Lady Charlotte Withcam era una joven que lo tenía todo, clase, educación, además de un buen partido. Pero un día, su vida feliz se derrumba cuando descubre a su prometido, Gerald Foley, Conde de Lethood, engañándola vilmente en una orgía con sus compañeros de partido. Entonces por despecho, decide irse a la mansión del Conde de Bedford, James Hamilton, hombre que en el pasado le hizo propuestas indecorosas y le hace saber que acepta ser su amante, como un día él se lo propuso, pero ella se había negado. Charlotte ni se imaginará todo lo que le pasará en la casa del extraño Conde de Bedford, quien no es tan villano como lo pintan en la sociedad y, le demuestra que puede ser tierno cuando se lo propone, provocando que ella se confunda con sus sentimientos.
Lo leí hace como 3 años en la plataforma de Booknet y cada que puedo lo vuelvo a leer. Con esas palabras le confirmo que ese es uno de mis libros favoritos de época victoriana. Los personajes bien conformados, lectura sencilla y una historia de amor hermoso.
Histórica de regencia. Un bodrio. Charlotte decide vengarse de su prometido, al que encontró en una orgiástica despedida de soltero, convirtiéndose en amante de James, el conde de Hamilton. James es un hombre muy atribulado que hace cuatro años la quiso cortejar pero fue rechazado por su padre quien, además, le contó mentiras de su hija para que la desprecie y lo hizo convertirse en un libertino putero. Cuando se juntan todo se convierte en interminables escenas de desconfianza, odio, amor, celos, sexo, desconfianza, odio, amor, celos, sexo, etc. Cada vez que James cree que ella hace algo mal, o piensa en su anterior prometido, se ofende, la maltrata psicológicamente y se va al burdel. A pesar de todo eso, ella se enamora de él. Después hablan de violencia de género. Por mí que se pudra en el infierno. Fin.