La comida en la historia argentina revisa mitos y leyendas en torno al origen de gran variedad de alimentos, desde las empanadas y las hamburguesas hasta el chivito y el locro, pasando por todo tipo de postres, tortas y otros manjares dulces. Rescata las historias de algunos restoranes emblemáticos y de pioneros como Noel, Magnasco, Saint o Fort, con jugosas anécdotas que vinculan a personalidades de nuestra historia con la comida. Y, además, propone recetas "históricas" en casi todos los capítulos.
A fines del siglo XIX, los dueños de los bares enviaban a sus empleados a juntar granizo para refrescar las bebidas. Cuando Sarmiento intentó incorporar verduras a la dieta diaria, se burlaron de él y lo llamaron "come pasto". El postre preferido de Borges era el queso y dulce. No es cierto que el edecán de Julio Roca haya creado el famoso revuelto Gramajo: Félix Luna imaginó la historia al servicio de la ficción. La cuna del dulce de leche pudo haber sido Asia, en vez de la Argentina. A comienzos del siglo XX, los obreros de la construcción almorzaban puchero en medio de la obra. En su primera presentación, a Petrona C. de Gandulfo se le cortó la mayonesa cinco veces. El choripán tal como lo conocemos hoy nació en Córdoba. El pancho arribó a la Argentina desde Francia, no de los Estados Unidos. ¿Y los postres? ¿San Martín tomaba helado?
Es periodista graduado en la Universidad Católica Argentina y fue editor de las revistas Noticias, El Gráfico, Newsweek, Aire Libre, La Primera y el suplemento escolar Cole Club.
Es miembro titular y vitalicio de la Sociedad Argentina de Historiadores y miembro de la Unión de Cóndores de las Américas. Presidió la Fundación Cristóbal Colón entre los años 1989 y 1993. Es columnista de historia argentina en lanacion.com y en diversos medios escritos y radiales del país.
Es autor de varios los libros, entre otros, Espadas y Corazones, Romances turbulentos de la historia argentina, Historias de corceles y de acero, Biografía no autorizada de 1910 e Historias de las palabras.
No es muy bueno pero se puede leer sin problema a pesar que a veces resulta medio aburrido y las recetas que mencionan solo sirven para gastar palabras
Para mí siempre es un placer leer a Balmaceda y seguramente vaya a darle una oportunidad a cualquier libro que escriba. "La comida en la historia argentina" no está entre los mejores, pero no por eso dejé de encontrar algún que otro capítulo o historia interesante. Leí el libro un poco condicionada por lo poco acertado que me resulta el título, porque hay capítulos que no tienen nada que ver con Argentina, y muchos en los que la relación entre Argentina y la historia que se cuenta se lee muy forzada.
El libro tiene muchísimas recetas de otros tiempos, y si bien son interesantes, también me parece que se las encuentra en exceso (cuando no también incluídas medio a presión en un texto que no las necesitaba). Reseña completa en Biblioteca para armar.
Me costó un poco terminarlo. Me gusta mucho como Balmaceda nos cuenta la historia argentina, hable de lo que hable, siempre lo hace fácil y entretenido. Pero en esta oportunidad, aunque tiene capítulos muy lindos, hubo otros que me resultaron pesados, me costaba concentrarme. En mi opinión son pocas las recetas q pueden recrearse pero gracias a ellas sabemos cómo se cocinaba en esa época. Me gustó que gracias a este libro podemos saber e imaginar cómo comían y cocinaban en aquellas épocas, cuan distinto era todo y como cosas q ahora nos son tan familiares y normales, antes ni existían y como se las rebuscaban. Tiene un trabajo de mucha investigación
No sé si es un compendio de mitos urbanos o qué, pero es un libro muy divertido. Balmaceda sabe contar historias, no sé si importa mucho que no sea "la" historia. Creo que ese señor debería escribir una novela (de ficción o no).
Historia repleta de curiosidades, anécdotas y lugares dignos de ser recordados. Es el libro ideal para leer y luego comentar en reuniones o sobremesas. Balmaceda nunca defrauda.
La historia de las pizzas, papas fritas, mayonesa, chocolate, milanesa, huevos fritos, ñoquis ... y la lista sigue pero no todo lo que cuenta es interesante. Buenos datos.
Con este libro te va a dar hambre. Estas advertido/a. Por cada capítulo hay una comida relacionada a una historia. No es exclusivamente comida argentina. Yo siendo argentina, hay muchas recetas que menciona que jamás probé: tablitas y mazamorra por ejemplo. Lo encontré un poco aleatorio pero es fácil de leer.