Borealis es una obra poética compuesta por ocho partes subtituladas. Está escrito en una regulada mezcla de prosa y verso libre. La tercera sección, "Cinco partes de una prosecución", está integrada por cinco poemas visuales. De esta manera, por medio de distintos lenguajes artísticos que se integran entre sí, los poemas contenidos en el texto ofrecen una experiencia estelar conjunta.
Poeta, ensayista y editora. Ha publicado Materia negra (Parentalia, 2018), Borealis (FCE, 2016), La rebelión. O mirar el mundo hasta pulverizarse los ojos (UANL, 2016), Anatomía del nudo. Obra reunida (2002-2015) (Conaculta, 2015), Nudo vortex (Literal, 2015), Diorama (UANL, 2012; segunda edición, Amargord, España, 2013), Tiento (UANL, 2010), Imperio (Ediciones Monte Carmelo, 2009), entre otros.
Este año me prometí leer más poesía (por lo menos un libro al mes), así que cuando hallé Borealis, de una autora reconocida pero que nunca había leído (aunque la había escuchado en un par de eventos), en la mesa de oportunidades del FCE (donde muy buenos títulos están a sólo $49.50), maté dos pájaros de un tiro. La autora, como es bien sabido, siempre busca romper las estructuras y los formatos convencionales, pero sin olvidarse de la palabra. Palabra caótica que transgrede y explota. Palabra que te lleva a glaciares y a expediciones planetarias. Palabra que sale del lodo y se convierte en cometa. Palabra hacedora de trances. Entre ellas, sobresalió una por su vínculo premonitorio con mi más reciente proyecto narrativo: légamo. Por ejemplo, en "Borealis": "con los pies en el légamo, la mujer descubre que él no es quien dice ser", o en el poema "Efnistöku (canto a mitad de ruta con rostro cubierto de tizne y légamo)". La estructura de "La representación de la luz por el lodo" (los títulos son increíbles) me hizo pensar en la relación poema-microficción (a veces indisoluble). También experimentó con collages (algunos realizados por Ari Chávez Chacón, cuya obra es genial). Al final estarás seguro de haber vivido una experiencia cósmica.
No suelo escribir reseñas, pero, hace algunos años atrás conocí a la autora y mi copia del libro está firmada, en la dedicatoria escribió “a este viaje, y átomos, el vuelo y las personas y el ruido del mundo” es una frase que al inicio no entendía pero después de leer sus poemas entendí.
“Identificación y similitudes: código visual: medios masivos: pinturas que se mueven detrás del cristal.” — Roció Cerón.
Es el primer acercamiento que tengo a Rocío Cerón, una poesía que experimenta con la ficción y las voces sueltas, transgrediendo y explotando la palabra para crear secuencias que no terminan en un cierre. Me ha gustado que la interpretación se vuelve un reto y que como lectora es posible ponerle la propia connotación y sentimiento. Pueden ejercer con las siguientes líneas:
Sombras. Desdibujadas sombras en la mesa. La trama y la urdimbre sobre la flor secreta, el pulso de quién mata mintiendo. Lirios y galletas, migas de canela, jengibre y clavo. Trampas.
Este es el poemario que más me ha retado, pues rompe con las estructuras convencionales de la poesía y experimenta con ellas para crear nuevas experiencias de lectura y escritura y, hasta de vida. Un libro que, estoy segura, revisitaré constantemente para revivir esas imágenes poéticas profundamente enigmáticas que abundan en él. No solo con el fin de redescubrir mensajes ocultos, ni con el fin de descubrir nuevos mensajes, sino con el fin de revivir la mera experiencia estética y sensorial que Cerón, mediante una entrega magistral de su parte, nos ofrece en estas páginas.
3.5 Una experiencia de lectura totalmente diferente. Abrir el libro en la parte 3 fue una sorpresa muy grata. Creo que lo lei en el mood perfecto, no como revisión, sino como disfrute. Hubo partes con las que no conecté del todo, sobre todo porque creo q es una poesía q hay que sentir y no tanto reflexionar.
Buena poesía experimental, aunque no terminó de fascinarme. A diferencia de otros poemas experimentales, "Borealis" no se esfuerza por ser completamente incomprensible (aunque a veces sí llega a ser críptico). Tiene unas cuántas bonitas imágenes y una estructura ingeniosa.