El denominador común de todos los libros de autobiografía futbolera que he leido, de Nick Hornby a Manuel Jabois pasando por Enric González, es que hunden sus raices en la infancia, con el trasfondo de una figura paterna que introduce al joven protagonista en los misterios y arcanos de la religión correspondiente. En este caso la religión no es otra que la Real Sociedad de San Sebastián, y como todas las religiones tiene sus ritos, sus dioses, sus héroes y sus milagros, si entendemos como tal un gol en el minuto 91 que le da la primera liga de su historia al equipo de tus amores. También tiene sus dramas y crucifixiones. Descensos, eliminaciones, derrotas tristes y dolorosas. Pero sobre todo una religión necesita fe y feligreses, y eso es lo que aquí desgrana con su maestría habitual Ander Izagirre, en el que es probablemente el mejor libro de la colección Hooligans Ilustrados (con permiso de Enric González, claro, que es una religión en si mismo).