Irak, 1994. Ahmad, un joven de 14 años es enviado por su padre a hacer la guerra en las filas de los talibanes y es separado de Aisha, su única oportunidad de un futuro luminoso. La guerra en Afganistán debilita la esperanza, el amor y la fe de Ahmad, quien durante diez años deberá superar duras pruebas antes de reencontrarse con el sentido de su existencia. Esta es la historia de Kalashnikov, una novela que reconstruye el complejo mundo árabe con crudeza pero también con profundo amor; una novela de iniciación bellamente construida, una narración poderosa con personajes que se debaten entre sus creencias, sus deseos y sus deberes en un entorno adverso, de intolerancia, fanatismo y dioses ausentes.
En términos generales es una buena novela, una aproximación al mundo islámico y al Medio Oriente bien planteado y poco común. La novela no está libre de ciertos lugares comunes, romanticismo que raya en el cliché y (a mi gusto) le sobran las últimas 50 páginas. La trama al rededor de los talibanes en Afganistan no tiene desperdicio. Vale la pena leerla.