«Creo que en estas semblanzas de personajes de la historia y la imaginación está definida, fragmentariamente, mi visión del mundo y de los hombres, así como una búsqueda estilística afianzada en la frase corta y la palabra justa, y un deseo de transgredir los géneros. Terceto podría tal vez leerse como un amplio abanico de poemas en prosa o de minificciones. Narraciones breves en las que la poesía, el ensayo y el cuento intentan abrazarse. Estos textos podrían leerse también como los trozos dispersos de una novela; como las ruinas, oscuras y luminosas, de un sueño». El autor «Un conjunto de voces que vienen de otros lugares, de otras épocas, para mostrarnos la vastedad del mundo y de la historia y para enriquecer nuestra pobre y limitada contingencia». Luis Fernando Afanador «Pablo Montoya renuncia al uso del verso a favor de una prosa en la que las palabras y los hechos transcurren con una morosidad y una elegancia que rozan la perfección». Eduardo Chirinos
Pablo José Montoya Campuzano is a Colombian writer. He is best known for his novel Tríptico de la infamia which won the Romulo Gallegos Prize in 2015. He also won the José Donoso prize in 2016, and various other recognitions through the years.
He is currently a professor of literature at University of Antioquia and a is a guest lecturer at Universidad Eafit in Medellín, where he teaches the course of Historical Novel of the master's degree in Literary Hermeneutics. He has also been a visiting professor at the universities of Mar del Plata and the University of Paris III: Sorbonne Nouvelle.
In his work, he talks about history, music, travel, eroticism, the fine arts, exile and violence of the contemporary human. Always close to poetry, his writing carefully handles language. His books present a moving battle between misery and irony, erudition and hopelessness. His novels, short stories and critical texts have been featured in numerous Colombian and foreign publications. His translations of French and African writers have also been published in different magazines and newspapers in Latin America and Europe.
Piezas muy hermosas, en especial los viajeros. Se extrañan los personajes femeninos (sólo está Débora Arango)
ÍCARO Atraído por la luz emprendí el vuelo. Ahora he tocado el sol y mi herida es mortal. Pero miro la tierra. Me pertenece. Desnudo, hecho de viento, no sé si caigo o floto al lado de las estrellas.
HERODOTO "Soy un hombre sin patria y sin familia. El asombro fue mi privilegio. Mi alegría, ver la diferencia en el mundo. La desgracia de hoy, no poder hallarme en él".
OVIDIO En el exilio la nostalgia nos ilumina y nos consume. En el exilio un diálogo persistente con nuestra sombra quieta. En el exilio el primer y el último crepúsculo reflejan el aparente paso de los días. En el exilio el eco de los hallazgos se difumina y su opacidad es inmensa. En el exilio el terruño acosa en su ineluctable distancia. En el exilio tu fuga, amor, es definitiva.
Laboratorio de perspectivas, en este libro todo depende de elegir un punto aparentemente fijo en el espacio como en el tiempo, no sólo desde el cuál mirar, sino ser visto o ser espectador de una mirada (83). Así las cosas, se vuelve importante la distancia que implica mirar, una distancia que sobrevive al tiempo, y un tiempo líquido que siempre vuelve sobre su cause y es el mismo (229), que aquí el viajero recorre o intuye, el pintor delinea o prefigura, el músico señala o mide; todos, al fin de cuentas, con un elemento en común, una imaginación que ha recorrido y delineado para que otra la mida. Sin embargo, después de leer el libro, quedará una pregunta de múltiples cabezas, con el profundo eco del cuándo, presente y desvaneciéndose (87; 209): dónde, qué o quién ha sido el punto de partida; el camino; el destino. Lo maravilloso de este Montoya es su capacidad para que sea igual de simple y audaz decir que la pregunta tiene varias respuestas (225), y a la vez que es una sola y siempre la misma (86; 154; 215). Bajo el manto de irregularidad que cubre el libro se vislumbra, otra vez la mirada, esta vieja duda, su mayor mérito. No un mérito cualquiera, pues nos hace tener en cuenta aquellas cosas que han estado fijas en la memoria de los ojos (quizás nuestros, siempre en un plural tan incómodo como singular de cada fragmento), a veces con un orden sentimental e inextricable, otras con un caos inteligible, ya sea en los ojos del motivo, del autor o los nuestros, todos yuxtaponiéndose como si solamente hubiera uno que mirara.
Fragmentos recomendados: Noé, Herodoto, Alejandro, Galileo, Un esclavo, Jacob Wainwright, Edward Hopper, Durero, Brueghel, Rembrandt, Goya, Delacroix, Hopper, Otto Dix, Josquin de Prés, Schumann, Liszt, Ignacio Cervantes, Schönberg, Pavel Haas, John Cage.
Me pareció increíble, el recorrido que me llevo a hacer con viajeros, estuve en lugares que no tenia idea que existían. Trazos es un capitulo al que tendremos que regresar, como aprendi, me sorprendí con estos maravillosos pintores y la parte de los músicos, me falto tiempo para escucharlos a cada uno. Lastima la ausencia de mujeres, increíble con tantas mujeres que me vienen a la cabeza, Que paso? Recomiendo el libro pero no se puede leer con afán, hay que sacar tiempo, disfrutar, dejarse sorprender y aprender. Lo volveré a consultar en el futuro.
Un texto experimental que hay que leer olvidándose de la separación de los géneros literarios. Aquí se mezclan el ensayo, la sensibilidad de la novela de viajes, y la poesía. Erudito y hermoso.
Valoro el esfuerzo del escritor, dado que ciertamente tiene más mérito hacer que no hacer. Sin embargo, aunque quizá no sea este el espacio para estas disquisiciones, desde hace un tiempo pienso que ha llegado también la hora de valorar el no hacer, y más cuando nos vemos casi apabullados por la ingente producción cultural local, nacional, continental, uffff. Con todo, si basara mi valoración según mi apreciación del libro como obra de arte, le daría una estrella. (En un examen sobre conocimientos profundos del canon seguro que la calificación sería de cinco estrellas). Asi, lo confieso, tan chocante y pretencioso y aburrido me resulta este texto que incluso me surgen preguntas -legítimas, inocentes- sobre su recepción... ¿Quién, Dios santo, podría disfrutar este libro? ¿Quién leérselo completo?