¿Cómo se relaciona el narcotráfico y los medios de comunicación? ¿Prevalece la libertad de expresión en México? ¿Cuánto vale el tráfico de información? Una investigación profundamente documentada sobre la forma en que el narcotráfico aniquila o seduce a periodistas. Con una pluma violenta, aguerrida, profundamente humana, Javier Valdez Cárdenas revela quiénes han sido víctimas de los narcos por buscar la verdad, por escribir con valentía sobre la impunidad y las injusticias, y cómo actúan algunos reporteros o analistas que colaboran para los narcos con tráfico de información y servicios altamente remunerados. Un libro indispensable para entender la política y la sociedad de nuestro México inmerso en una guerra sin precedentes."
ENGLISH DESCRIPTION
"How are drug trafficking and the Media related? Will freedom of speech prevail in Mexico? How much is the exchange of valuable information worth? This is a valuable investigation which has heavily researched the way in which drug trafficking destroys or seduces journalists. With a harsh and embattled, yet profoundly human angle, Javier Valdez Cárdenas reveals who have been victims of drug lords while searching for the truth and courageously writing about impunities and injustices. Valdez Cárdenas also delves into the behavior of some reporters and political annalists when collaborating with the kingpins by providing valuable information or offering well-paid services. This is an essential must-read book to be able to understand the politics and society of today's Mexico, one immersed in a war without precedents."
Hay un tipo de dolor reservado a las situaciones que desgarran, suceden a tu alrededor pero no tienes el poder de hacer nada. No hay voces que logren poner fin a esta situación, ni escenario donde esto sucumba pronto. Y aquí vivimos... aquí vivimos. Se añade una punzada al saber que el autor del libro fue asesinado. Cada palabra que lees se siente el preludio a una pesadilla a punto de pasar; es imposible deslindar cada historia con lo que el futuro le deparaba a Cardenas, esa sentencia de muerte que estaba tratando de evitar.
Cuando era pequeña, un primo me contó que se había quedado muy asustado tras leer un libro, me dijo que sentía que lo perseguían cuando caminaba por las calles y yo, por más que lo intenté, no logré entenderlo. Cuando leí el libro referido (El psicoanalista) no tuve mas que el sabor de boca de haber pasado por una buena historia ficticia de misterio, porque sabía que sólo eso era: ficción.
No es hasta este libro que he comprendido realmente la sensación aludida por mi primo. Sentí miedo, y mucho. El detalle recaé en que esta vez se trata de algo real, una situación que azota y cala todos los días en México.
El arma de doble filo entre crimen organizado y autoridades corruptas al que se enfrentan los periodistas en el país no es ninguna novedad. Sin embargo, con este libro pude adentrarme en los casos que parecieran ser escritos para una película de terror.
Javier Valdez me hizo dar cuenta de la valentía de aquellos que reportean en estados que son ya catalogados como los más violentos del mundo. Personas que arriesgan sus vidas bajo la esperanza de hacer un cambio. La violencia hacia periodistas es una problemática muy dura que parece no tener fin. Impotencia, impunidad e injusticia son las tres palabras más repetidas cuando se habla de ello. Y aún así, hay quienes siguen y luchan por una prensa libre.
Javier fue uno de ellos, han pasado dos años desde que fue asesinado y esto no se detiene.
"La muerte sigue, entonces este libro no podrá cerrarse ni tendrá fin: puntos suspensivos sin punto final. No hay manera de contar tanto dolor".
El título de este libro es engañoso. No son historias sobre periodistas coludidos con el narcotráfico, que es lo que pudiera parecer. Son reportajes que tienen en común el tener todos como protagonistas a periodistas viviendo en un estado de indefensión frente a formas muy complejas de violencia y de precariedad.
Las historias, como acabo de sugerir, no necesariamente involucran al narcotráfico. Por ejemplo, el segundo reportaje, "La represión silenciosa", es principalmente sobre la precariedad con que laboran los periodistas en Jalisco y las dificultades para esta prensa durante el periodo de gobierno de Aristóteles Sandoval. "Periodismo desechable" versa sobre las censuras contra los programas radiofónicos Carmen Aristegui, un caso en donde todo apunta en última instancia a los presidentes en turno, Calderón y Peña.
El terror y la sangre dentro, dosificados, van in crescendo conforme se avanza a través de las páginas. También hay numerosos momentos de humor negro: cosas increíbles por absurdas y ridículas que ocurren a periodistas y que también refuerzan nuestra empatía hacia ellos. El autor dejó al final los casos más espeluznantes: ambos Veracruz, ambos Duarte.
Tardé tiempo en decidir leer este libro, pero valió muchísimo la pena. Creo que es crucial por un lado el recuperar y celebrar las voces de los periodistas, a quienes día a día leemos, pero que en pocas ocasiones escuchamos en sus dificultades cotidianas. Por otro lado, debemos tener el coraje de atrevernos a conocer, a profundizar en los horrores que suceden en nuestro país para decidirnos a hacer algo por prevenirlos y rechazarlos.
Las historias son impactantes y terroríficas pero quedan a deber por la prisa por acusar. Justo se queja el autor de cómo se ha deshumanizado el periodismo para que sus historias luzcan débiles y apresuradas.
No es un libro al uso porque no intenta cubrir y explicar el tema y todo su entramado de forma académica y completa. Para eso ya hay muchos estudios e informes, que no sirven para nada. Esto es más bien una carpeta de reportajes, un compendio de fotos, un cuaderno de notas de compañeros, una colección de retratos y bosquejos para que la memoria no se pierda.
Para describir el panorama, en vez de preguntarle a los asesinos y a sus corruptos contactos, que no se puede, porque son demasiados e ilocalizables y cambiantes y además mienten, le pregunta a los periodistas, que siempre están ahí, y que viven toda la variedad de situaciones y experiencias. Los periodistas, que raramente son los entrevistados, toman la palabra aquí, y es sorprendente lo variado de sus voces. Los unen muchas cosas, pero en particular la aspiración, la voluntad y el coraje de querer contar la verdad de lo que sucede en un sistema criminal e infame. ¿Que para qué? La pregunta se queda flotando en el aire. Porque no se puede evitar, quizás. Porque ¿cómo permanecer callados, y dejar que el mal siga rondando libre y a cara descubierta y luciendo la risa macabra de la impunidad? Pero a la vez, ¿cómo investigar y destapar y señalar a los culpables dentro de un sistema que esta podrido todo entero? Porque no es el narco, el traficante, el único responsable. Más bien es la cabeza expiatoria visible, la cortina de humo que utiliza el poder económico, tras la que se ocultan con las pistolas desenfundadas la policía, el ejército, los partidos políticos, los empresarios corruptos, el estado entero, hasta el mismísimo presidente. ¿Cómo destaparlo y llevarlos a jucio a todos?
Los une, al fin, el sueño imposible de ir desvelando la trama para ir desmontándola y conseguir tal vez que un día su país se vea libre de toda esta bola de criminales y asesinos. Y los une el miedo de quedarse por el camino como tantos de sus compañeros y compañeras, secuestrados, violadas –porque la mujer siempre sufre un nivel de violencia más–, torturados hasta la muerte, desaparecidos, que es el eufemismo oficial para decir asesinados.
Durante mi vida universitaria me aficioné a la lectura de libros sobre periodismo. Claro, estudiaba esa carrera y, en parte, era natural, hasta un deber. Pero lo hacía sin guía magisterial, por vocación y curiosidad, y cada lectura era un descubrimiento. Uno tétrico y doloroso, como en el caso de este libro. Con el paso del tiempo, fui adquiriendo cierta reserva hacia estas lecturas, pues llega un punto en el que, sencillamente, resultan abrumadoras. Te quedas con rabia y hasta rencor en el corazón. Aun así, hay que leerlas. Hay que conocerlas. Hay que fijar la mirada en ese México que algunos llaman profundo, y que yo llamaría el México cotidiano. El México en el que los periodistas escriben con miedo. Y lo vencen. Y pagan el precio de su valentía. Y nadie hace justicia. Y nadie da explicaciones. Es crudo, pesado, desgarrador, con todo y el estilo ágil y seductor que tenía Javier Valdez, quien debería (no por jactancia, sí por el justo criterio colectivo) pasar a la historia como uno de los más grandes periodistas que tuvo este país.
El libro es un joya, porque por medio de la entrevista, la anécdota y la escritura construye un diario de la violencia e indignación de la cual son víctimas los periodistas críticos y veraces hacia los gobiernos estatales, esta manera de escribir lo hace más cercano a ti como lector y provoca un sinfín de emociones mientras lo lees aunque las más comunes son la indignación, el enojo y la impotencia porque nunca se hizo lo posible para procurar justicia. Pero le puse cuatro estrellas por la manera de escribir un poco confusa que cuesta entender en las primeras páginas.
Darle lectura a un trabajo de 2016 para darse cuenta de que seis años más tarde, las cosas no han hecho mas que empeorar, es un ejercicio triste, desesperanzador y estremecedor. México no ha podido garantizar en su totalidad la libertad de expresión porque se dañan los intereses de incontables grupos de poder.
Libro que documenta el asesinato de periodistas y de como el narco silencia a punta de balazos sus actividades
Testimonio elocuente y desgarrador de los periodistas que se dedican a informar sobre los crímenes del narco . Eso era antes del arribo de AMLO así que imagínense todo lo que habrá empeorado , dado que este es el sexenio de los narcos
Lo único que no me gustó, como todos los libros sobre este tema, es que critican más a las autoridades que a los narcos .
Claro que hay complicidad e ineptitud de los gobiernos, pero quienes provocan todas estas muertes y dolor son los narcos , ellos son los responsables
Cada uno de los textos que muestra el hoy difunto Javier Valdez dejan ver la dura cara de México cuando de periodismo se trata. La forma de narrar es muy detallada y cruda, Javier Valdez muestra sin tapujos la corrupción del gobierno y la forma de operar de los narcotraficantes cuando no quieren que los reporteros cubran las noticias en la que se ven relacionados. Cuando uno termina de leer se pone a pensar la violencia que impregna el México que ve se ve en el noticiero, en el vecindario y en las redes sociales.
A pesar de tener algunas entrevistas que no aportan mucho y son hasta cierto punto pesadas de leer, el libro en general es muy bueno, las desgarradoras historias de violencia e impunidad te hacen ver lo delicado que es ejercer la libre expresión en México, los negocios turbios, la relación entre narcos y políticos salen a relucir y al final te quedas pensando cual de los dos tiene más maldad en sus filas, un libro que muestra una vez más, que la realidad puede superar a la ficción.