Un revival literario y musical firmado por el mayor exponente de la época. Una narración descarada, descarnada y emocionante en la que los personajes, viejos asiduos de la movida valenciana, buscan resucitar la Ruta del Bakalao una década después de su desaparición.
Quería que me gustara, le tengo un cariño inexplicable al personaje, y algunas anécdotas acercan a lo que pudo ser esa época, pero está mal desarrollado y peor escrito. Una pena.
El libro me lo regalaron como una broma, creo que de otra forma no lo habría leído. O sí. No sé. El caso es que me imagino a Chimo Bayo en su casa, hablando con Emma Zafón, diciéndole: "Quiero que escribas una historia en la que salga yo siendo el puto amo de la Ruta del Bakalao. Lo demás me da igual". Y salió esto. La novela cuenta básicamente la historia ultranostálgica decadente de un grupo de tíos que quieren volver a hacer una macrofiesta en homenaje a la Ruta del Bakalao, porque aquello sí que fueron tiempos, porque fueron los únicos momentos felices de su vida, mimimimi, etc. Para ello cuentan con la ayuda de DJ Lightman, que viene a ser Chimo Bayo, solo que en realidad es Chimo Bayo escrito por Chimo Bayo, con lo que el nivel de flipadez es estratosférico. Y la novela es básicamente esto: mal escrita, peor construida, una lamida de culo enorme y machista hasta decir basta. Es que ni siquiera me reí con la broma, que es por lo que me la habían regalado.
Es un flipante retrato de una generación loquisima pero sin ocultar nunca el patetismo o lo jodido que es hacerse viejo. Lástima que la narrativa barroca de primero me lo ha hecho tan cuesta arriba todo el rato. HU-HA!
Mejor dejo una cita que para mí resume lo que es el ambiente del libro (y no es porque yo sea valenciano y Blasco Ibáñez el mejor escritor de la historia; nada de eso, por supuesto):
«Los agentes se acercaron a ellos caminando altivos, con ese paso de superioridad que solo confieren los uniformes. Eran cuatro, como los jinetes de la novela del genio valenciano Vicente Blasco Ibáñez, uno de los pocos libros que había conseguido leer hasta el final. ¿Que por qué no se había dejado vencer por una novela que hablaba sobre algo que le importaba una puta mierda como la Primera Guerra Mundial? Sencillo: se había leído el libro de Blasco Ibáñez porque era valenciano. Y los valencianos eran una raza superior, la única capaz de alumbrar la Ruta del Bakalo. Y eso era algo que había pasado desapercibido para el resto de la humanidad».
La pobre técnica narrativa, los presuntos párrafos metafóricos y/u oníricos de mercadillo barato y la tremenda apología al lado más oscuro de los estupefacientes. Se podía hacer un homenaje a una escena más importante, culturalmente, de lo que siempre se ha querido dar entender y donde se incluyeran las sustancias alucinógenas como un elemento más de la misma, con sus efectos, su influencia y su importancia, sin caer en el chabacano recurso de que lo más grande a lo que podía aspirar un rutero era a ir puesto todo el día. No hay por donde cogerla.
No todo van a ser ensayos sesudos o novelas con gran complejidad literaria, también hace falta leer libros de narrativa sencilla y temáticas diversas para “desengrasar “
Recordadme que no salga de la ciencia ficción cuando tenga esta inquietud.
Este libro está escrito por Emma Zafón con la colaboración - en batallitas y marco social, presupongo- de Chimo Bayo.
El libro no está especialmente mal escrito como dicen algunas críticas por aquí, perooo en mi humilde opinión tiene varios defectos.
Los protagonistas son dos cuarentones transnochados que viven de la ensoñación de que cualquier tiempo pasado (la ruta del bakalao) fue mejor y deciden revivirla con una macrofiesta. Ellos son misóginos ad infinitum, esto no sería un problema si los personajes son así y ya, el problema es que la forma en que está escrita la novela envuelve y alimenta esa misoginia todo el tiempo.
Hay un momento en que parece que va entrar a hacer una crítica social y cultural a lo que supuso la ruta y su demonización en una españaza putrefacta pero se queda en agua de borrajas.
Tampoco te voy a decir que no lo leas si tienes curiosidad y no quieres pensar mucho, cada uno se entretiene como puede.
La historia de la ruta del bakalao me fascina desde la perspectiva de la decadencia (soy adicta a ver fotografías y leer historias de lugares abandonados y la temática discotequera es de mis preferidas) y mis vacaciones por la comunidad Valenciana entre sus turbios paisajes que parecen anclados en los 90 como un escenario idóneo para los asesinatos en serie, me dieron muchas ganas de leer este libro. Y la verdad es que me daba un poco de vergüenza darle una puntuación decente viendo el nivel de las críticas, pero la verdad es que me ha resultado muy entretenido a la par que absurdo. Efectivamente, no tiene ni pies ni cabeza, el hilo argumental salta de un suceso a otro sin ton ni son (la policía? Carol?) pero en fin, el último tercio del libro es un globo psicotrópico estupendo que me ha resultado fascinante.
No viví la ruta del bakalao, por esa época me tocaba escuchar otro tipo de música, más bien infantil. La novela ha conseguido que me haga una idea de la fiesta y desfase que fué.
Hay mucha razón en las voces que intentan recuperar esta fiesta del recuerdo. Normalmente solo se asocia con los problemas, mientras que otros movimientos "similares" como la movida madrileña han sido mitificados en el colectivo social.
Siempre me hizo gracia Chimo Bayo (solo hay que ve mi avatar), nunca pense que leeria algo suyo (y de Emma Zafón). Solo por poder leer en una novela: Chiquitantan, Bumeranes a talego Quini, me voy de bareta, ... Vale la pena!
No iba a salir y me lié... No sabía si leerlo y me gustó.
Es una lectura rápida, pero me da un poco de pena que no está del todo bien escrito lo que desaprovecha las grandiosas anécdotas que relata. Cae en múltiples redundancias e incongruencias, aunque puedo admitir que me ha regalado una (y una sola) sonora carcajada, aunque esperaba muchas más. Sirve de documento costumbrista de una época añorada y reivindicada por muchos, hablando de música, como punto positivo puedo decir que regala una playlist un tanto escueta del musicón de la época y que resulta un poco panfletaria del autor como productor musical. Desde el punto de vista del contenido (que no de la narrativa) el último tercio de la novela es plástico, veraz, maravilloso por su precisión y realismo. Estoy entre las 2 y las 3 estrellas, no termino de decidirme...
Podria ser una crònica totalment real de les nits de la ruta del Bakalao (tot i que mai em va arribar a agradar la música i el consum massiu de drogues de disseny, m'era un entorn atractiu en la meva adolescència).
Un gran libro para todo amante de la epoca de la ruta. Yo que no la conocí me ha hecho disfrutar muchísimo. La historia tiene toques cómicos que han hecho que me ría.