"Juana va por Scout. Vio su sonrisa cuando recibió el sobre, piensa que le gustó el poema dibujado, que la va a entender, que la diferencia de edad da lo mismo, que es un amor puro el que sienten el uno por el otro. Apenas se contiene. Está feliz, verdaderamente feliz, por primera vez en años siente regocijo. Al salir de su casa no se da cuenta que el gato amarillo dejó de maullar. Murió antes del amanecer. Juana corre a la calle sonriendo, mostrando los dientes. Ve la multitud de chicos en formación semicircular. Ve a Scout. Ve el dibujo del luchador en su mano. Ve que mira a Niña coja. Ve cómo la mira. Entiende. Se detiene a unos pasos de él. Debería sentir dolor, debería sufrir como nunca antes, pero no. Algo fluye del par sentado en la acera, de Nene y Hermana. Una ola cálida de serenidad, de plenitud, como si estuvieran encapsulados por una esfera de paz absoluta".