Cees Nooteboom is best known in the English-speaking world for his acclaimed novels, essays, and travel writing; however, Nooteboom has always seen himself first and foremost as a poet. He has said, “without poetry my life would be unthinkable.”
Light Everywhere is a collection of poems, selected by Nooteboom himself from more than a dozen Dutch books. The poems are presented in reverse chronological order, reflecting the poet’s contemporary perspective on the productivity of more than half a century. The anthology covers his poetic output up to 2013, with an emphasis on his more recent work. New translations of older poems are crafted by award-winning translator David Colmer, lending consistent voice to the whole collection.
When Nooteboom began writing poetry in the Netherlands in 1956, he was considered an outcast for not abiding by the conventional experimental style popular at the time. Instead he took to learning from poets abroad, translating work by Wallace Stevens, Eugenio Montale, and Pablo Neruda. Nooteboom’s work is lucid and mysterious, evocative and elusive, and it is fitting that the collection begins and ends with poems of travel, moving back in time from an elderly man’s entanglement and resignation to the detachment and harsh light of youth, with everything in between.
Cees Nooteboom (born Cornelis Johannes Jacobus Maria Nooteboom) was a Dutch author. He has won the Prijs der Nederlandse Letteren, the P.C. Hooft Award, the Pegasus Prize, the Ferdinand Bordewijk Prijs for Rituelen, the Austrian State Prize for European Literature and the Constantijn Huygens Prize, and has frequently been mentioned as a candidate for the Nobel Prize in literature.
His works include Rituelen (Rituals, 1980); Een lied van schijn en wezen (A Song of Truth and Semblance, 1981); Berlijnse notities (Berlin Notes, 1990); Het volgende verhaal (The Following Story, 1991); Allerzielen (All Souls' Day, 1998) and Paradijs verloren (Paradise Lost, 2004). (Het volgende verhaal won him the Aristeion Prize in 1993.) In 2005 he published "De slapende goden | Sueños y otras mentiras", with lithographs by Jürgen Partenheimer.
Interessante gedichten. Een paar grepen me een aantal ook niet. Het gevoel bekroop me ze te benaderen als raadsels en zo de bedoeling van de schrijver te achterhalen. Het is dan welnodig de achtergrond van de schrijver te kennen.
Acababa de terminar de leer la inencontrable “Así puede ser” de mi holandés favorito, una antología de su obra poética hasta 1999 realizada por Huerga y Fierro cuando, justo este año, acabo de ver publicada su antología más reciente por la editorial Visor de libros: hablo de “Luz por todas partes” y recoge poemas del autor desde “El poema negro” (1960) hasta el homónimo título del 2012. Por lo tanto, engloba la mayoría de lo que ya salió antes y se complementa con obras más recientes. De hecho, la traducción e introducción de los textos que voy a poner pertenecen a la misma persona, Fernando García de la Banda. Es decir, se puede omitir la compra de la primera, ya que esta segunda es completísima, y ya que hablo de ella en general, es excepcional. Y no me ahorro apelativos porque, sinceramente, no soy muy dado a leer poesía, debido a mi inclinación natural a leer ficción y tengo que reconocer que, últimamente, leo bastante más del primero y la culpa la tienen autores tan diversos como el surcorenano Ko Un (del que hablé por aquí…), el holandés que ya todos conocéis y del que hablaré a continuación y, más ortodoxo, Ted Hughes, por demostrarme el místico término del aliento y la energía poética y que está presente en su estimulante obra. Y no solo la leo, sí, la disfruto muchísimo. En la exhaustiva introducción, el traductor expone muy acertadamente las características generales de la poesía de Nooteboom y es relevante cuando al hilo de la dificultad de sus poemas indica lo siguiente: “El hermetismo citado no ha de extrañar, si tenemos en cuenta que el concepto clave de su poesía –junto con el ver, el mirar- es el enigma o misterio, ‘radseel’ en neerlandés (que en su acepción más lúdica significa también ‘adivinanza’, ‘acertijo’). Nooteboom concibe la literatura, y en general todo el arte, como una indagación en el misterio: ‘El gran arte te enreda en enigmas que tienes que resolver.” Característica que, en mi opinión, constituye uno de sus mayores encantos. En dicha introducción a la manera de prólogo también informa sobre el proceso “traductológico”, seguido con las dificultades generales de traducción de la poesía neerlandesa y en particular la de Nooteboom y constituye una guía de introducción para principiantes de inestimable valor para el mayor disfrute de lo que viene después. Lo único discutible o a lo que se le podría poner un pero es la falta de imágenes que sirven de inspiración a algunas antologías poéticas como la de “Autorretrato de otro” (de la que hablé en este enlace) y el orden cronológico inverso en el tiempo, de más reciente a más antiguos. Parecía más lógico haberlas colocado en orden inverso: de más antiguos a modernos para ver la evolución. De todos modos esto no ensombrece un resultado final grandioso del que os voy a poner a continuación una pequeña muestra de los poemas que demuestran su eclecticismo a la hora de elegir temas, su manejo de estructuras variadas y su sensibilidad. De “Luz por todas partes” (2012), este “Fuera” es un canto a cada momento que vivimos:
No voy ahora fuera, ya estoy fuera. A medio camino entre la palmera y la higuera. Bajo la media luna, a siete horas del rocío. Gotas sobre el plumbago.
¿Cómo se llama cada hora de la noche, cómo cada minuto de la hora? Si los días tienen nombres, ¿por qué no los minutos?
Cada instante de nuestra vida debería tener un nombre que no se pareciese al nuestro, que nos olvidase. Cada segundo una cifra en un registro
de atisbos, murmullos escuchados, versos trabados con diarios, susurros de escarcha y nieve, el poema más lento de la duración.
Y este fragmento de “Borges” que refleja a la perfección lo indefinible de la producción del enigmático autor:
[…] Así arrojaste tu obra al tiempo, palabras, un día empezadas como nada, como pensamiento, como frase, como poema, escritura transformada en libro de mármol, y luego hundiéndose perdida, corroída por mil ojos aún no nacidos, otra vez convertida en palabras sin poeta, y más aún, letras en la piedra más y más ilegibles, susurro de fragmentos, el eco enigmático de un tiempo prehistórico,
hasta esa única y última redención,
alcanzada ausencia
En la mencionada “Así pudo ser (1999)”, “Quimera” representa uno de sus estudios de la identidad, cómo somos, cómo se construye:
Nunca fuiste quien quisiste ser, quien creías que eras. El traje equivocado en un mundo volcado.
Siempre has ido con la mentira, la más antigua prometida, nunca creíste que los dichos cercanos
son los más íntimos. Para ti era más familiar la aparición que el primer pensamiento,
tenías demasiado mundo, demasiado musgo en tu estatua, estabas con el libro que tú mismo no querías leer,
un hombre de carne que se volvió de cal, un ángel de sombra, solo, y envuelto en el vacío oficio de tu nombre.
Y “Acertijo”, el más idiosincrático para mí, ¿es él la persona a la que se está refiriendo? Yo creo que sí y que emparenta con esa necesidad de resolver enigmas en el arte a la que se refiere el propio autor:
El grillo es el monje del pájaro. Su madre un cardo, su hija un guijarro.
¿Y yo? Yo construyo mi nido en las algas ondulantes y me sumerjo en el acertijo
donde se está fresco y se percibe el aroma de un tiempo sin fin.
Podría poner más muestras, pero voy a finalizar con un poema de la recopilación “Ausente, presente” (1970) y esta joya:
NADA La vida deberías poder recordarla como un viaje al extranjero y con amigos o amigas comentarla luego y decir no ha estado mal la vida, y ver pasar jirones de mujeres, misterios y paisajes y luego recostarte satisfecho pero los muertos no pueden recostarse. Ni tampoco pueden hacer nada.
Espero que la vida se convierta siempre en algo que disfrutes gracias a la gran literatura. La de autores como Cees Nooteboom.
C’è la natura, vista e raccontata con i suoi quattro elementi al centro di questa raccolta che rappresenta l’archeologia del pensiero poetico di Nooteboom La luce è quella dell’arte della parola, che penetra muovendosi tra elementi reali e onirici là in quella piccola isola del Mare del Nord (reale quanto archetipica), sferzata dal forte vento e illuminata da un faro . Luce ovunque raccoglie anche una serie di incontri dove il poeta riflette su vita e opere di altri autori,come Borges, Wittgenstein e Wallace Stevens. Trasparenti quanto dense, nelle sue poesie Cees Nooteboom diventa un viandante che posa lo sguardo e si emoziona, in un incessante tentativo di definire il suo posto nel mondo, e di dare forma al suo spirito che cambia ma non necessariamente con i tempi.
“Cosí passa un’altra estate nella casa del silenzio. Calore, pietre e stelle plasmano i loro pensieri. Calcolano la stagione, gli amici, le possibilità, e parlano di poesie e di soldi. Lontano dorme il mare alla catena, sorvegliando la casa.”
The book has some really beautiful moments, and some extremely well crafted poetry. But there's something missing for me, a kind of spark or something to engage me beyond the level of a beautiful line, a beautiful image. I can see how deeply influenced this poet was by the American modernist tradition, but for me that's just not that interesting. But if you love Wallace Stevens, you will love Cees Nooteboom too. The translation is meticulous; it reads as though it were written in English, in the modernist tradition. I'm not sure that's what I always want from a translation, but this translator really does disappear. Even the enjambments, one of the giveaways of other language traditions usually, read like they've been constructed in English under the tutelage of a professor of modernist poetry. Most of the poems follow the formula image, insight, conclusion, with the conclusion ringing so finally that there is no continuation beyond the end of the last line. This is a pattern that a lot of readers of poetry expect, are familiar with, and love, but it is not to my tastes.
My favorite moment in the book comes early on, in the second poem "evening":
"He knows all this, the euphorbia, the blue chair, the coffee on the terrace, he day that folds around him slowly and then swims off, a gentle beast
with its prey."
It's perhaps the most surprising moment, but still couched in the terms of image, observation, insight. And that heavy last line sealing off the poem.
What it is for me is that I never really felt at home in the American tradition of modernism (unsurprising since I'm a pretty experimental feminist poet myself). And when I read poetry I want to feel something other than a comfortable pleasant beauty. So seeing the American modernist mode reflected back from across time and language isn't all that thrilling to me.
But these are truly well-made and beautiful poems, if you like that sort of thing.