Ya me hacía falta variar un poco en mis lecturas, ya que solo había estado leyendo literatura. Y leer a Bunge es como bajarme de la nube de fantasía a la que me llevan las novelas para poner los pies sobre la tierra y hablar de cosas concretas y tangibles. Y no quiero dar a entender que la filosofía de la ciencia sea mejor que la literatura. Disfruto de ambas y creo que a ambas se les puede sacar un gran provecho y una gran enseñanza. Pero hablando de Bunge, rescato de su libro varias cosas: su visión sistémica de la sociedad y del desarrollo, la multidimensionalidad de su propuesta, la manera en que define y diferencia a la ciencia (básica y aplicada) de la técnica, y su idea de que no es posible el desarrollo de la sociedad sin el desarrollo de la ciencia. Pero lo que más rescato es que, a pesar de ser un libro de filosofía de la ciencia, no se queda en abstracciones sino que se plantean propuestas concretas de acción que los diferentes gobiernos e instituciones científicas pueden poner en práctica. En fin, un libro bastante interesante que recomiendo sin pensarlo dos veces. 10/10.