A todo el mundo le gusta estar enamorado, el amor alimenta la fantasía de poder ser otro sin dejar de ser el mismo. Devolvemos a la persona amada la imagen exagerada de sus cualidades amplificadas. Sin embargo, nuestra sociedad jalea de puertas para afuera a los enamorados y desconfía de ellos puertas para adentro.
Como el resto de humanos, los grandes pensadores vivieron intensamente, para bien o para mal, el amor. Sin embargo, ellos nos han dejado el legado de todas las ideas que tuvieron sobre este sentimiento. ¿Quién no ha sentido amor platónico? ¿Quién no se ha dejado arrastrar por el deseo? ¿Quién no se ha obsesionado con el amado? ¿Cuántas veces nos hemos enamorado de la imagen que nos hacemos de alguien en lugar de la persona real?
Manuel Cruz Rodríguez (Barcelona, 1 de enero de 1951) es un filósofo y político español, catedrático de Filosofía Contemporánea en la Universidad de Barcelona.
Se licenció en Filosofía en 1974 en la Universidad de Barcelona y se doctoró en 1979 en la misma universidad. Es Catedrático de Filosofía Contemporánea en la Universidad de Barcelona.
De 1986 a 1993 dirigió el Departamento de Historia de la Filosofía, Estética y Filosofía de la Cultura de la Facultad de Filosofía. Ha sido profesor visitante en diversas Universidades europeas y americanas, así como investigador en el Instituto de Filosofía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Madrid).
Como docente imparte las materias "Filosofía contemporánea" y "Filosofía de la Historia" y sus intereses se centran en la reflexión sobre las teorías de la subjetividad contemporáneas, las reflexiones acerca del lugar de la memoria y del olvido en el mundo actual y las filosofías de la acción de las diversas tradiciones filosóficas contemporáneas.
Ha sido director de las colecciones "Pensamiento contemporáneo" y "Biblioteca del Presente" de Paidós; y codirector de las colecciones "Filosofía, hoy" (Santillana) y "Biblioteca Iberoamericana de Ensayo" (Paidós México), dirigiendo actualmente la colección "Pensamiento Herder", en Editorial Herder. También es editor de la serie "Pensamiento 21" del sello editorial Los libros de La Catarata. Fue director de la revista Barcelona Metrópolis.
Es habitual colaborador de medios de comunicación como El País, El Confidencial, Catalunya Ràdio y la Cadena SER.
"La razón última por la que, por decirlo a la manera de Proust, cuando estamos enamorados somos incapaces de actuar como adecuados predecesores de las personas en las que nos convertiremos cuando dejemos de estar enamorados, o nos removemos inquietos al tener que evocar un amor anterior, se relaciona con una dimensión estructural se nuestra propia intimidad. Porque si nos aterra imaginar un futuro sin la visión de los rostros o el sonido de las voces que amamos es porque intuimos que tales pérdidas constituyen la cifra, el signo, de una pérdida que se encuentra en el límite de lo que nos sentimos en condiciones de soportar. Se trata de un dolor mucho más cruel, y es el dolor de no experimentar dolor, se sentirse indiferente hacia aquello que, por otro lado, no podemos olvidar que marcó a fuego nuestras vidas. Caemos entonces en la cuenta de lo que realmente habríamos perdido en el camino es algo se nosotros mismos. Nuestro propio yo habría cambiado, lo que es como decir que el yo anterior habría muerto. Se trata, señala Proust, de "una verdadera muerte de nosotros mismos, muerte tras la que vendrá una resurrección, pero ya de un ser diferente y que no puede inspirar cariño a esas partes de mi antiguo yo condenadas a muerte". La cosa va más allá, pues del hecho sabido de que mi relación con los otros proporciona la ocasión, el medio, para tener noticia de mí, o incluso de que la única forma de experiencia de mi mismo me viene dada a través del otro. Estaríamos afirmando que en realidad son los otros -y especialmente esos otros a los que nos abandonamos en la experiencia amorosa- quienes nos constituyen, quienes nos confirman, quienes nos hacer ser, precisamente, aquello que somos. De tal manera que cuando se van, cuando los perdemos, cuando desaparecen de nuestras vidas, se llevan con ellos algo sustancial, básico, de nuestra realidad personal. Su muerte es nuestra muerte o -si es nuestra la decisión de terminar con ese vínculo- nuestro suicidio".
He disfrutado mucho esta lectura, principalmente por la dimensión biográfica con la que abordaba a los distintos filósofos, sus relaciones amorosas y sus actitudes hacia el amor. Por lo general, la estructura de los capítulos era la siguiente: presentación del/la filósofo/a, andadura biográfica y filosófica, relación amorosa, visión del amor que se desprende de sus textos y de su vida, comentario del autor con una reflexión personal a partir de alguno de los temas que haya emergido a lo largo del capítulo. Si bien no coincido 100% en el enfoque del autor, el libro está salpicado de citas y frases realmente deliciosas que han hecho que comprarlo en papel para poder subrayarlo mereciera muchísimo la pena. La escritura de Manuel Cruz combina con acierto una prosa más académica con unos toques literarios que le dan al texto un cierto lirismo y ritmo ligero a partir del cual las emociones del lector se involucran suave, y a veces apasionadamente, en la lectura.
Buenas referencias, anécdotas y citas. Libro interesante en general pero escrito de una manera tremendamente aburrida.
"Es imposible amar intensamente a una persona manteniendo al mismo tiempo la convicción de que su lugar podría ser ocupado por cualquier otra. Se diría que la lógica de funcionamiento interno del amor exige considerar al amado como único e irrepetible. El necesario conocimiento del mismo solo puede seguir, por tanto, la dirección de afirmar su especificidad. Pero el caso es que determinadas personas desencadenan en nosotros dicha emoción mientras que otras no lo hacen en absoluto, y no está claro que Spinoza disponga de una explicación para ello.
Cruz, Manuel (2011-07-27). Amo, luego existo: Los filósofos y el amor (Kindle Locations 1333-1337( "
"Sartre en El ser y la nada: «Elegimos nuestro pasado a la luz de ciertos fines, pero desde ese momento se impone y nos devora». El asunto, llegados a este punto, es: ¿quedó la vida de Sartre (y, por extensión, la de Simone de Beauvoir) atrapada en este perverso juego de espejos —característico de la mala fe—, que le devolvía una imagen deformada de sí? ¿Terminó siendo esclavo de la idea de lo que le gustaría haber sido o de lo que se empeñaba en no haber sido nunca?
Cruz, Manuel (2011-07-27). Amo, luego existo: Los filósofos y el amor (Kindle Locations 2472-2475)."
Este fue uno de esos libros que te pillan en el momento inadecuado, pero igual te fuerzas a terminarlos quién sabe por qué. Perfeccionismo lector, tal vez. Sí lo logré, pero me costó un par de meses de bloqueo y una traba en la buena racha de lecturas que llevaba.
No es que el libro fuera malo, pero ahora mismo no resonó conmigo. Tiene varios detalles interesantes y me gusta la selección de filósofos que incluye. La prosa me parece un poco plana y demasiado académica para lo que es. Pero aquí mis notas:
Platón Este capítulo lo leí hace ya varias semanas y no me acuerdo de nada. Mejor alguien saque el fanfic de Sócrates y Alcibiades cuchareando después del Banquete.
San Agustín Me encanta el melodrama de los filósofos medievales. San Agustín arrancándose los pelos en el jardín de Milán porque se dio cuenta de que era un pecador es canon. (Supongo que algo bueno de haber crecido en el judaísmo es que esa culpa cristiana se siente muy ajena).
Eloísa y Abelardo Amor epistolar con final sorpresa. Hagas lo que hagas, nunca provoques al tío mocho de tu esposa secreta.
Spinoza Más drama medieval (o bueno, moderno), pero judío. Me encanta la triada de conceptos conocer = amar = ser. Me recordó bastante a bell hooks.
Nietzsche El momento más Incel de Nietzsche, narrado con voz de doctorante en un coloquio. La idea del Yo discontinuo que se construye a partir de los otros me gusta. ¿Terminar con alguien es como si una parte de ti se suicidara?
Simone De Beauvoir y Sartre Sin duda mi capítulo favorito. Energía caótica tipo dark romance pero con filosofía. Sartre es el shadow daddy con estrabismo que no sabíamos que necesitábamos.
Hannah Arendt Heidegger tiene el repertorio más triste de pickup lines de la historia. Pero hey, le funcionaron, y consideremos que era un nazi ligando con una judía. Respect. (Amamos a Hannah Arendt pero not her best moment).
Foucault Si Nietzsche hubiera reencarnado en un hombre gay pelón. Nocierto. Me gusta que el capítulo se enfoca más en la libertad que en el poder, pero sin ser ingenuo. Más bien se trata de ver a la libertad como una negociación constante, desde los márgenes, con el poder (—dijo, tratando de evitar el momento incómodo del coqueteo de Foucault con la pederastia…).
En fin, aunque llegué buscando hot takes sobre el amor (porque encontré este libro gracias a otro de Gabriela Wiener), me quedé por el chismecito filosófico. Y también por forzada, la verdad.
Lo leí cuando tenía 15 años. Fue el primer libro de filosofía que compré por cuenta propia, supongo que desde ese momento debí darme cuenta de uno de los temas que me atraviesa como Ser. Es entendible, con ejemplos interesantes y a esa edad me abrió una puerta.
Me pasó un poco como con la sidra, pero al revés: el contenido me interesaba muchísimo pero no me terminó de convencer la forma de verterlo.
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"En resumidas cuentas: no termino de entender por qué la gente se limita a jurarse amor eterno (aunque cada vez menos: eso sí lo sé). Debería tener el atrevimiento, en determinadas circunstancias, de jurarse deseo eterno.
Para Spinoza el deseo es el afecto básico, concibiendo la alegría y la tristeza como sus primeras variaciones y derivando todos los demás, incluido el amor, a partir de ellos.
Incapaz de pensar el fin de su amor (en este caso, del amor que está empezando), tampoco puede pensar que antes de este, que vive ahora como absoluto, único, excepcional, pudo haber otro que percibió exactamente de la misma manera, y tiende a considerar al anterior no ya prehistoria sino apenas pálida sombra, involuntario ensayo general fallido de lo que ahora se muestra como plenitud insuperable, incontestable, incomparable.
De tal manera que cuando se van, cuando los perdemos, cuando desaparecen de nuestras vidas, se llevan con ellos algo sustancial, básico, de nuestra realidad personal. Su muerte es nuestra muerte o -si es nuestra la decisión de terminar con ese vínculo- nuestro suicidio.
Nadie está más solo que el que piensa, acaso porque pensar no sea otra cosa que una específica manera de estar solo, como dijera María Zambrano-. Pero tal vez precisamente por eso a pocos le resulte más urgente amar que a quienes consagran su vida al ejercicio del pensamiento.
La premisa foucaultiana según la cual no son los individuos los que tienen experiencias, sino esas experiencias las que producen sujetos.
Del amor como fuente de energía, planteado por Platón; del amor como necesidad, propuesto por Spinoza; del amor como apasionada fusión sin mediaciones, pensado por Arendt, o del amor como resultado de prácticas sociales, señalado por Foucault.
Interesante ejercicio especulativo, aunque mucho más potente en las indagaciones biográficas (de los autores seleccionados) que en el tema central del título.
Aunque el estilo es lento, demorado e incluso aburrido, el contenido destaca por valiosas perspectivas y un regusto artesanal en sus reflexiones filosóficas.
El principal problema, empero, es que apenas trata el amor, o de un modo excesivamente etéreo. Aparte que queda cojo mire por donde se mire.
Del llibre del filòsof Manuel Cruz (catedràtic de filosofia contemporània de la Universitat de Barcelona) m´han agradat tres idees. Primer, les que responen a:
A) PER QUÈ AVUI EN DIA ALS JOVES (els seus alumnes d´universitat) ELS COSTA ENAMORAR-SE? B) Per què al mateix temps ha augmentat la vulnerabilitat mental? (les malalties mentals) i el consum de drogues?
Segon, les històries d´amor de filòsofs coneguts, on es constata que tenir coneixements no té res a veure amb tenir saviesa de viure, ni d´enfora. En Sartre i na Simone de Beauvoir, que van posar la seva imatge pública per damunt de l'amor. En Heidegger, que se´n va aprofitar de la posició de Hannah Arendt per fer-se perdonar el seu filonazisme...
Tercer, la reivindicació de l´equilibri entre Apol·lo (la nostra individuació, la raó, el nord, el seny) i Dionisos (la dissolució, la festa, el carpe diem) a partir de Nietzsche (pàg 222) quan diu que totes les històries d´amor tenen un inici dionisíac que esdevé apol·lini des del moment en què la passió es posa sobre algú i cream una visió, una imatge interior d´aquella persona. Aquest diferència entre allò que l´altre és realment i el mapa idealitzat que l´enamorat crea és l´origen de les tensions amoroses posteriors, un origen que es resol amb la disposició d ´estimar l´altre en la seva complexitat. Aquesta capacitat d´estimar assumint les ombres de l´altre és l´indici més polit de l´avanç de la nostra civilització, un avanç que ara està en crisi. Qui és el valent avui que s´arrisca, que s´atreveix a ser feliç? No és cert que avui l´amor té molts obstacles?
La part fluixa és l´estil. Hi sobren paraules. Parla millor del que escriu, però més enllà d'açò, val la pena llegir-lo! El capítol final és extraordinari i mereixeria un llibre apart només per ell.