Un hombre joven, hastiado de su vida vacía e insignificante, deambula por un panteón. Ahí se encuentra con un sepulturero, quien lo convence de acompañar a un muerto que no ha sido enterrado por carecer de familiares y recursos económicos. El joven ayuda a enterrarlo y coloca una cruz sobre la tumba del desconocido, Al hacerlo, siente una gran empatía hacia él; piensa en su propia vida y anhela morir.
Ideal para esos días en donde creemos no poder más, para cuando creemos que somos los más desafortunados. Es una lectura sencilla pero puede hacer reflexionar, recomendable para adolescentes y adultos.
Es un libro que leí en un punto bajo de mi vida por ahí de secundaria, en su tiempo pues habla de cosas y cuestionamientos que se dan comúnmente en ese estado desahuciado, me levantó el ánimo y eso lo agradezco