"I choose to be the person I want to be".
¿Por qué? ¿Por qué las sagas que empiezan tan bien van decayendo y terminan fatal? ¿Por qué, Endgame? Tú me gustabas.
Vaya, pues qué decir. Endgame empezó siendo una historia súper épica en la que doce Jugadores entrenados para ser los mejores tenían que pelear alrededor de todo el mundo para salvar a su linaje de un súperapocalipsis del que sólo uno podría salir vivo. Todo pintaba genial, era una competencia de ingenio, de fuerza y de habilidades tremendamente sangrienta, además. Luego los Jugadores empezaron a morir, las llaves fueron encontrándose y las alianzas se formaron, pero el final del segundo libro fue muy decepcionante. Nos dicen durante dos libros que los Jugadores son personas letales que harán lo que sea para ganar Endgame, pero cuando se encuentran frente a una prueba durísima eligen no cumplirla porque de repente su humanidad aparece...
En este tercer libro, que yo esperaba repuntara un montón y nos salvara de la pasividad del segundo, los Jugadores se dividen en dos grupos: los que Juegan para vivir y detener Endgame y los que Juegan para ganar Endgame y condenar a los demás linajes a la aniquilación absoluta. Todos siguen viajando de un lugar a otro del mundo, visitan monumentos, buscando supuestos aliados y tratando de hallar la llave que acabará con el Juego de una vez por todas. Vamos, que se sigue repitiendo la fórmula del segundo.
Aquí, lo único que cambia es que aparece más directamente kepler22, uno de los organizadores de Endgame, pues ve amenazado el plan milenario de que el Juego se lleve a cabo satisfactoriamente y sin sabotajes, pero ni siquiera esas partes tienen mucho sentido. En realidad, nunca sabemos muy bien quiénes son estos kepler y por qué existe Endgame ni nada así.
¡Ah! Otra cosa que me molestó bastante fue lo poco trascendental que fue la caída del gran asteroide en la Tierra. Se supone que es un asteroide que, básicamente, borrará de la faz de la Tierra la mitad del mapa, pero cae y no nos describen consecuencias ni la escena de impacto. Dicen que las condiciones son terribles, pero los Jugadores siguen viajando por el espacio aéreo y haciendo como si nada. "Oh, volcanes... guay. Anda, un terremoto, pues qué le hacemos".
De las pocas cosas que rescato es una escena cercana al final cuando, por fin, después de 84 años, los Jugadores vuelven a verse cara a cara y vuelven a sacar todas esas habilidades de las que hacen alarde durante todo su entrenamiento. Sí que debo reconocer que hubo dos muertes que no me esperaba nada, que me dejaron absolutamente fría y con ganas de más explicaciones. ¿Recuerdan las dos líneas de Sinsajo en las que matan a Finnick y tú no sabes qué sucedió, si en realidad está muerto o no, pero luego te das cuenta de que claramente lo acaban de asesinar? Pues así me sentí con las dos muertes que les refiero. Son tan rápidas que no las pude procesar, pero me dolieron. Allí le dije adiós a mis dos personajes favoritos.
Ahora, lo que NO rescato es el final. ¿EN SERIO? Es que de verdad... Todo este gran hype de destrucción masiva, muerte de linajes y la inevitabilidad del destino para que ese fuera el final. Dioses...
Y, bueno, algo que quiero mencionar para terminar esta reseña y esta saga es que, en este tercer tomo particularmente, me molestó muchísimo el estilo de escritura. No sentía que me estuvieran narrando un libro, sino dando un informe militar en muchas ocasiones... Y entiendo que todo tiene que ver con las pistas y el Juego real de descifrar enigmas para ganar dinero, pero esta vez me pareció bastante abrumador.