La historia se desarrolla en Mallorca, mi isla, por la que muero de amor. Carol vino a Mallorca hace 4 años y con mucho esfuerzo y tesón desde hace 1 es la subdirectora del hotel estrella de mar que pertenece a la cadena hotelera de la familia Mir. Tiene una relación esporádica con Sergio, su jefe, y el muy traidor se adueña de las ideas de Carol para las reformas del hotel, haciendolas suyas y ella, evidentemente, no se lo va a consentir. Cuando Carol se entera se pilla un cabreo monumental y una cogorza de mucho cuidado, con lo cual, al ver que él va al hotel para alojarse en la suite después de venir de viaje se dirige como un toro de Miura hacia allí para cantarle las cuarenta, y lo hace, pero a la persona equivocada. Francisco Mir es enviado por el patriarca de la familia Mir, Sebastià, para que investigue porque el hotel no prospera como es debido a pesar de las reformas que se le han realizado y hacerse cargo de su gestión. Fran está dispuesto a llegar hasta el meollo de la cuestión ya que sabe que el hotel no puede estar en peores manos, porque su primo es un bueno para nada y un vago de mucho cuidado, y sospecha que las ideas no son suyas y que es otra persona quien se encarga de gestionar todo lo referente al hotel y su personal. Después de un largo viaje se dispone a tomarse un merecido descanso, cuando de pronto una rubia guapísima, borracha y con cara de malas pulgas entra como un vendaval en su habitación y empieza a increparle y a ponerle de vuelta y media sin contemplaciones. Ahí es donde Fran se da cuenta de que es ella la de las ideas. Rápidamente se da cuenta de que le ha confundido con su primo, ya que su parecido es considerable. Esa noche y la mañana siguiente no tienen desperdicio. Cuando ambos sepan quién es el otro la diversión estará servida. Con momentos descabellados, tensos, apasionados, pero sobre todo muy cómicos, a pesar de la delicada y tensa situación del hotel. Con la participación del patriarca de los Mir, el padri Sebastià la matriarca la padrina Margalida Tessa, la amiga/hermana postiza de Carol, Cris el amigo/hermano escogido de Fran. Dos locos de atar que actuarán de celestinos y añadirán más diversión aún si cabe a la historia, la cual de por sí ya es una auténtica locura. Un estafador, una ninfómana/feminista liberada, un sombreado, una amante de las motos y de los que las montan, un capo mallorquín, un motero sacado de Sons of Anarchy con cara de malo malote pero que está como un queso, un experto en el abecedario de las artes amatorias, una torpe consumada, dos abuelos muy yeyes, dos adictos al control y al trabajo, alguien que huye de la relaciones sentimentales como de la peste, otro que no tiene mucha práctica en estas lindes y busca asesor. Si añadimos las típicas exclamaciones en mallorquín, la relación surrealista de los protagonistas, las magníficas zonas de Mallorca que nombra la escritora y que son tan conocidas para mí, y lo divertidísima que es la historia yo ánimo a Rowyn a que vuelva a salir de su zona de confort, es decir el género histórico, para obsequiarnos con más novelas como esta. Está narrada en tercera persona por ambos protagonistas, en mayor medida por Carol. A lo largo de la historia veremos su evolución tanto a nivel personal como profesional y los personajes secundarios formarán parte activa de la trama ya que son en el caso de Tessa y de Cris sus asesores para todo y vivirán de cerca dicha evolución por parte de ambos. Sí que es cierto que hay alguna cosilla que me hubiese gustado como por ejemplo que el final no sea, a mi parecer, tan precipitado, más diálogo y menos narración aunque hay mucho diálogo pero creo que ha habido momentos en los que se requería un poco más. Las traducciones de las exclamaciones en mallorquín para que puedan entenderlas todas las personas que lo lean, y un epílogo, pero en este caso supongo que habla mi lado de lectora egoísta con el ansia viva de saber más. Aún así no puedo más que recomendar su lectura porque es fresca, divertida y una locura con todas las letras. No paras de reír desde la primera hasta la última página, porque para mí no hay nada mejor que una historia te haga reír a carcajadas porque resulta terapéutico.