La masacre del 20 de junio de 1973 se transformo en uno de los grandes tabues de la politica argentina moderna. Que paso realmente aquel dia que cambio la Historia? Con testimonios y documentos nuevos y su innegable talento interpretativo, Horacio Verbitsky reconstruye de un modo apasionante los hechos violentos y confusos de esa tragedia, derriba mitos e ilumina aspectos ocultos. Todos ellos preludian lo que paso luego en el pais y cuyas consecuencias se prolongan hasta el presente.
si para la época en la que fue escrito este libro (1985) ya había muerto el periodismo, entonces se volvió a morir. el rigor periodístico, la honestidad intelectual y -de paso- el buen gusto literario están más ausentes que padre abandónico. lo 100to perrito malvado. wuof wuof.
El peor libro que leí hasta la fecha. Arrancamos. Horacio, ‘el perro’ más bien apodado es un tipo que califica como ‘periodista. Primer gran error. Los periodistas tienen la capacidad de decir la verdad de vez en cuando, Horacio miente siempre, Horacio fue y será servicio. Para quienes no saben que es ‘servicio’, me refiero a quien se dedica a operar, hacer inteligencia y contrainteligencia siempre escondiendo sus causas genuinas camuflandolas con falsas cortinas.
“Yo no escribo para la gente, yo escribo para 200 personas” es una de las pocas frases que se encuentran de Horacio hablando de su trabajo, un tipo que tiene un contenido audio-visual limitadísimo. Otra muestra de alguien muy oculto pero a la vez muy presente.
Ágil mentiroso, gran operador, bancando por lobistas (esto comprobado) y un tipo que no tiene 'a los suyos'.
A la hora de anotarle porotos debemos reconocerle que ha sabido transgiversar historias que han calado tan hondo en la sociedad transformándose en realidades. Una fiel prueba de esto es su obra, Ezeiza:
Desde el comienzo se nota una invalidez del escritor para con la narración de libros. Mucho nombres, poca profundización, mucho dato agarrado de los pelos y una pluma poco hábil a la hora de captar al lector. Dato importante antes de seguir con todo esto es contextualizar al escritor en la época que narra. Horacio era montonero, clave para entender este libro. Exiliado en gobiernos democráticos y “un tipo al que la dictadura no le tocó ni el timbre” dicho por Galimberti, un ex compañero suyo. Acá ya vamos armando su disfraz de topo.
Seguimos a lo más importante de este libro. Las constantes mentiras. Si debería nombrar una por una la reseña sería eterna, iré por las más básicas que se me ocurren. - Lo define como una masacre cuando en realidad es un enfrentamiento en toda ley si tenemos en cuenta que fueron 4 fallecidos por bando. Años más tarde los líderes de la organización Montoneros dirían que barajaban previamente un enfrentamiento con el grupo anti-revolucionario. Después caerían en la victimización. - Según sus escrituras, Montoneros “solo llevaba armas cortas”. Como si fueran de juguete y quienes la portaban fueran nenes de pecho, Horacio miente aquí también. Hay fotos si uno busca de algunos miembros de la organización paramilitar con armas largas y también reconocidos por su dirigencia años después. - Habla de una emboscada, de que los tiroteos se dieron desde el palco hacia la muchedumbre de gente. Esto es fácilmente refutable por varias razones. Primero estaríamos hablando de 12 muertos únicamente, en la multitud la gente se mezclaba (FAR, Montoneros, JP y los sindicatos de trabajadores marchaban a la par). Como se dijo antes los fallecidos son 4 por bando, en una emboscada, los números de bajas no son igual para los atacantes y los atacados. Por último, todas las fotos del enfrentamiento son en el descampado. La única que existe arriba del palco es una simbólica de un miembro de Osinde levantando un FAL, una imagen que es pura y exclusivamente simbólica ya que no está disparando. El enfrentamiento se dio abajo del palco por tumulto a la hora de acceder a cierta zona restringida, jamás desde arriba.
Está claro que Ezeiza debía ser un festejo del pueblo por el regreso de su líder y terminó siendo una tragedia. El libro es el primer paso, como dije antes, de la organización Montoneros hacia su seguida victimización, miembro de la cual el autor fue partícipe importante. No busco bajarle el precio de responsabilidad al otro sector de dicho enfrentamiento, para nada, ellos también cuentan con su cuota pero no con la que el autor ha instaurado en el relato de la sociedad. Ezeiza es el caso extremo de la idiotez, un fiel resultado de dos grupos sectarios dispuestos a luchar por espacios simbólicos a costa del sentimiento popular.
Ezeiza es un capítulo negro de nuestra historia que debemos tener presente para no volver a repetir pero recordándolo como corresponde, con la verdad. Si no apelamos a la realidad jamás entenderemos dónde estamos y porque suceden ciertas cosas en el presente.
El relato de los 70’ y sobre todo del ‘tercer’ Perón esta monopolizado por ex montoneros y miembros del ERP convertidos en escritos y ‘pseudoperiodistas’. Donde ellos eran simples jóvenes idealistas con cabelleras largas y onduladas y Perón un viejo cuadro político que había quedado desactualizado. Este Perón demonizado es lo que han conseguido ellos y queda muy alejado de la realidad. Lo acusan de inclinarse por un bando (otra mentirilla más de Horacio, se le debe haber pasado por interpretación personal) y el mismo le cedió ministerios, gobernaciones y demás cargos públicos. Es una historia que debe cortarse de raíz, revisarse y contarse como tal porque se pone en peligro el lugar de Perón en la historia.
Insisto en afirmar que el título de “masacre” es absolutamente exagerado y tiene el claro sentido político de fundamentar un relato de victimización.
El relato de victimización de montoneros en la etapa 73-76 necesita magnificar los hechos de Ezeiza, en los cuales –sin dudas- fueron una parte de las víctimas; y ocultar deliberadamente otros hechos en los que actuaron como implacables victimarios, como lo fue el asesinato de José Ignacio Rucci.
Como contracara a esta poronga escrita por Vertbisky, les recomiendo leer a Aldo Duzdevich, quien se ha encargado de discutir y revelar las mentiras dichas en este libro.
Vertbisky, de los peores argentinos vivos. Un operador que siempre actuó en pos de los intereses de la patria. Siempre se nutrió y benefició de la miseria del pueblo argentino. Hijo de puta pero de verdad.
Ezeiza es un recuento muy detallado del tiroteo entre facciones del Peronismo que ocurrió en el acto de recepción del regreso de Perón a la Argentina luego de casi 20 años de exilio.
El libro empieza por describir todos los actores principales uno por uno usando un recurso literario un tanto extraño, donde no menciona el nombre del personaje hasta el final de la descripción de los mismos.
A continuación, se narran los acontecimientos en forma metódica, precisa y con lujo de detalles. El libro deja en claro que el principal responsable de los hechos fue Osinde, el jefe de seguridad del evento.
También deja en evidencia el nivel de total descontrol social de la época, de histeria, paranoia y tribalismo representado por numerosas bandas de civiles armadas, constantemente intimidando abiertamente a otros, tomando por la fuerza diversas locaciones y cometiendo todo tipo de crímenes sin que la policía los detuviera.
En lo que respecta a los hechos clave, los principales tiroteos se dieron entre las fuerzas de Osinde apostadas en el palco y una columna de la izquierda peronista de la agrupación “la Berizo” y entre los ocupantes del palco y fuerzas aliadas apostadas en los árboles que dominados por la paranoia creyeron equivocadamente que las posiciones opuestas a ellos habían sido tomadas por grupos armados de izquierda y se tirotearon entre ellos mismos.
El libro señala la responsabilidad central e inequívoca de Perón en los acontecimientos, quien garantizo personalmente la impunidad de los responsables al hacer explicito su apoyo a los mismos.
La última se reserva para toda la documentación que soporta el relato del autor.
Excelente relato de un excelente periodista sobre un hito trascedente de la historia argentina, el retorno del Presidente Juan Domingo Perón personale emblemático y central de la historia política argentina y lo que suscito entre las dos corrientes ideológicas que componían el movimiento peronista en la década del '70. Lectura muy recomendable.
Sentí que no me dijo mucho. Antes de leer el libro no entendía lo que había pasado en la masacre de Ezeiza y después de leerlo tampoco podría explicarlo mucho. Ni siquiera me dí cuenta en qué momento llegaba Perón. Se concentraba mucho en los detalles y no quedaba clara la idea general, sentí que para entender bien el libro había que estar ya informado del tema