Sorprendentemente moderna tragedia rural basada en una leyenda folklórica: la de la serrana de la Vera (comarca extremeña famosa hoy por su pimentón). Este mito lo ha recreado también el mismísimo Iker Jiménez en su Cuarto Milenio. En la obra del sevillano de Écija Vélez de Guevara (célebre también por su “Diablo Cojuelo”) la leyenda transcurre en tiempo de los Reyes Católicos, que incluso aparecen en escena. Nos presenta a lo que entonces se llamaba un virago (una machorra), la famosa Gila, bellísima y empoderada (que dicen hoy) fémina que tiene la fuerza de un Hércules (coge a los toros por los cuernos) y es hija del campesino más rico de Garganta la olla (Cáceres). Lo novedoso de la obra consiste en que el honor mancillado de la doncella Gila no lo venga ningún varón, sino ella misma. No descansa hasta que no mata al capitán que la ha burlado y de paso, mata despeñándolos a todos los hombres que se le acercan. Es un caso curioso de violencia de género. Sólo mata a los hombres por el hecho de serlo. La edición es de cierto grado de dificultad de lectura ya que conserva la ortografía de la época. La obra tiene una mezcla de lírica fresca y popular con metros cultos con lenguaje barroco asociados a los personajes encumbrados. También es destacable la dignidad del campesino frente al militar aristócrata y fanfarrón. Un botón de muestra: "CAPITÁN ¿Sois hidalgo? GIRALDO No, señor; pero soy un labrador / con honrado nazimiento, / cristiano viejo y honrado, / que nosotros no pudimos/ escoxer cuando nacimos / la nobleza ni el estado; / que a fe que, a ser en mi mano,/ y a quererlo también Dios, / naziera mexor que vos. CAPITÁN ¡Qué filósofo villano! GIRALDO Mas a espacio, si es posible, / señor capitán, que a fe / que, aunque estoy viejo, sabré / tener valor invencible / para no dexar que vos / me ofendáis. CAPITÁN ¿No sois villano? GIRALDO Hombre soy humilde y llano; / mas villano no, por Dios, / sino es porque vivo en villa; / que villano es el que intenta / a traición muerte o afrenta; / hombres buenos en Castilla/ sus reyes nos han llamado, / y los que son hombres buenos, / de ese nombre están ajenos./ Pero habláis como soldado, / y aún como soldado mozo; / que a ser más viejo, en efeto, / tratara con más respeto / estas canas vuestro bozo.” Con este inicio nos podemos hacer una idea de la calidad de la obra, creo que a la altura de las mejores de Lope de Vega, de quien fue contemporáneo.
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Esta no es ni mucho menos una de las mejores obras del teatro Barroco español. Aun así, me ha parecido interesante por lo original de su personaje femenino, la serrana de la Vera, a la que llaman mujer pero se siente hombre y se siente atraída por mujeres.
Original y amena obra en la que Luis de Guevara enmarca a este personaje ya tratado otras veces en la literatura aunque con otros rasgos, en nuestra comarca de la Vega, cuya geografía en la que destacan sus montes resulta imprescindible para entender el calibre de la acción. El personaje de la Serrana tiene unos rasgos lésbicos que no había visto hasta ahora en la literatura de estos tiempos. Me ha parecido una obra bastante interesante en la que uno puede tomar una postura comprensiva hacia la protagonista o tratarla simplemente como una loca cuyo comportamiento extremado no se puede asimilar de ninguna manera, sin embargo, Vélez de Guevara nos ofrece las justificaciones necesarias para empatizar con ella si bien no deja de resultar un personaje rudo.
una tomboy que se dedica a asesinar a todo hombre que se encuentra menos al rey fernando el católico y a su sirviente, a quienes les perdona la vida, luego será traicionada por estos y es ahorcada en la plaza mayor de plasencia