La esperada continuación de la saga de la detective Mijangos.
Derrotada en sus afanes de crear una red financiera para criminales globales y enlutada por el asesinato de su padrino, El Paisano, Lizzy Zubiaga vuelve a la escena del crimen mundial, ahora convertida en vendedora de piezas de arte. El descubrimiento de unos cuadros de caballete de Siqueiros perdidos durante casi ochenta años es el inicio de un fructífero negocio para la antigua líder del cártel de Constanza. Todo es miel sobre hojuelas hasta que aparece su archienemiga, la detective Andrea Mijangos, dispuesta a destruir el negocio de Lizzy y a la propia exreina de las drogas sintéticas.
Bernardo Fernández, mejor conocido como Bef, nació en la Ciudad de México en 1972. Ha colaborado como dibujante y escritor en periódicos underground y comerciales, tales como: Día Siete, Nexos, SUB, Hemofilia, Molotov y Complot, de la cual fue director de arte de 1997 a 1999, lo que le valió un Premio Nacional de Periodismo en el área de diseño editorial. Ha publicado libros infantiles: Error de programación, Cuento de hadas para conejos y Groar; cuentos de ciencia ficción: ¡¡Bzzzzzzt!! Ciudad interfase y El llanto de los niños muertos; así como dos novelas: Tiempo de alacranes y Gel Azul; y una compilación de sus cómics titulada Monorama. Sus libros han obtenido los premios: Otra Vuelta de Tuerca en 2005; el Memorial Silverio Cañada de la Semana Negra de Gijón en 2006 y el Ignotus en la categoría de mejor novela corta de ciencia ficción. Su obra gráfica se ha expuesto en Francia, España, Estados Unidos y México. Actualmente reparte su tiempo entre la narrativa, la ilustración, el cómic, la pintura y su despacho de diseño Bésame Mucho
4 días y 316 páginas después. El cierre (creo) de esta saga policiaca mexicana. Que ha sido de mis favoritas en bastante tiempo. Y no es fácil que me enganche en una saga, pero ahora lo que más quería era acabarla. Me pasa que me es difícil encontrar novela policiaca mexicana (y que sea medianamente buena) pero esto fue un total acierto.
Lo que es verdad, es que este volumen fue mi menos favorito de los 3 (dejemos el primero fuera porque no es tan chido), siento que el desgaste de los personajes es notable... Aunque no de las situaciones ni de las carcajadas que te sacan. El tema de las obras de arte, me pareció bastante ingenioso pero en lo personal nunca me acabo de encantar.
Gran ejercicio de novela policiaca mexa, me atrevo a decir que de las mejores. Encontrar acá a Casasola fue una agradable sorpresa, y fue un buen cierre para esto.
Genial, Bef. Gracias por escribir esto, es un soplo de aire para nuestra literatura.
Ahora, en este libro gira en torno a lo que es el tráfico de obras de arte, lo que me encantó fue que una vez mas el tema hizo que se reunieran nuestras protagonistas.
La narrativa una vez mas es impecable, en verdad siento que es un punto muy fuerte en estos libros porque en serio el cambio de narrativa en los capítulos hace que el libro se pase super rápido. Otro punto muy a favor del libro fue que tenía un contexto histórico en cuanto a las obras de arte, no se si sean verídicos, pero en verdad leer ese contexto fue tan divertido y lo disfruté bastante.
El final siento que fue muy apresurado, tbh necesitaba que algo más pasara, que el final fuera totalmente diferente, sin embargo, no me disgustó del todo. Siento que fue un final bastante digno.
¡Muy bueno, me carcajeé de lo lindo como pocas veces lo he hecho con un libro! A diferencia del anterior, aquí sigue la formula policíaca de novela negra... sí, raro de definir, más raro será explicarlo. Tiene crímenes y criminales muy ingeniosos, tramas que dan giros con el pasar de las páginas y que a momentos cuesta seguirle el ritmo, con muchas sorpresas y situaciones totalmente inesperadas, y claro, el gran humor mexicano que, se extraña leer en ese género literario.
Cada vez se deslinda un poco más de la saga: mantiene personajes y relaciones, pero intenta llevarlos a situaciones que al parecer no tiene nada que ver, aunque, como debe de corresponder en una saga, terminan chocando de manera fenomenal. Quizá ahí tendría un pero, los finales siempre son demasiado espectacular y, a veces, un poco increíbles, aunque puede entenderse el porqué de esto: la saga debe continuar.
Una muy buena novela, tal vez se podría leer de manera independiente pero muchas motivaciones y algunas familiaridades quedaría en el aire. Lo que me parece una excelente excusa para invitarlos a leer la saga completa, tiene sus libros flojos pero BEF parece que va afinando su pluma y nos va dando muy buen material.
La 4ta entrega (por así decirlo) del universo de Tiempo de alacranes, la tercera en la que Mijangos y Lizzy Zubiaga, y su conflicto, son el centro de la trama. Ahora va a más, e involucra, personajes conocidos, otros nuevos e históricos, así como historias del anecdotario familiar, con el que se toma varios permisos, logrando crear una situación donde reside todo el relato. Tiene grandes momentos, con un rastro de genialidad, Bef tiene sin duda ya, un estilo y una voz única, genuina e identificable, es indiscutible su aporte al género (subgéneros). Disfrute de sobremanera, el capítulo inicial, la forma en la que logra "estirar" el tiempo, como si estuviéramos en un extreme slow motion, es una joya. Otro gran momento se encuentra cuando un sicario se enfrenta con su "conciencia" e inevitable destino, genialidad pura lo describiría, así como las múltiples "vueltas de tuerca" a lo largo de la historia.
Capítulos cortos y atrapantes. Rica en personajes y con un alto contenido vertiginoso, fácil de leerse.
Una novela que se encarga de comparar la idea fantasiosa que nos dejan las series como "La ley y el orden" con la cruda, asquerosa y corrupta realidad que reina en el sistema penitenciario de México.
La trama mezcla el suspenso policiaco con el arte de David Alfaro Siqueiros. Traficando, robando y hasta falseando obras costosisimas. Además, ¡habla mucho sobre el oficio de pintar!, esto es un gran plus porque el autor, sin perder verosimilitud al hacer que su pintor mexicano sea coloquial, es capaz de transmitir al lector cada uno de sus arrebatos de inspiración, así como los fantasmas y el hastío en el que se sumerge cuando no puede pintar. ¡El arte hace al hombre!, y aquí, sin caer en clichés o estereotipos, Bef nos presentó a un hombre legítimamente consagrado a su gran pasión.
La detective y la narcotraficante son una versión muy distinta (más realista) de Sherlock Holmes y Moriarty. Cada una es un gran personaje; una heroína y una villana como no encontrarás más en la literatura mexicana. Y desde luego, verlas perseguirse y encararse siempre es ameno.
No diré que la pasé mal leyéndola, porque no fue así. Pero para ser la cuarta novela de una saga, deja mucho que desear. Creo que cualquiera de las tres antecesoras tiene un mejor final que esta y eso es lo peor, es un final abierto que promete una quinta novela (no publicada aún). Encima, carece de personajes nuevos, redunda de más entre la rivalidad de las dos antagonistas y para colmo, nos entrega una relación romántica que sí bien, se plantea desde la tercera novela, al final del día no nos lleva a nada en cuanto al argumento o la trama respecta. (Sólo por ese romance perdió una estrella, así que si les gusta el romance, sumen una a mi calificación)
Es buena y entretenida. Pero no es lo mejor que he leído de Bef, pues sus otras novelas dejaron la vara demasiado alta. La recomiendo sólo si han leído las tres anteriores, esta es la única que depende de aquellas para atrapar al lector. 3/5 estrellas ⭐⭐⭐
Disfruto mucho la literatura de Bef. Aunque últimamente se ha dedicado mucho más a su verdadera pasión, la de la novela gráfica.
Agradezco este libro lleno de intrigas y personajes del mundo, cada uno con sus propias y reales características y que a la conclusión de la historia todo encaja a la perfección.
Lamento mucho haber iniciado la saga de Alacranes con el final, pero me da la pauta para profundizar aún más en ella.
Muy grata y rápida lectura. Más de este tipo @monorama
Si hacemos caso al compromiso que el género policial hace a sus lectores, podemos concluir que /Azul Cobalto/ no pertenece al género. Muchos de sus capítulos aportan a un desorden y confusión. Sin embargo, si observamos esta novela fuera de los lineamientos de la narrativa policial es muy buena como conclusión para la historia de Andy Mijangos.
Terminamos la tercera parte y que puedo decirles... "Hielo Negro" es un excelente comienzo, nos presenta personajes tarantinescos en situaciones que ya conocemos pero presentadas como una pelicula de acción clase B, todo se lleva de maravilla, villanos memorables, laboratorios secretos, después pasamos a una segunda parte "Cuello Blanco" que no aumenta la vara, lleva una misma línea de entretenimiento, pero en esta tercera parte "Azul Cobalto", la calidad baja muchísimo, en un momento puedes sentir que algunos personajes están hartos de si mismos, el cambio de estar en un mundo rodeado de delicuentes de alto nivel de peligro pasa a alguno que otro ser medio rascuacho que sabe de arte y proceden a vender piezas robadas y clonadas. Al menos a este humilde lector, ya no le convenció el final de esta obra, el final deja muchas incógnitas, verdaderamente quiero saber que pasa con los personajes pero si llegase a ver otra novela que te explique que fue de ellos con la calidad de esta tercera parte, verdaderamente preferiría no leerla.
El cuarto libro de la serie Mijangos/Zubiaga llega a su cierre con Azul Cobalto, un thriller que conserva el humor, una trama sólida y un conocimiento de causa bien medido.
Aquí la historia ya no gira en torno a la droga como eje central, pero sigue orbitando el mismo universo: cárteles, negocios turbios y una violencia que se siente cotidiana.
Bernardo Fernández BEF logra una representación aterrizada y sin excesos del lado más oscuro del país, sin caer en el morbo fácil.
Es una serie que se va a extrañar, pero también una que sabe cuándo terminar. BEF cierra en el momento justo, antes de que la fórmula se desgaste.
Por momentos me parecía que estaba viendo una historia del Chanfle cuando aparecían gángsters... Creo que hasta aquí me quedo, no sé si haya una quinta parte pero sí sé que no estoy dispuesta a leerla. ¿Qué necesidad de unir a Andrea con el jarcor en una relación sentimental?
This entire review has been hidden because of spoilers.
Conozco de Bernardo Fernández lo que mis cuates Isaías “Spielberg” Solís y Ricardo “Plant” Pat me han comentado, y por lo que he visto que los entusiasme durante la grabación de las cápsulas de Xook: un gran dibujante con una apasionante historia personal que cada vez conocemos más a través de sus más recientes libros gráficos, con un gran talento para narrar historias dibujándolas. Amén de que en mi inmensa lista de lecturas pendientes se encuentran los libros que ellos han reseñado con singular entusiasmo, estaba a la espera de la oportunidad de leerlo por primera ocasión.
Imaginarán mi sorpresa cuando me topé con Azul Cobalto, de la colección Océano Exprés, que es una novela negra escrita por Bernardo Fernández ¡sin ilustraciones! El génesis de la trilogía de las aventuras de la detective Andrea Mijangos se explica en las últimas páginas del libro, junto con menciones de una retahíla de importantes personajes del ambiente cultural mexicano de las últimas décadas que de una u otra manera influyeron en Bef (que es el nombre de batalla de Bernardo) y lo impulsaron a continuar la historia que, como indica, inició con su obra Tiempo de Alacranes.
Pues bien, Azul Cobalto inicia de manera trepidante: con la ejecución de uno de los más temidos personajes del hampa mexicano, el Paisano, padrino de Lizzi Zubiaga, femme fatale que dirige uno de los cárteles de actividades ilícitas en México. Con el dolor de haber perdido a alguien que le había dado todo, encumbrándola en la posición que actualmente ocupa, Lizzi jura encontrar al asesino del Paisano, cuya identidad llegamos a conocer al final del libro.
Los destinos de Lizzi y de Andrea se cruzan de nuevo debido a una investigación que involucra tráfico de obras falsificadas de arte, actividad sumamente lucrativa que descubrió recientemente Lizzi. Las pinturas, a su vez, tienen un trasfondo histórico en el que aparecen personajes como Trotsky y también David Alfaro Siqueiros, siendo este tema el que nos demuestra que Bef se preparó y consultó varias fuentes, tejiendo una historia que trasciende décadas, y que resulta sumamente plausible. A todo lo anterior, hay que agregar los escarceos románticos de la detective Mijangos con uno de sus ex compañeros de la fuerza policial, la investigación de Lizzi sobre el asesinato de su padrino, y el origen de los cuadros que está vendiendo Lizzi, que se relaciona con Siqueiros.
La narrativa de Bef es sólida, entretenida, y muy actual. Los personajes son muy variados, con características que dejan en claro qué es lo que buscan, a qué se dedican, y de qué son capaces. Ah, pero es el humor lo que me terminó de conquistar: los diálogos de la detective Mijangos con su “parejita” son hilarantes, llenos de albures, y me mantuvieron con una inmensa sonrisa mientras leí, con bastante rapidez puesto que así es el ritmo con que nos toma de la mano el autor, las aventuras y desventuras de la detective.
Azul Cobalto puede leerse sin necesidad de conocer la historia previa de los personajes; sin embargo, creo que no le haría justicia a la idea completa del autor si no regresara al origen, a la presentación de estos personajes tan intensos y entretenidos, y para ello será menester leer la serie Alacranes completa. Así pues, a localizar Tiempo de Alacranes, Hilo Negro y Cuello Blanco, mientras Bef desarrolla y nos presenta la siguiente aventura de Andrea Mijangos y Lizzi Zubiaga.
Yo me leí la saga de corrido y note algunas inconsistencias de continuidad de un libro a otro, este es el que menos me gusto pero no deja de ser entretenido, divertido y grite como loca cuando aparece cierto personaje literario de cierta saga policíaca haciendo un cameo, espero que continué la serie aunque se tarde mas años porque siempre se agradece la novela negra mexicana. Pd: Se le nota que el escritor no tiene ni idea de lo que es ser norteño por ende a los personajes más.
Continua la saga de la detective Mijangos y Lizzy Zubiaga, el ritmo de la narración es muy ágil (tal y como el mismo autor señala: a ritmo de Ministry) y el vocabulario y las situaciones muy actuales, en lo personal soy aficionado a las novelas policíacas y estos personajes del maestro BEF, muy recomendado
Sin necesidad de ponerse serios....asi son los libros de BEF. Esta semana profundizo en mi blog drmacana.wordpress.com, pero este libro mantiene los elementos divertidos e interesantes de los tres previos y mejora en otros aspectos.
Se necesitan leer los anteriores para agarrar todo el sabor