No quería que terminara, pero como todo en la vida, los libros tienen su ciclo: su inicio y desenlace.
Es imposible no enamorarse de su trama y personajes. Aunque al principio me molestaba la actitud de Emma y Dylan, conforme iba avanzando el desarrollo de la historia, me fui conectando con sus esencias y con ese amor tan loco que en cada página aportó a que me enamorara más allá de las palabras, más allá de la vida, más allá del amor...
A eso de la mitad del libro, Niky se encargó de lograr en mí, una fuerte conexión y química con los protagonistas. Naturalmente, pasé a ser yo quien vivía esa locura de amor, donde el remedio dependía únicamente de la fusión entre ellos, realidad que fue un inmenso placer para mí. Todo, en perfecta armonía con el gusto por los libros y pasión por la escritura como elemento de perfecto equilibrio (como la guinda en el pastel). Una Niky que se transportó al libro, en el reflejo de su protagonista Emma.
El primer accidente de Emma, me tocó y conmovió en lo más profundo de mi alma, el dolor de Emma, me desgarró, más allá de cada página y toda emoción. Sentía su pena, en su más dolorosa expresión.
He de confesar también que Niky Moliviatis tiene el gran don de transmitir los momentos sexuales con una intensidad única, que te hace quererte imaginar como parte de ellos. Nunca antes me había metido tanto en esa unión de los cuerpos, como lo hice con Provócame. Esa rudeza, ternura, pasión, ese llamado mutuo de los cuerpos para saciarse, esa forma tan cautivante de captar mi atención y de hacer que continuara leyendo sin parar. Muchas veces, me conmoví a tal punto de desear una relación como esa, para mí.
De eso se trata, de halar al lector y hacer de la historia, un anhelo para adaptarlo a la realidad. Estoy con la esperanza de poder vivir un amor como ese, uno en donde el ser amado me diga: "Provócame a vivir y construir nuestra mejor historia de amor".
Una Niky Moliviatis apasionada y comprometida con sus lectores. Una que con su ahínco y determinación logró conquistar a Nova Casa Editorial para que le apostara el todo por el todo a su gran talento; y aquí la tienen: desde Guatemala, para Latinoamérica (y el resto del mundo), dejando huella indeleble con Provócame: su primer éxito literario.
Estoy super orgulloso de lo lejos que llegó Provócame.
¡Su final se lleva un pedazo de mi alma y acariciará lo mejor de mis recuerdos por siempre!
¡El amor de Dylan y Emma es digno de imitar!
Un cien puntos para Provócame y un efusivo gracias para Niky; te auguro un prometedor futuro en el que poco a poco, te irás consagrando como una excelente autora y gran figura del romance juvenil.
¡Ovación de pie, para esta obra maestra de literatura romántica juvenil! ¡Espero con ansias la publicación de tu segunda novela!
¡Brindemos pues!