Novela aburrida, absurda, caótica y confusa.
La primera mitad, un viaje en barco, está llena de digresiones y personajes que entran y salen de escena de forma confusa. Resulta difícil distinguirlos.
En la segunda se comete el crimen y toma el mando un nuevo personaje, Gilbert Bethune, fiscal de distrito de Nueva Orleáns y tío de Jeff Caldwell, el que hasta entonces, debido a la cantidad de detalles que se cuentan de su vida y carrera, parecía que iba a el protagonista (lo es de la trama romántica), siendo relegado a admirador de su pariente.
Bethune y el autor evitan dar pistas que permitan adivinar quién ha cometido el asesinato, o cómo, recurriendo una y otra vez a interrumpir a los personajes (en especial Bethune) en cuanto da la impresión de que van a dar un dato importante, creando una repetida sensación de frustración.
La explicación de cómo se cometieron los asesinatos (el presente y el del pasado) es algo absurda y cogida por los pelos, la identidad del asesino pasable, el romance superficial y la conclusión es que sobra texto y falta concisión y claridad.
Si bien el punto de partida es interesante (y clásico) el desarrollo y final son decepcionantes.