Es imposible que alguien se interne en los doce cuentos que forman La condición animal y no salga de ellos, al menos, sacudido, turbado y, por qué no advertirlo, también conmocionado por la intensidad de estas historias.
¿Qué es lo que nos hace diferentes como especie, en qué consiste la condición humana? ¿Sabernos frágiles, expuestos, mortales? ¿Cómo seríamos si no temiésemos el mal ajeno? Eso parece preguntarse cada uno de los cuentos que Valeria Correa Fiz ha escrito con una prosa visceral, física y cargada de turbiedades, para conducirnos hasta nuestros propios miedos, nuestras inseguridades, nuestros temblores. El ángulo más oscuro del ser humano –la locura y la muerte, el amor y la enfermedad, la obsesión y la violencia y la ternura inevitables–. Un libro brutal. Un libro que duele, como duele siempre la buena literatura.
Pocas veces nos podemos encontrar con un debut tan deslumbrante como este primer libro de Valeria Correa Fiz, una apuesta rotunda, seria y apasionante, que rebosa calidad y, sobre todo, futuro.
De formación y profesión abogada. A pesar de que su pasión por la literatura le viene desde la niñez, no fue hasta 2015 cuando se conoció públicamente su faceta de escritora. Ha coordinado clubes de lectura para las librerías norteamericanas Barnes & Noble durante cuatro años. Posteriormente estuvo a cargo del club de lectura de la librería Melting Pot de Milán (Italia) y actualmente coordina el club de lectura del Instituto Cervantes de Milán. Ha impartido talleres de escritura creativa en las ciudades norteamericanas de Miami y Weston.
En la actualidad los imparte en el taller de la escritora Clara Obligado (Madrid) y en el Instituto Cervantes de Milán. En los últimos años ha vivido en Miami (Estados Unidos), Milán (Italia) y actualmente reside en Madrid. Escribe regularmente para las revistas digitales Aire nuestro y Los amigos de Cervantes.
Libro de relatos que te muestran cómo bajo la apariencia humana, persiste el instinto animal. No tienen todos la misma intensidad, pero creo que, “Una casa en las afueras”, “Lo que queda en el aire”, “Perros”, “Nostalgia de la morgue” y “Criaturas”, para mi gusto, merecen ser leídos.
La tradición del fantástico rioplatense se siente en estos cuentos en algunas de sus temáticas, en algunas atmósferas que desdibujan (para bien) su realismo. Me gusta la soltura con que narra la sordidez. Pero aunque muchas de sus historias son buenas, hay algo en su prosa, en su voz particular, que no termina de convencerme.
Mis favoritos: “Nostalgia de la morgue” (de una dulzura extraña e inesperada) y “Leviatán”.
Un libro que fui conociendo desde antes de leerlo, cuando tuve el placer de recibir un curso con su autora. Escuchándola hablar de lo bello y lo siniestro y esa inalterable combinación que envuelve ambos conceptos, manteniéndolos unidos por los hilos invisibles de la dualidad, fui comprendiendo que quería leerla, a ella, a Valeria Correa Fiz . Y así abordé este, su libro, con la seguridad de un disfrute premeditado, como quien toma despreocupado un menú de un restaurante al que nunca ha ido, sabiendo de antemano que, por el aroma que emanaba desde adentro, el festín estaba asegurado.
La literatura argentina escrita por mujeres nunca decepciona. Muy pocos cuentos me llegaron a gustar de verdad, entre ellos “Lo que queda en el aire”, “Nostalgia de la morgue” y “Criaturas”, pero lo que es innegable es la calidad maravillosa de la escritura de Valeria Correa. Tiene una forma increíble de narrar, de transmitir emociones fuertes –y para nada bonitas–; simplemente es bellísima, poética, potente y triste. Si hay algo que no soporto leer es sobre la crueldad animal, pero la seguiré leyendo.
Ésta es una colección de 12 cuentos que entrelazan diferentes carencias y tragedias humanas, con animales y elementos de la naturaleza. Hay varios muy inquietantes y desoladores. Estos fueron mis favoritos:
Una casa en las afueras: Un grupo de chicos irrumpen en una casa para hacer un sangriento ritual, si importar que la mujer dueña de la casa se encuentre dentro.
La vida interior de los probadores: Un joven comienza a experimentar constantes voces en su cabeza e impulsos incontrolables. Aún no ha tenido ninguna experiencia s3xu4l con una mujer… bueno, está a punto de cambiar.
Las invasiones: El tono rosa número 32 de OPI, es el preciso para decorar con figuras de sakura las uñas de esta clienta, una inmigrante japonesa de tercera generación, cuyos abuelos huyeron de la guerra.
Lo que queda en el aire: Estos niños experimentan la mu3rt3 de primera mano, cuando un ave que rescataron, termina por fallecer días después, en un lamentable sujeto.
Nostalgia de la morgue: Él es un bailarín y un adivino. Esta internado en un hospital por una infección. Su compañero de habitación es un joven a quien acaban de 4mput4rl3 las manos.
Animales. Aparecen en los cuentos: dan el giro al relato, desencadenan la historia que subyacen en la escritura. Animales de compañía, perros, animales que vuelan, quebrantahuesos, que croan, ranas invadiendo el espacio familiar. Cuentos, algunos prehistóricos como los dinosaurios. Doce cuentos bien estructurados. nostalgia de la Morgue el de mayor extensión, quizá el mejor, el único sin animal entre sus páginas. El único contado desde la habitación de un hospital. Lo primero que he leído de Valeria Correa. Habrá más lecturas de ella. www.preferirianotenerquehacerlo.wordp... www.enbuscadeaquellanoche.wordpress.com
Valeria Correa Fiz escriu molt bé, tot és molt intens, gairebé poètic. Algunes històries resulten incòmodes, foscor absoluta. “Una casa en las afueras”, “Nostalgia de la morgue”, “Leviatán”, els contes preferits. Molt per sobre de tots ells, però, “Criaturas”, devastador, boníssim, molt inquietant en temps Covid i quan sembla que el món no para de trontollar miris on miris…
Los cuentos rozan el horror en todo momento. En lo personal, los últimos fueron los que más me agradaron. A momentos, no entendía bien hacia dónde iba Correa Fiz con sus primeros relatos, pero después me encontré con historias malas profundas y directas.
No es un libro que recomendaría, pero sin embargo me ha gustado. Incluso en el caso de algunos relatos podría decir que me ha gustado mucho, por eso también intento no dejarme guiar por el último relato, criaturas, en la valoración. Lo que queda en el aire y criaturas son sin duda los que más me han gustado, el primero de ellos representado en la portada. Me da pena que siempre se califique la esencia humana como la inconsciencia que nos lleva a la crueldad, estos relatos uno tras otros sacan lo malo junto a ciertas pinceladas más tiernas. El narrador casi siempre en tercera persona, pero que parece, o en ciertos casos realmente es así, que le habla más a los personajes que a ti. Cosa que junto a ese descoloque inicial que lleva a una concreción y golpe final de realidad y estructura cíclica o al menos con algunas reminiscencias del pasado la verdad es que lo hacen de un estilo narrativo que disfruto. Algunos relatos me turban y me asquean sin sentido, mientras que otros realmente sí consiguen conectar o aportar algo más. No es un libro con el que haya cambiado o aportado algo nuevo, pero sí desconexión.
''Pensaste que era tan fácil herir con la ternura como con cualquier otra cosa''. Y así lo hace Valeria, una autora a la que todo aquel que se anime a encontrar placer en el dolor debe conocer ya mismo.
La autora nos presenta doce cuentos en donde lo que reina es el sufrimiento, la metáfora, el lenguaje sumamente cuidado y el horror: a veces el horror más despiadado y sórdido, otras, el más tierno.
Destaco principalmente ''Una casa en las afueras'', ''El mensajero'' y ''Criaturas'' como los cuentos que más se te quedan impregnados, aunque no son las únicas joyas de este descubrimiento tan, tan intenso.
HORRIBLE, para empezar contiene crueldad animal (vendida como terror en Una casa en las afueras y en Perros) y 2 cuentos bastante misóginos, La vida interior de los probadores (un varón adicto al porno y a la violencia que trabaja en una tienda departamental y viola a una chica en los probadores) y Nostalgia en la morgue, el cuento más largo de este libro sobre un homosexual misógino y pedófilo que dice estar en el cuerpo equivocado (no lejos de la realidad). Le pongo 1 estrella porque no se le puede poner menos o nada.
Valeria Correa Fiz escribe cuentos sobre el dolor, la pérdida y la condición animal del ser humano. Sus protagonistas se bestializan ante la imposibilidad de otra reacción. Los cuentos no están relacionados excepto por una atmósfera y por la organización en materias (cuentos de tierra, de agua, de fuego...). Muy interesante, muy emocional, una lectura fantástica.
El libro está dividido en elementos: tierra, aire, fuego y agua. Cada uno con tres cuentos.
Tierra: 1. Una casa en las afueras 2. La vida interior de los probadores 3. Las invasiones
Aire: 4. Lo que queda en el aire 5. El mensajero 6. Aún en la intemperie
Fuego: 7. Regreso a Villard 8. Perros 9. Nostalgia de la morgue
Agua: 10. Deriva 11. Leviatán 12. Criaturas
Hay tres cuentos que son INCREÍBLES Y FASCINANTES y que tienen 5 estrellas cada uno y por estos cuentos vale la pena hojearse este volumen: "Una casa en las afueras", "Perros" y "Nostalgia de la morgue". De entre ellos mi favorito es sin duda el primero con el que quedé petrificada. Hay algo de violencia en los dos primeros pero les aseguro que no es en vano. El tercero contiene la escena erótica más fascinante que jamás he leído (no precisamente o únicamente por la parte sexual).
Todos los demás cuentos se me quedaron cortos, especialmente para tremendos relatos. El 2 es un cuento con bastante fuerza pero no puedo ponerlo allá en favoritos porque me incomodó muchísimo y nunca se que hacer con esas lecturas. El 7 recupera algo de fuerza y la verdad es que si me gustó pero sigue sin llegarle a los antes mencionados. El 12 "Criaturas" se fue en picada y es una tragedia porque tenía una ambientación increíble pero terminó en nada.
Creo que vale muchísimo la pena seguirle el paso a esta autora. En verdad quiero leer mucho más de ella.
En particular, 'Criaturas' y 'Leviatán' me parecen cuentos extraordinarios, que cierran bien el libro. A los otros les faltó cierto impacto, cierta relevancia o sonoridad, aunque es un hecho que Fiz es una autora prodigiosa. Francamente, adoro cómo crea ambientes aludiendo a los cinco sentidos y, al enarbolar la poesía, despierta al sexto. Incluso lo más grotesco consigue encandilar con un aire místico, y lo moribundo resulta sensual. Su foco sobre los despojos bestiales que poseen a la humanidad -al grado de exorcizarla- destaca más en las secciones de Aire y Agua.
📢 "El país era ancho, el país era largo, el país era alto en la frontera con Chile. La abundancia de cielo, las nieves de los Andes, los ríos de deshielo hasta donde nadaban las truchas a contracorriente para desovar. Se lo había explicado Liza. Otra vez ella."
"Aunque la pileta fuera ahora un cementerio, aún quedaba ese croar atroz en tu jardín y en las calles, multiplicado por las cloacas que te hacía pensar en los miles de ojos rojos y amarillos y verdes apostados en la oscuridad. Y Catalina, los ojos hinchados de batracio insomne, que daba vueltas en la cama. –Son inofensivas –decías."
Llegué a este libro porque leí "Una casa en las afueras" en The Short Story Project y me fascinó. Fuera de ese cuento (que ya en relectura tampoco es TAN genial como lo recordaba), le celebro al libro algunas de las ocurrencias: juntar a un vidente de manos con un chico manco, o hacer un combo de plaga de anfibios + miseria humana son combinaciones ganadoras. Además, el lenguaje es precioso. Se nota que la autora también es poeta. Hay muchas frases geniales que están para releerse varias veces.
Sin embargo, el resto de los cuentos se sienten como variaciones, ejercicios, tienen cierto regusto a esos cuentos que uno hace en los talleres literarios por caprichos random de los talleristas.
Es un libro disfrutable y no-aburrido (lo cual ya es mucho decir), pero al menos yo no le hallo un discurso unificador o un hilo conductor que lo hilvane todo como un volumen y me haga sentir que leerlo fue una Experiencia Completa.
"El agua estuvo toda la tarde estallando arriba, afuera y sobre nuestra casa de madera. Había algo íntimo y extraño, de queja en ese ruido, como si la madera recordara el bosque al que había pertenecido."
La condición animal habla de eso mismo en diferentes perspectivas y aspectos. La condición animal de los animales mismos y de las personas. No esperaba, sinceramente, encontrarme con todo lo que me encontré en este libro. Debo aclarar, cosa que no hice en anteriores reseñas y colgué un toque, que toca temas sensibles y pasan cosas que no son fáciles de leer, no son para cualquier lector. El libro se divide en los cuatro elementos y cada uno tiene tres relatos. A algunos entendí porqué se los ponía en ese apartado pero otros me costó. Hay un poco de todo, horrores y terrores: home invasion; una historia contada desde la perspectiva de un violador; un toque de ciencia ficción, tocas temas como la muerte en diferentes aspectos. Lo más difícil de leer fue la violencia a los animalitos. Los que más me gustaron fue "Nostalgia de la morgue" historia de un médium; "Leviatán" criaturas extrañas del mar en Argentina; "Criaturas" catástrofe natural: plaga de ranas; "Las invasiones" más allá del tema histórico tan triste que toca, me resultó hermoso.
Espero leer su otro libro pronto porque me encantó la escritura de la autora.
Qué libro más vivo. Me lo he leído en la piscina del pueblo, las hormigas se metían entre las páginas y se quedaban ahí pegadas. Me gusta cómo la autora saca a relucir la ternura en medio de lo salvaje, las tripas brillantes, siempre con poesía detrás de las garras. Lo he maltratado a subrayados y comentarios, dialogando con los relatos y la voz de Valeria me ha mantenido muy despierta. Algunos cuentos tienen cierto parecido a los de Eloy Tizón y quizá por ello este libro me llegó tan bien. El relato "Nostalgia de la morgue" lo encuentro extraordinario, aunque "Criaturas" le pisa los talones.
"Todo lo orgánico huele, e induce al pensamiento hacia el recuerdo. El olor, esa polea invisible."
"Pensaste que era tan fácil herir con la ternura como con cualquier otra cosa."
Le doy 4-4.5, solo porque hay unos cuentos muy por debajo de la calidad de los demás. O no sé si más bien es que hay unos cuentos increíbles, que elevaron mucho la barra.
En especial, los últimos dos y el primero se quedarán conmigo para siempre. El primero tal vez por lo impactante (aunque igual muy bien escrito) pero los últimos dos por el mundo que construyeron. Por la fantasía/ ciencia ficción que crearon paralelamente de relatos tan crudos.
Me quito el sombrero ante la unión del terror de la dictadura con ciencia ficción zoológica del penúltimo y el último es un mundo tan vivido, tan palpable, que emocionalmente me destrozo.
El del dinosaurio fue indigestible para mí por razones muy personales, pero en general no veo su relevancia. Y el del perro y los hermanas muy convulto.
De esta colección de cuentos, solo rescato tres: nostalgia de la morgue, leviatán y criaturas (este es especial para leer en tiempos de pandemia). Los demás me parecieron de un esfuerzo de "mostrar lo extraña y mala que puede ser la sociedad/el ser humano" para tratar de trasmitir algo que no llego jamás. Los primeros cuentos son violencia por el gusto de mostrarla, y tratar de esperar que las metáforas que se escribieron tuvieran sentido, lo cual no es así. No podemos esperar poner un montón de basura y miseria y esperar encontrar algo profundo debajo si es que no se tiene la habilidad para escribirlo.
La Condición Animal es una antología compuesta por 12 relatos y es también el libro debut de la autora, a la que dicho de paso, tocará seguirle la pista en sus futuros trabajos. Un libro bien escrito, con sus altos y bajos pero siempre interesante gracias a los giros y originalidad de algunas de sus historias.
A largo de sus 168 páginas, Valeria narra diferentes situaciones en las que se explora la oscuridad inherente e innegable del ser humano, oscuridad que la mayoría logramos reprimir pero a la que muchos otros dan rienda suelta sin ninguna inhibición, es ahí donde radica el verdadero terror que busca transmitir el libro.
Colección de relatos en los que, por un motivo u otro, los animales tienen peso. Mariposas, ranas, gatos, un pterodáctilo gris...
Valeria Correa Fiz sabe adentrarse en algunos en el terror y en otros en una nostalgia salvaje, dando lo mejor de sí en el relato más largo de todos, Nostalgia de la morgue, donde parece atrapar algo importante... entre las manos.
Algunos de los relatos resultan confusos o poéticos en exceso, pero estos son los que menos y los más cortos. Interesante debut.
Un librito completo, redondo, donde cada relato te remueve algo. Me parece una idea interesante lo de utilizar animales como nexo pero a la vez dividirlos por elementos (fuego, aire, tierra y agua). Crear relatos tan completos en menos de 5 páginas me sigue maravillando.
Me esforcé mucho por no abandonarlo y poner mucha fe cada que empezaba un cuento nuevo. Pero lo cierto es que ni las metáforas ni los finales tienen la suficiente fuerza, y algunos pasajes de algunos cuentos no me causaron ningún asombro, muchos lugares comunes. Algunos me entusiasmaron y me parecieron escenas o personajes interesantes, pero ninguno terminó de cuajar.
Thesis reading. There are some really great stories in here. I love her prose. I hope I get better at reading Spanish literature. It’s just hard. But these stories are fun to read. Pace is superlative here.