El incendio de una estación de metro de Madrid en los años ochenta saca a la luz los restos de un cuerpo calcinado cuya identidad es un enigma para la policía. Los inspectores Batista y Esquivel investigarán el rastro de Federico Sambide, bibliófilo y falsificador, cuyo paradero es desconocido para el todo el mundo. Una novela negra que atrapa a medida que sumerge al lector en un Madrid oscuro e insólito.
No sabía que me podía llegar a gustar tanto la intriga policial hasta que leí Lobo hace varios años atrás. Desde entonces lo dejé enfriar porque en aquel momento lo consumí tan rápido y de tal manera que después de leerlo me pasé semanas pensando en los casos dentro del libro y en si habían o no tenido un final. Amé cada detalle, lo minuciosos que son los personajes, y el hecho de que, como yo haría en sus lugares, no descansaban hasta hallar las respuestas pertinentes a sus múltiples preguntas. Este es el primer libro que leí de este género y siento que dejó una buena imagen sobre él, abrió las puertas a este nuevo mundo para mí. Lo único que tengo en contra, es que aún hoy habiéndolo releído no termino de comprender si en realidad el caso está o no resuelto. Sin embargo lo recomiendo. Puedes sumergirme en él de tal manera que te atrapa, te captura por completo y no puedes despegarte de él.
En una crónica entre policial y fantástica se nos explican los curiosos hallazgos que llevaron a (cadi) esclarecer una serie de brutales asesinatos en los alrededores del parque del Retiro en Madrid y cómo la obsesiva investigación policial consiguió atar los cabos sueltos ¿o no pudo?