Edward Gibbon —en The History of the Decline and Fall of the Roman Empire, y a propósito de las reacciones de la gente en situaciones de desastre y derrumbe del orden público— escribió lo siguiente: "En vez de la mutua simpatía que conforta y asiste al prójimo en problemas, se experimentan los vicios y pasiones que se desatan cuando se pierde el miedo al castigo y la intrépida avaricia saquea y la venganza aprovecha el momento y escoge a su víctima".
La crisis de la educación, los escándalos de corrupción en la política y el empresariado y la escasa representación de los partidos políticos son algunos de los síntomas que definen estos tiempos convulsos, los que aborda Fernando Villegas en Tsunami. Desde una perspectiva crítica, dispara contra el resentimiento, la flojera, el amiguismo, los chanchullos y la cháchara en un momento que promete cambios fundamentales, pero sin explicar de qué se trata esta transformación ni a dónde se quiere llegar con ella.
Villegas deja al descubierto, con nombres y apellidos, a los actores que han generado la ficción de un gran cambio y explica las triquiñuelas con las que izquierda y derecha —indistintamente— intentan mantenerse en un sitial de poder.
Apoyado en la historia occidental, y tomando ejemplos de la Revolución francesa y el Imperio romano, evidencia que este tsunami es un fenómeno casi natural, que hay que entender y del cual es necesario resguardarse.
Villegas con su estilo mordaz de siempre, realiza una descarnada crítica de la situación actual del país y de cómo estamos siendo gobernados por personas ineptas. Con descripciones de algunos personeros, los "males" de los chilenos (impaciencia, querer siempre más, derrumbar todo, lumpen) que no saben a qué aspirar. Dado que es una constante histórica para él: cada vez que comenzamos a adquirir riquezas y un mejor estado social, económico, volvemos a peguntarnos si es eso lo que queremos; para que una vez más vuelvan a salir los odios contra el otro. Es un análisis certero, pero que redunda en la animosidad de alguien que sólo crítica y no propone nada.
Muy interesante, creo que plantea muchas ideas sensatas, es honesto y se nota que es un hombre inteligente. Un poco repetitivo en sus ideas, podría haberse condensado en un libro más pequeño y no disfruté cuando hablaba de algunas figuras públicas.
Interesante análisis, a modo de advertencia, de la situación política y social de la sociedad chilena (2016). En retrospectiva, podemos constatar lo acertado de dicho estudio.