Durante más de tres años, Nahuel Gallotta se sumergió en el mundo de Los Internacionales, la mayor red de ladrones colombianos del planeta. Los visitó en cárceles de distintos países, compartió sus mismos riesgos, asistió a sus ceremonias y rituales íntimos. Convivió con personas que ingresaron al país en forma irregular y hasta le tocó huir con dos Internacionales en alguna nación del extranjero. Con ellos recorrió sus barrios, sus bares y billares, sus cabarets, los VIP de sus discotecas secretas y hasta el cementerio en el que le piden protección a sus muertos antes de viajar a robar a cualquier destino del mundo. El resultado es una serie de crónicas apasionantes, en las que Gallotta reinventa un nuevo costado en el género de la narrativa policial, dándole el protagonismo al testimonio de los bandidos en lugar de los expedientes y causas penales. “Nahuel Gallotta arriesgó su vida como periodista para adentrarse a conocer los lugares, los clanes y las entrañas de las mafias de los ladrones internacionales más temerarios, con el fin de revelarnos las intimidades de su vida, el origen de sus ambiciones personales y los extremos por los que pasaron ellos y hasta sus víctimas para construir un relato veraz sobre una realidad latente en todos los continentes, pero sobre todo por los extremos a los que es capaz de llegar el ser humano cuando se enfrenta a sus propios valores y a sus necesidades más elementales”. Sebastián Marroquín (Hijo de Pablo Escobar Gaviria)
Es bueno. Uno va descubriendo como piensan los ladrones internacionales, cómo viven, cuáles son sus metas y sus miedos. El autor se metió hasta el fondo: entrevistó y convivió con muchos de ellos. Vale totalmente la pena.
Muy interesantes crónicas de los apartamenteros y los Internacionales en general. Escrito con corazón, uno puede imaginarse las voces de quienes hablan y dan testimonio en el libro.
Una excelente introducción al mundo delincuencial desde sus entrañas, Nahuel logra conectar muy fácilmente con el lector debido a la cercanía que expone cada uno de sus relatos. Además de prestarle sus ojos a quien consulta las páginas de sus escritos, creo que produce un cambio en la concepción típica del ladrón, sobretodo en Colombia.