Somos cómplices de lo que nos deja indiferentes, señalaba George Steiner. Cuando el testigo del abuso y la violencia mira hacia otro lado, cuando prefiere no ver ni saber, cuando esgrime el "algo habrá hecho", cuando una vez pasada la violencia exige el olvido, y cuando este testigo representa a una mayoría, nos encontramos ante una sociedad enferma. Lo hemos visto en nuestro país con las heridas de la guerra civil, también en otros conflictos europeos, como la guerra de los Balcanes, o la Irlanda del IRA. Y la historia se repite. Han pasado cinco años desde que ETA anunciara el cese definitivo de la lucha armada. Desde entonces, una buena parte de la sociedad española y vasca parece estar dispuesta a pasar página, como si las últimas décadas de violencia hubieran sido tan sólo una pesadilla, como si la violencia que afectó a tantas personas dentro y fuera de los territorios vascos se pudiera circunscribir a un pasado cerrado. Pero la historia, la responsabilidad frente al pasado, no desaparece por prescripción, sobre todo cuando ampliamos la mirada y consideramos parte del conflicto no sólo a víctimas y perpetradores, sino a la sociedad que fue testigo de la misma -a veces testigo cómplice, a veces testigo amedrentado, a veces testigo indiferente-. Edurne Portela ofrece en este libro una serie de memorias íntimas de la violencia y defiende, a través de reflexiones sobre la literatura y el cine actuales, una cultura para el presente que ayude a afrontar las heridas del pasado.
Puede que sea una nota exagerada derivada de que estoy 100% de acuerdo con la tesis de la autora, pero me da igual.
Al fin y al cabo este es un libro de no ficción en el que Edurne Portela intenta encontrar un relato que explique el "conflicto vasco" sin caer en maniqueísmos ni absolutismos (al fin y al cabo, quien consiga dominar el "relato" será la parte que termine por instaurarlo). Una via para poder, al menos, hablar sobre el mismo, después de decadas de silencio impuesto o incluso autoimpuesto ("pasar de movidas" fue una regla de autodefensa, real o no, que la mayor parte de los vascos seguimos). E intenta buscarlo en las representaciones del mismo que ha hecho la ficción en sus distintas formas. Spoilers: no le gustó nada "Ocho apellidos vascos".
Se esté de acuerdo o no con su visión (yo lo estoy), Portela hace un somero (pero interesante) análisis sobre la realidad que fue y cómo intentó plasmarse por medio de relatos, novelas o películas. Cómo parte de la sociedad intenta "pasar página", pero cómo no lo merecemos aun. Sin hablarlo no. Sin contar lo que sucedió no. Sin asumir la responsabilidad que cada cual tiene no.
Sé exactamente a quién no le gustará. Pero a mí me ha gustado mucho, si bien también ha dolido, porque Edurne Portela hurga en la herida y nos hace mirar hacia donde durante décadas no quisimos hacerlo. Que hubo gente que plantó cara, pero otros muchos no. Y ahora pasar de puntillas no vale.
Una invitación a la incomodidad, espacio doloroso y próspero; al lado frío de la almohada, que decía ella. No está -cuestión de tiempos- el libro del que todos hablan, pero parece claro que el libro del que todos hablan está alejado de las obras necesarias que reclama la autora. Necesario es 'La sombra del nogal', también ausente, aunque hay aquí Ecos suficientes para continuar más allá de esta lectura y para ensanchar nuestro conocimiento, que no otra cosa se pretende, hacia una imaginación ética enriquecida y hacia la superación real, por la vía de los 'mea culpa', del 'conflicto' y sus secuelas. Siempre llega el día en el que hay que hablar de las cosas.
Para aquellos de nosotros nacidos en los 90', la historia del terrorismo en el conflicto político vasco es una con la que hemos crecido escuchando de fondo en nuestros televisores. Sin embargo, es muy poco lo que sabemos sobre el conflicto más allá de los estereotipos y de los medios que se acogen a una única trama narrativa. Lo cierto es que el llamado "conflicto vasco" va mucho más allá de la animosidad entre el estado español y el nacionalismo vasco. Es el propio pueblo vasco el que ha sufrido, por activa o pasiva, de la violencia y el malestar social. Portela, en su magnífico ensayo "El eco de los disparos", nos proporciona herramientas para entender los efectos de la violencia y el silencio en la sociedad vasca, y las consecuencias que siguen existiendo hoy.
El primer libro que escribió Edurne Portela fue este ensayo en el que se pregunta sobre cómo ha sido posible convivir con la violencia, y qué tipo de ciudadanos crea.
Abre cada uno de los capítulos con una especie de cuento autobiográfico que ya hace presagiar la gran escritora que es hoy en día para luego continuar con un análisis de la violencia, fundamentalmente la del terrorismo en el País Vasco, desde diferentes perspectivas, pero prácticamente todas ellas centradas en la literatura y el cine que trata, de alguna manera, el conflicto.
El libro es de 2017, tan sólo seis años desde que ETA anunciara el cese definitivo de la actividad armada, y yo creo que en estos siete años más la sociedad vasca ha avanzado y ya está más preparada para el debate de lo que estaba cuando Portela escribió su libro. Aunque es cierto que el acercamiento al terrorismo es todavía, casi de manera exclusiva, objeto de la literatura y el cine, porque no existen apenas libros que aborden una historia de ETA, quitando algunos que parecen más tendenciosos que históricos. Quizás todavía haya que esperar otra década más para que alguien se atreva a contarlo todo.
A través de esta novela, Portela nos introduce una serie de representaciones literarias y visuales sobre el complejo contexto que encadena el conflicto vasco.
Pertenezco a la generación en la que presencié (lejos del conflicto geográfico) el fin de la lucha armada de eta y con ello, el silencio histórico de un conflicto que marco un antes y un después en generaciones pasadas, presentes y futuras de la sociedad española.
El eco de los disparos nos adentra en el imaginario contextual de la problemática, analizando por parte de la autora elementos introducidos por diversos autores que han querido apartar el silencio y dar voz a una realidad emascarada por la ambigüedad de la situación.
Considero que es un libro que ha generado en mi respuestas sobre preguntas, y al mismo tiempo ha hecho generar nuevas preguntas que me dejan con el anhelo de buscar sus respuestas. Es una novela que da eco al silencio que ha habido por parte de la institución. Muestra que hablar de violencia no incita a más violencia sino que da pie a ver cual fue el origen de tal violencia, cuales fueron las causas y como la sociedad sobrellevo esta violencia. Hablar, reflexionar, dar a conocer, imaginar... es una forma de presentar una realidad que nos afecta como sociedad.
Tal como dice ma autora en las últimas páginas del libro "Habilitar los espacions incomodos de la amigüedad obliga a tener un momento de pausa desde el que repensar nuestro posicionamiento y activa una imaginación demasiado acostumbrada al blanco y negro, al reduccionismo moral de la condena fácil." A lo que yo añado: aquel que no conoce su hisotria, esta condenado a repetirla.
Hay cosillas de la tesis de Portela con las que no estoy 100% de acuerdo, pero no pasa nada, porque me parece que es un texto con el que se puede tener un debate muy productivo (y eso a veces es mejor que coincidir por completo cuando se pretende reflexionar al respecto). El análisis, por supuesto, es muy acertado y alcanza los objetivos que se propone: se acerca a algo tan complejísimo como el conflicto vasco y reflexiona sobre cómo se ha manifestado dicha violencia en las obras literarias y audiovisuales que han surgido en la “realidad post-ETA” de una forma bastante satisfactoria, con apuntes pertinentes y algunas veces incluso emocionantes a la propia experiencia de la autora como observadora, más bien pasiva, de todo el conflicto durante las décadas de los ochenta y los noventa.
Volveré a consultarlo sin duda alguna, sobre todo cuando haya visionado/leído las obras que se citan aquí, pero en general me parece un buen texto de no-ficción para indagar un poco más en cuáles han sido las consecuencias de la violencia en el imaginario cultural vasco.
Desde mi punto de vista (inevitablemente personal) me han llegado mucho más los brevísimos cuentos insertados en este ensayo sobre el "conflicto" vasco que el extenso, loable y difícil estudio sobre el mismo (basado en la literatura y el cine vasco), el cual ocupa la mayor parte del libro. Sin duda me leeré "Mejor la ausencia".
Me hablaron de este libro en una librería. Es un buen libro. Me ha gustado mucho. Muy bien escrito, aunque no estoy de acuerdo en algunas categorías que utiliza la autora para definir víctima, testigo... pero es un libro diferente, que merece ser leído. Me interesaba en especial un apartado sobre el uso de las imágenes para representar el conflicto vasco.
Ensayo muy interesante que analiza diferentes propuestas literarias y audiovisuales acerca del terrorismo en España. Subraya la necesidad de una inteligencia ética para abordar la complejidad política en el País Vasco y, para ello, se apoya en testimonios, experiencias personales, entrevistas, artículos de prensa, libros de filosofía, etc.
Un ensayo valioso sobre la violencia en el conflicto vasco y nuestra relación con la misma, especialmente para quienes no hemos crecido allí. Ahonda en su reflejo en el imaginario literario y audiovisual buscando miradas complejas que nos ayuden a reflexionar sobre nuestro papel como testigos o cómplices.
Análisis de ETA desde ambas "partes" en el aspecto psicológico, literario y cineasta. Se hace denso porque pone muchísimos ejemplos lit. o de pelíc. qe hacen que todo vaya muy lento. No obstante tiene partes que aportan mucho a cada visión
Hay en algunas cosas en las que no estoy del todo de acuerdo, pero lo argumenta tan bien y sin maniqueísmos que casi me convence. Muy bien también la referencia constante a Asier eta biok, gran documental
Ensayo riguroso y valiente sobre la representación creativa de la violencia en Euskadi y sobre la necesidad de una imaginación ética para que la sociedad vasca pueda empezar a normalizarse. En algunas partes se hace algo más denso y pesado, pero es muy interesante.
Un ensayo necesario para acercarse al conflicto vasco, para adentrarse y dejar de ignorarlo. Conocer para aprender. Práctica guía de lecturas y películas sobre el tema y distintos puntos de vista.
Hay cicatrices que aunque no se noten al tacto o no podamos ver, a veces, en los momentos en los que nuestros sentimientos más intensos afloran... ahí, en ese instante las podemos sentir, palpitan como si quisiesen gritar que siguen vivas y que no se han curado todavía y quizás nunca lo hagan....