"Anoche anduve sobre las aguas" es una narración en dos dimensiones, donde se cruzan mitos, abismos, espejos, cielos e infiernos. En el territorio en el que se mueven los personajes de esta novela, la mística del vicio es casi la misma que la de la virtud, y las dos persiguen la misma elevación. La virginal Elisa, que, sin embargo, llegará atener relaciones íntimas con el Diablo, no persigue fines más altos que su enamorado Bruno, pero sus caminos no acaban de converger, o sólo convergen en el abismo.
Anoche anduve sobre las aguas es una novela envolvente y sensual en la que el Diablo tiene mucho que decir, toda ella atravesada por el rumor de Eros y el anhelo de proyectarnos en horizontes tan amplios como el mismo deseo.
Irene Gracia nació en Madrid. Cursó estudios de pintura y escultura en la Facultad de Bellas Artes de Barcelona. Ha publicado las novelas Fiebre para siempre (Premio Ojo Crítico, 1994), Hijas de la noche en llamas (1999), Mordake o la condición infame (2001), El coleccionista de almas perdidas (finalista del Premio de Novela Fundación J. M. Lara a la mejor novela publicada en ese año, 2006), El beso del ángel (2011) y El alma de las cosas (2014). Todas sus novelas han sido elogiadas por la crítica. Es también autora de varios cuentos, publicados en diferentes antologías, y de una abundante obra pictórica.
Podría haberle puesto dos estrellas, pero eso hubiera sido una exageración. Al fin y al cabo, no es culpa del libro.
Me pasa un poco lo mismo que cuando leí "La cámara sangrienta" de Angela Carter: el libro no es malo, es sólo que no es para mí. Es un cuento, género que no es del todo de mi agrado, y es además un cuento de fantasía donde se habla de santidad, pecado y tentación diabólicas. Estoy segura de que existe gente que disfrutará con el juego de seducción de Satanás y la virginal Elisa, con la sensualidad y las imágenes simbólicas. Yo no soy esa gente.
No digo que el libro esté mal, ni mucho menos, es solo que a mí en particular no me ha dicho mucho. Lo he leído y ya.
No esperaba disfrutar tanto de esta pequeña historia, única y original, mezcla de símbolos, la lucha entre el bien y el mal, el vicio y la virtud cristiana, sueños e interpretaciones. Y todo ello sin sonar nada pretencioso. Volveré a leer a Irene Gracia.