La historia del cine y de la crítica llamada seria están construidas sobre gran cantidad de arbitrariedades, verdades aceptadas, tópicos y caprichos, su presunta objetividad es tan discutible que cabe preguntarse ¿para qué otro diccionario subjetivo más?, ¿para qué un nuevo volumen que que sólo puede ser inútil y superfluo,
Como aficionado al género de los diccionarios y admirador de algunos de sus grandes exponentes como Ambrose Bierce, pero también como cinéfilo, debo decir que este libro es insoportable y carece de la premisa básica de cualquier diccionario: definir palabras.
Y sin embargo, la arbitrariedad de Trueba sobre el género no me molestó tanto como su visión anacrónica y paquidérmica del cine. El primer signo del envejecimiento (y de otro montón de cosas aburridas) es la tendencia a desdeñar de lo nuevo y a idealizar las épocas pasadas sin ningpun tipo de matiz.
Interesante diccionario de cine con un toque muy personal de Fernando. Los grandes directores están representados, más enfocado al cine clásico y a la Nouvelle Vague. Echo en falta más interés por el Neorealismo Italiano y más específicamente más interés por Pier Paolo Pasolini
Història del cine en forma de diccionari. Es centra, sobretot, en el cine que Trueba estima i admira: els clàssics nord-americans, la Nouvelle Vague, etc. El format del llibre és poc habitual i tot i ser un diccionari és molt amè.