Rolando Cánepa es un físico que no encuentra trabajo en el sistema científico y recurre a la docencia para ganarse la vida. Consigue un puesto en una escuela secundaria privada y conservadora. Como todo físico, Cánepa es curioso, y en algunas circunstancias insaciable. A poco de empezar su trabajo se enreda en tres historias diferentes. La primera es un juego de intrigas: la biblioteca del colegio encierra un juego del tesoro. Pero las pistas no son papelitos escondidos que pueden extraviarse: son los mismos libros sin que sus autores siquiera lo sepan. La segunda es la muerte dudosa de un profesor que trabajó en el mismo colegio: entre Cánepa y el muerto se teje una extraña amistad. La tercera es una historia de amor: el físico se enamora de una alumna y padece hasta el infinito la culpa y el propio cuestionamiento moral por la diferencia de edad y de roles. A medida que avanza la novela las tres historias se hacen una sola. Cánepa también lo comprende, pero sólo cuando ya es imposible retroceder, y la suerte está echada. Por las barbas de Juno puede inscribirse en el género policial, o el thriller, o la novela de misterio, o la novela académica; pero más allá de eso es un canto por la libertad, un alegato por el librepensamiento.
Ricardo Cabrera es profesor de física del CBC y estimo que le ha salvado la cursada a muchos (yo incluida, acá, sobreviviendo) por su página con ejercicios simpáticamente resueltos y su buena onda. El otro día descubrí que había escrito una novela y leer en la sinopsis una mezcla de misterio, thriller y física me provocó unas ganas irresistibles de leerlo (dicho sea de paso, me vino bien para recuperar el ritmo de lectura que tenía antes de los parciales. Sí, linda ironía). Me gustó mucho la forma de escribir y la caracterización de los personajes, y la verdad me enganché muchísimo. Siempre quise jugar a un juego así, buscando pistas escondidas entre libros y encontré una gran satisfacción siguiendo los pasos de Rolando Cánepa y su gran inteligencia, aunque agradezco no ser yo la protagonista de este libro. Además, ¿quién se resiste a un título como ese?
Muy bueno. Muy sencillo de leer. El contexto, si se le presenta a un lector argentino, es muy interesante y, por supuesto, ayuda al dinamismo de la propia lectura. Recomiendo.