“And who decided which people wore the striped pajamas and which people wore the uniforms?”
Uf... vamos a ver, tengo muchos problemas con este libro. Pero, antes que nada, les diré que El Niño con el Pijama de Rayas relata la historia de Bruno, un chico de nueve años, hijo del gran Comandante de Auschwitz durante el régimen de Hitler en la Alemania nazi, y el cómo conoce y se vuelve amigo de Shmuel, un niño judío que está dentro del campo de concentración.
Mi primer problema se centra en que sentí, durante todo el libro, que el autor retrataba a Bruno como un niño tonto. Muchas veces enmascaran sus actitudes en la ingenuidad, pero hay un límite para ello. ¿Cómo es posible que un niño de nueve años, que ha vivido toda su vida rodeado de soldados de la SS y cuyo padre es un gran comandante nazi, no sepa qué significa "heil Hitler" y lo confunda con un saludo amistoso? ¿Y que, siendo de una familia tan cercana al régimen, no sepa lo que es un judío? ¿Y qué me dicen de esos momentos en los que ve, a través de su ventana, cómo soldados del campo de concentración le disparan a los prisioneros, que caen al suelo, y en su mente piensa "ay, se fueron a dormir"? ¿Y si hablamos de su incapacidad para pronunciar bien "Der Führer", a pesar de que se lo repiten mil y una veces y lo ve escrito, y sigue diciéndolo como "El Furias"? En fin... todo mal.
Y, ahora, llega mi mayor indignación. Creo que si quieres escribir una novela que relate los horrores del Holocausto y de todo lo que sucedió durante la Segunda Guerra Mundial, lo mínimo que puedes hacer es respetar la Historia y no tomarte licencias absurdas que, incluso, pueden llegar a ser tremendamente ofensivas. Creo que las novelas históricas deben apuntar a que el público contemporáneo comprenda todo lo que sucedió, más aún si estás escribiendo algo que va enfocado a que lo lean jóvenes y niños. Siento que si un chico que no tenga idea del Holocausto lee este libro, va a terminarlo absolutamente igual: sin saber nada de lo que sucedió durante la Segunda Guerra Mundial.
Para mí, El Niño con el Pijama de Rayas está lleno de inconsistencias históricas. Primero, es físicamente imposible que Bruno y Shmuel se conocieran encontrándose en la valla que demarcaba los límites de Auschwitz. ¿Por qué? Todo el perímetro del campo de concentración estaba lleno de torres de vigilancia, a distancias bastante cortas, con soldados patrullando constantemente y entrenados para disparar primero y preguntar después. Segundo, aún si los dos niños hubieran logrado burlar la seguridad (que no), es imposible que se pasaran comida, ropa o incluso que se tocaran a través de las vallas. ¿Por qué? ¡Estaban electrificadas! Así que incluso la incursión que acaba en tragedia es imposible, nadie habría podido pasar por un pedazo de valla "suelta", habría muerto antes de cruzar al otro lado. Tercero, incluso pensando que todo eso hubiera pasado, Shmuel nunca habría podido robarse un nuevo uniforme/pijama para Bruno. Todos los suministros estaban tremendamente bien vigilados. Cuarto, en el libro se dice que Shmuel lleva, aproximadamente, un año y medio en Auschwitz y que tiene nueve años. ¿Saben qué hacían los nazis con la mayoría de los niños menores de 13 años que llegaban? ¡Los mataban! No sobrevivían mucho tiempo. Si no podían serles útiles y hacer trabajos pesados, se deshacían de ellos. Es tremendamente improbable que un niño de nueve años sobreviviera tanto tiempo en un campo de concentración.
Y me dirán que es un libro de ficción. Y sí, pero es un libro basado en hechos reales, en una tragedia muy real. Y no creo que "romantizar" y deformar de esa manera la Historia sea apropiado. Lo siento, pero no.
Y, vale, si El Niño con el Pijama de Rayas te dejara con el corazón en la mano, llorando y reflexionando sobre la crueldad del ser humano, incluso lo pasaría... pero creo que es el libro más soso y desprovisto de sentimientos que he leído en mucho tiempo. Me están contando la historia de cómo un niño alemán se hizo amigo de uno judío, encontró la manera de entrar al campo para jugar con él y terminó encerrado en una cámara de gas, pero realmente me podrían estar contando un día normal en un parque. No sé si es el estilo del autor, la traducción o qué, pero la narración es absolutamente plana, los personajes no reaccionan, no trascienden de las páginas. Y cuando llega la gran tragedia y el descubrimiento final no hay ninguna explosión de nostalgia, pérdida ni sentimiento alguno.
Lo siento, pero al menos la película, con las mismas inconsistencias históricas, pudo transmitir más sentimientos que este libro.