Si algo tengo que resaltar de Rius tanto en su trayectoria como monero como en esta historieta es su capacidad que tiene para hacer humor —no es tan fácil como parece—. No hay un solo capítulo de este tomo de Los Supermachos que no te haga reír, es increíble, en verdad, no digo que te haga soltar a reír en carcajadas, pero sí es para destacar que casi siempre hay momentos graciosos en la historieta. Aunado a la feroz crítica social que ha ejercido a lo largo de su carrera. Le da con todo al gobierno, el atreverse a decir cosas que parecen impensables y sobretodo en una época en la que gobernaba el PRI, porque esto también es para destacar; gran parte de la obra de Rius fue hecha durante el régimen priísta, donde no había mucha libertad de expresión que digamos, pero a este hombre no le importó eso, el estuvo firme con su propósito de querer informar al pueblo, lo que tiene aún más mérito.
Los dibujos de Rius a mi me encantan, que sí, quizá no sean muy vistosos, ni con tantos detalles, ni se vean tan realistas, pero el tipo te representa cualquier acción tal cual es, al igual que el espacio donde se desarrolla esta, hace que se entienda lo que está pasando, que a final de cuentas ese es el chiste. Lo peor es que Rius dice que en la época de estas historietas seleccionadas apenas estaba aprendiendo a dibujar, y según él no eran tan buenos. Sí, quizá le faltaba perfeccionar algunas cosas pero para mi se veían bastante bien.
Ahora, ¿por qué 3 estrellas? Hay algo que no me terminó por gustar, no sé que sea, si la temática de cada historia, o tal vez que en ocasiones llega a ser un tanto repetitvo con la crítica social hacia el gobierno, no sé la verdad, pero como digo hay algo que no me termina por gustar, pero en fin, hay más puntos buenos para rescatar de la obra de Rius que malos.