Dibujé esta radiografía de pausas a partir del ensayo "La significación del silencio", de Luis Villoro. Cada una de sus comas, puntos y coma, dos puntos, puntos y seguido, y puntos y aparte son la pauta para imaginar el mecanismo del silencio, ese lenguaje negativo que se construye de manera invisible en todo texto. O, como Villoro lo describe, “la materia en la que la letra se traza, el tiempo vacío en que fluyen los fonemas”.
Luis Villoro Toranzo nació en Barcelona (España) en el año 1922. Fue un filósofo, investigador, profesor y diplomático mexicano de origen catalán.
Si bien se licenció en Letras, más tarde obtuvo su doctorado en filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) dónde,posteriormente, en el año 1948, empezaría a dar clases. En su carrera universitaria ocupó diversos cargos, entre ellos, secretario particular del rector Ignacio Chávez y miembro de la Junta de Gobierno de la UNAM. Desde 1971 fue investigador del Instituto de Investigaciones Filosóficas y en el 1978 fue miembro de El Colegio Nacional.
Fue doctor honoris causa por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (2002), cuyo Instituto de Investigaciones Filosóficas lleva su nombre, así como de la Universidad Autónoma Metropolitana (2004), de la que fue fundador. Fue nombrado miembro honorario de la Academia Mexicana de la Lengua en septiembre de 2007.
El pensamiento de Villoro no se desarrolla al lado de los grandes pensadores de la historia de la filosofía, sino que analiza y utiliza sus ideas para iluminar, para aclarar, aquello que por evidente y obvio se presenta como una comprensión correcta, pero al analizarlo surgen dudas respecto a su valor. En su obra recurre a ciertos temas centrales: la comprensión metafísica de la alteridad, los límites y alcances de la razón, el vínculo entre el conocimiento y el poder, la búsqueda de la comunión con los otros, la reflexión ética sobre la injusticia, la defensa del respeto a las diferencias culturales, y la dimensión crítica del pensamiento filosófico.
Se puede fragmentar su trayectoria intelectual en tres etapas: una primera etapa de lo particular o de la filosofía histórica, una segunda etapa de lo universal o de la filosofía teórica, y una tercera etapa de “síntesis” o de la filosofía práctica.
Me referiré a la edición de La significación del silencio que incluye la obra de Verónica Gerber Bicecci y que fue publicada en 2018.
Es el primer libro de Luis Villoro que leo. Había escuchado de él y había imaginado que trataría del silencio en el sentido de la obra de John Cage. Sin embargo la aproximación se refiere al silencio como parte estructural del lenguaje y como parte de la experiencia que escapa a la representación escrita. La obra de Verónica Gerber es un homenaje a la tesis principal de Villoro pues construye una radiografía (como ella lo llama) a partir de la puntuación del texto. Lleva al espacio visual la tesis del autor para revelarnos un negativo del texto.
Tuve la fortuna de leerlo en físico y tener la experiencia del libro. Entiendo que ya no se consigue tan fácil, pero vale la pena hacerlo. Fue una gran oportunidad para descubrir a este filósofo y continuar con la exploración de la obra de Verónica Gerber que siempre detona en mí muchas ideas.
Un libro para leer varias veces, en distintos momentos. Debería de ser algo así como literatura necesaria en distintos niveles de instituciones educativas.
No había leído antes este ensayo sobre el silencio en el lenguaje, y me parece muy interesante la breve, pero nutrida, explicación de Luis Villoro acerca del mismo, desde el silencio que precede a una palabra o frase (incluyendo los signos de puntuación como los puntos y comas), hasta el silencio descrito en los libros místicos. El ensayo se acompaña de una diagramación de los puntos y comas del texto formando una intrincada red de silencios formando una radiografía de este lenguaje silencio implícito dentro del mismo creado por Verónica Gerber; en lo personal creo que es una edición bastante interesante.