El estilo representa con exactitud la época de los noventas, los pequeños detalles de una Bogotá que la hacen más especial, combinada con la crudeza del momento político, que ya en el nuevo siglo sigue estando vigente. El final no me dejo conforme, pero supongo que aún lo estoy procesando.
Lectura interesante y evocadora de la Bogotá de los 90. Me sentí transportada a lugares que conozco en otras épocas y me hizo surgir muchas dudas sobre hechos que quisiera conocer mejor. Una premisa y personajes interesantes que aún así se ven sepultados bajo información que no lleva a ningún lado y hace sentir la lectura más lenta y con más infulas. Eso sí, mejor que Mario Mendoza. Volvería a leer al autor
Bueeenoo, Este ha sido uno de los libros que más me ha costado calificar. 1). Y lo más notable desde que empecé: Que necesidad de hablar así de las mujeres, no soy feminista ni nada, pero me fue muy incómodo leer algunas partes. 2). No me esperaba ese final tan raro y .... raro pienso que fue muy simple y dejó muchas cosas sueltas. 3). Y esta es algo más subjetiva: No entendí, o sea me la pasaba enredada con lo que sucedía y no lograba procesarlo, es más aún no entiendo. Pero hay que destacar que tuvo mucho potencial, estuvo bien y me enganchó fácilmente.
Una novela entretenida que entreteje algunos de los asesinatos que más impactaron a nuestra sociedad el siglo pasado. Con un buen estilo entre periodístico y novela, narra eventos de una forma que raya en la verosimilitud, logrando atrapar al lector y plantearse algunas preguntas sobre la realidad que no conocemos.
Un libro que me ha marcado desde siempre, que he amado y olvidado. Una re lectura de mi amor por Bogotá, por la muerte que se huele en esta ciudad desde hace tanto tiempo. El olor a lluvia que esconde lo podrido del sistema, pero que aún así todos terminamos queriendo, porque Coyote puede ser un asesino, pero uno lo llora.
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3.5 estrellas, un libro muy bien escrito, nos lleva a los años 90 y nos deja la intriga de quienes son los que realmente manejaban el sicariato en el país.
Siento que algunos personajes perdieron impacto durante la historia, lo cual no me gustó.
Novela policiaca, ubicada en una Bogotá sucia, caótica y corrupta. Tiene buenos momentos, bien narrados (la lucha libre, el cementerio central). Lamentablemente, con el pasar de las páginas la historia central va perdiendo interés.
El libro se me hizo parecido a las novelas de detectives de Raymond Chandler. Resulta interesante como novela policíaca, pero hay varios detalles que juegan en contra, 1) el ambiente histórico que crea expectativa frente a investigaciones no ficticias de los asesinatos de líderes políticos 2) la gran mezcla de aspectos esotéricos y adivinatorios que no se amalgaman tan bien cómo en Satanás de Mario Mendoza 3) reconozco el sesgo que tengo frente a los policías colombianos que no logro situar como representantes equivalentes frente a los detectives cinematográficos. No sé si la confesión al final del libro lo redima de las carencias, pero igualmente me pareció una obra interesante desde el punto de vista detectivesco, con excelentes reflexiones de la realidad colombiana, y destaco cómo introduce otras historias de los seres “invisibles” de la realidad en medio de la novela; de otra forma, esos incidentes quedarían perdidos y son parte del acerbo criminal colombiano; y finalmente destaco las referencias de los lugares emblemáticos de Bogotá.
"El eskimal y la mariposa" busca en Bogotá aquello que todos intuimos, pero pocos realmente han visto: qué es eso que ocurre en la trastienda de la vida, cuando los personajes grises y escurridizos se juntan para confabular. En este thriller conspiranoico, en el que las fantasías mundanas se entretejen junto a las desgracias que todos vimos por televisión, asistimos a una manifestación de nuestros miedos. De lo que, en últimas, creemos que puede ser cierto; pero carecemos de pruebas.
¿Quién es el que dio la orden? ¿Qué hay detrás del gatillero? ¿Quién organiza el escuadrón que acaba sueños, que mata presidentes, que frena procesos de paz y hace imposible vivir más allá del conflicto? Nunca superamos la muerte, porque en ella nos expresamos, somos como sociedad. En cierto modo, Montt desentraña algunas de estas inquietudes para crear una de esas historias que, para aquellos que hemos vivido Bogotá, evocan miles de paisajes, de escenarios en los que sabemos que pasan muchas cosas. Muchísimas más de las que quisiéramos saber.