“Al contrario de lo que tantos distraídos
suponen, en la Argentina no se le rinde culto al éxito, sino al fracaso. El exitoso es alguien que molesta visceralmente, de alguna forma habrá que arreglárselas para voltearlo. Si se muere en el momento justo, podrá ser elevado a la categoría de mito, inofensiva; si no, que se la aguante por osado, el deterioro será fatal, inexorable, que oculte la cabeza porque al menor descuido lo salpican con un tomatazo. Canibalismo y necrofilia.”
“Seis años ahí adentro, demasiado tiempo; no sentía ni tristeza ni bronca, ni siquiera una sensación de vacío, o desolación. Seis años y se llevaba apenas muchos recuerdos que le servirían para componer una novela del montón y unos buenos mangos con los que respiraría varios meses.”
Es una novela fascinante para conocer el interior de Clarín en una época álgida, la última dictadura, con la toma del poder de Magnetto. Con un elenco prácticamente coral (va yendo de historia en historia de los distintos personajes de la cuadra), reconstruye la interna del diario, las luchas de poder, y el peso de la cuestión afectiva (sí, quién se coge a quien) en las intrigas palaciegas. También logra reconstruir la camaradería y las rivalidades que se veían, con una capacidad increíble para retratar algunas pequeñas grandezas y miserias que son de lo más comunes en todo ambiente laboral.
No es ni en pedo mi novela favorita del Turco, aunque me resulta fascinante la osadía de revelar la interna del diario y caricaturizar a Herrera de Noble, Magnetto, y los demás, en un momento de tanto poder. En qué pensaba el turco con esa impertinencia?
Es tan capaz de pintarse como una lacra como de desnudar a los demás, con sus virtudes y defectos. Impresionante la pluma, el humor, los giros. Quizás no logra atrapar como otras de sus novelas, pero sin duda hay momentos que son sublimes (la cena de Rivarola con Bettina y su mamá, la venganza de Neuman, las peripecias amorosas de Goeringuer, por recordar algunos).