Creo que sí, los libros también nos eligen y llegan en el momento que deben de llegar a nuestras pupilas, entran en forma de caracteres que vamos uniendo para formar palabras que una a una irá descifrando su contenido para nosotros, contenido que, si te descuidas, será vertido en tu corazón para inundarte el pecho hasta desbordarse por tus pupilas, este es uno de esos libros que muerde el corazón con una ternura tal que se desborda en calidez.
Para el viejo, la repentina petición de cuidar de su nieto durante todo el mes de agosto es un cambio de planes con el que no contaba, por una parte, le parece un despropósito que acudan a él ahora que los padres se han separado y ninguno de los dos puede hacerse cargo del pequeño durante el verano; pasa del asombro a la indignación, pues hay mucho más de trasfondo, su madre, su hijo y el hecho de que le separa una brecha de siete décadas con su nieto, todo un universo.
Aquel verano les cambiara la vida a ambos, al viejo y al nieto, eso no es un spoiler, lo que vas a encontrar es aún más profundo, es un vínculo tan estrecho que me ha recordado mucho de lo que mi padre me dijo, y he vuelto a aprender las lecciones que necesitaba saber para encausar las decisiones, la frescura de la inocencia combinada con la sabiduría de los años consigue un texto lleno de vitalidad. Gracias Malo, gracias, Yayo Paria, concédanme una vuelta con León, por favor.
P.D.: Con El despertar del corazón obtuvo el prestigioso Premio Maison de la presse 2014 otorgado por los libreros franceses y se posicionó durante meses en las listas de best sellers.