Aunque la figura de López ha sido controvertida por los complejos nexos que se le señalaron con el narcotráfico (por lo que se ha considerado como un precursor de la narcotización del Estado colombiano antes de Ernesto Samper Pizano y el escándalo de la financiación de su campaña), la biografía que Randall entrega al lector hace justicia a la labor política que hizo López dentro y fuera del país. No es, sin embargo, convincente la parcialidad del autor y la falta de referencia a las grandes críticas que se hicieron durante su gobierno (principalmente la del primo de su esposa, Lucas Caballero-Klim) por el pésimo estado de la balanza de pagos y por el inminente nepotismo que se vivió en su gabinete (con uno de sus hijos y con una sobrina entre ellos)