Una historia de ciudades densas y abigarradas, donde la gente se sabe anónima en un mundo demasiado grande para almas pequeñas. Un libro poblado de personajes retratados en sus virtudes y defectos, en su afán cotidiano y en sus obsesiones, en sus aciertos y en sus errores, en la búsqueda frustrada –o el hallazgo imprevisto– de la felicidad. Pedro Ugarte vuelve a la escena del cuento con una propuesta intimista: sus páginas se revelan como una reflexión sobre la felicidad, esa percepción sujeta a todo tipo de opiniones y planteamientos. Esta exploración se desarrolla en el paisaje de la sociedad actual, una sociedad golpeada por una crisis económica, cuyos efectos se extienden a todos los órdenes de la vida. El resultado, sin duda, es el mejor libro de cuentos de Ugarte y uno de los mejores libros que hemos leído sobre los tiempos que nos han tocado vivir. Nuestra historia.
De Pedro Ugarte se ha escrito: «Sus cuentos deben situarse entre los más personales y valiosos de los escritos por los autores de su generación», Pedro Martínez Zarracina, Territorios; «Un autor con talento para narrar», Diego Marín A., La Rioja; «Un narrador maduro y valioso, que atraerá a quienes todavía piensan que una buena historia tiene la obligación de estar bien escrita», Ignacio González Orozco, Culturamas; «Literatura de altos vuelos», Eduardo Laporte, Neupic; «Un seguro talento literario», Germán Gullón, ABC.
(Bilbao, 1963) es abogado-economista, pero siempre ha trabajado como responsable de prensa, columnista o colaborador en programas radiofónicos. Ha publicado dos poemarios, Incendios y amenazas (Premio Nervión) y El falso fugitivo, una Historia de Bilbao, y una extensa obra narrativa compuesta por libros como Los traficantes de palabras, Manual para extranjeros, La isla de Komodo, Los cuerpos de las nadadoras (Finalista del Premio Herralde y Premio Euskadi de Literatura), Una ciudad del norte, Pactos secretos y Guerras privadas (Premio NH de Libros de Relatos).
Una serie de relatos que surgen de lo cotidiano. Desde los problemas económicos de un matrimonio que debe imponerse una austeridad hasta un grupo de amigos que se reúne veinte años después para revivir lo que fuese un fin de semana más de su adolescencia, los cuentos hablan de preocupaciones mucho más profundas que lo que nos ocurre cada día. El ansia de sentirse vivo en cada día laboral, la felicidad por enriquecer la sorpresa dentro de una pareja adormecida o proteger a los niños para que sean felices al margen de que el barco familiar se está hundiendo.
Todas las historias tienen como denominación común a un protagonista, un tal Jorge, que podría ser cualquiera de nosotros. Hay algunos relatos particularmente buenos tanto en su planteamiento como en su ejecución, sin embargo, otros se quedan solo en lo primero. Comento aquí los que me parecen más redondos:
- "Días de mala suerte": las apuestas inmobiliarias de un cabeza de familia no salen como él esperaba y empieza a echar cuentas sobre aquellas cosas prescindibles dentro de la economía doméstica. Su mujer entiende el problema y le ayuda renunciando a tantos otros placeres, mientras intentan que los niños sigan siendo felices.
- "Verónica y los dones": Verónica siempre acierta con los regalos que realiza, sea cual sea la ocasión y su destinatario. Es como si tuviese un sexto sentido capaz de sondear los deseos más inconfesados de próximo candidato. Su marido vive en la agonía de no estar a su altura.
- "Enanos en el jardín": Un matrimonio está sumido en la más paralizante rutina, por lo que el marido decide que dejen a los niños en un campamento de verano y que ambos viajen unos días a Fuerteventura para recuperar su pasión. Pero puede que en la isla no estén tan solos como les gustaría.
- "El hombre del cartapacio": un oficinista carga con un cartapacio lleno de papeles mientras el resto de sus compañeros lo registran todo en la tablet. Con frecuencia llega tarde a las reuniones y ha recibido alguna llamada de atención de su superior. Todo puede cambiar con la importante visita a la oficina del jefe de la corporación.
- "Voy a hacer una llamada": Edgar es un amigo del protagonista que está constantemente haciendo llamadas por el móvil con las cuales trata negocios muy dispares con una amplia gama de profesionales, y parece que siempre es capaz de cumplir las propuestas de forma satisfactoria.
Me ha hecho pensar en el carácter ilusorio de la felicidad y en nuestra capacidad para reforzar o desvanecer esa ilusión, que se revela como puro constructo. Los secundarios de los diferentes cuentos actúan como cómplices en la construcción de esa ilusión, como antagonistas o directamente rivales que tratan de romperla o ponerla a prueba, no tanto porque deseen un mal, sino porque la ilusión del protagonista amenaza, en cierto modo, la suya propia. En ocasiones, es el propio protagonista (que siempre se llama Jorge, aunque se trate de personajes distintos) quien manifiesta impulsos autodestructivos. En varios de los cuentos también he visto cómo se superponen las ideas de seguridad y felicidad, en una engañosa relación donde no siempre son equivalentes. El lenguaje de Pedro Ugarte en «Nuestra historia» es llano y directo, con un buen equilibrio entre la acción, el pensamiento y el sentimiento. Más allá del primer cuento, donde el subtexto me pareció excesivamente obvio, casi adoctrinador, el resto de relatos despertaron mi interés en gran medida.
Colección de historias cortas, algunas de ellas muy interesantes, contadas desde la perspectiva de un narrador masculino, de nombre siempre Jorge. Reflejan la situación actual, algunas más directamente y otras, las que más he disfrutado, están ambientabas aquí y ahora, pero se refieren a situaciones atemporales. He disfrutado especialmente "Verónica y los dones", "Enanos en el jardín", "Mi amigo Bohm-Bowerk" y "Voy a hacer una llamada".
Libro de relatos cortos. Destaca que todos ellos estén escritos en torno a historias familiares. Es original la idea de que siempre haya un personaje que se llame Jorge. Por lo demás, no llega a remover la conciencia lo suficiente como para decir que es un libro que aporta algo. No te cambia la vida, pero leer cuentos cortos y reales ayuda a distraerse un rato.
"El mundo experimentaba perturbaciones, corrimientos de tierras, turbulencias aéreas, excepciones gravitatorias; eso o la mala suerte, que es la fuerza más poderosa de entre todas las que existen, arrastraba de repente a un ser humano al borde del abismo."
Me ha gustado muchísimo, y es raro en mí que en un compendio de cuentos el autor consiga que me gusten todos casi por igual. La verdad es que nunca había experimentado nada parecido: son historias sencillas y cotidianas, contadas con una pluma preciosa que entra con tanta facilidad que hasta parece absurdo.
Impresiona la facilidad con la que Pedro Ugarte construye personajes con trasfondo en un formato tan breve. Creo que es precisamente la clave de este libro, además de que lo que se cuenta podría pasarle a ti, a mí, a tu madre y al vecino de enfrente. Mis favoritos han sido Días de mala suerte, Vida de mi padre, El hombre del cartapacio y Para no ser cobarde.
No le doy las cinco estrellas enteras porque no me ha gustado el cierre de algunos cuentos, pero por lo demás, no tengo ninguna queja. Muy recomendable.
Este libro de relatos cortos recoge historias cotidianas de gente corriente. Todas tienen un toque bastante agridulce sobre aspectos de la vida en la sociedad (y la economía) actual.
Se lo recomiendo a cualquier tipo de lector porque al ser relatitos cortos se leen en nada y se puede dejar y retomar cuando se quiera.
Historias de gente corriente, contadas de forma corriente. Si alardes y en ocasiones sin mucho interés. Demasiado largas. No es malo, pero cuando no aporta nada nuevo a lo que se narra, o incluso cuando se repite la información cansa un poco. Un poco de poda, cortar o suprimir algunos párrafos le hubiera dado a muchos relatos más consistencia. Contar más con menos.
Días de mala suerte: un hombre mete a su familia en problemas económicos, y la familia reacciona uniéndose más que nunca para superarlos. Al final, el hombre recibe una llamada de su gestor, informándole de que los problemas están a punto de solucionarse, y teme que, al volver a su vida anterior, sin problemas de dinero, la relación con su mujer e hijos empeore y vuelva a ser como antes.
Verónica y los dones: Verónica es una mujer que tiene un don para hacer regalos perfectos. Su marido, que suele fallar, decide mostrarse decepcionado con un regalo de ella, para fastidiarla.
Vida de mi padre: un hijo recuerda a su padre, discapacitado, y cómo siempre se sintió orgulloso de él.
La muerte del servicio: un grupo de amigos vuelve a encontrarse en la casa donde corrían juergas de jóvenes. Al final, se descubre que la doncella que solía limpiar en la casa, propiedad de los padres de uno de ellos, se está muriendo.
Enanos en el jardín: un matrimonio se va de viaje y conoce a un escultor que se quiere ganar su amistad. Al final, ambos se enfrentan a él por separado y queda la duda de qué pasó durante el encuentro que con él tuvo la mujer.
Mi amigo Böhm-Bawerk: un hombre solitario acude todos los días a la misma cafetería. Un día aparece otro hombre, muy adinerado e impertinente, y ambos mantienen una extraña relación hasta la muerte del intruso.
El hombre del carpatacio: el empleado de una gran empresa es incapaz de llegar a tiempo a las reuniones o cumplir con los sencillos encargos de los que le hacen responsable, como llevar el abrigo de un jefe venido de la sede central.
Para no ser cobarde: un hombre se ve obligado por su mujer a mudarse a un lugar remoto para cumplir su objetivo de escribir una novela.
Voy a hacer una llamada: historia de un mafioso moderno.
Opiniones sobre la felicidad: historia de un hombre que ha conseguido salir de la miseria familiar, pero sigue dejándose arrastrar por ella.
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Lo he leído tres veces, y algunos relatos hasta cinco. Magistral. La forma de escribir de Ugarte es única, me encanta el lirismo con el que describe las situaciones más cotidianas.