¿Qué haríamos sin los cuentos de brujas? Como un manantial interminable de historias, están desde siempre para asustarnos, divertirnos y llevarnos de las narices hacia el país de la magia. Aquí tenemos un libro ejemplar cargado de gracia y de ingenio, para unirse a esa tradición. Un títere al que nadie quiere, una sombra para remendarlo, un extraño servicio de excusas, asociaciones casi secretas, palabras antiguas que conservan intacto su poder mágico. Los cuentos de Marina Novello huelen a novedad, como si todas las brujas del mundo acabaran de renacer en estas páginas.
Debo confesar: empecé a leerlo con miedo. Miedo a no poder entrar en la magia, a ya no tener magia, a estar un poco grande y gastada. Quizás lo esté. Pero la prosa de Maru, sus detallecitos, sus conjuros, sus personajes y sus diálogos internos logran sumergir en las profundidades del mundo mágico a todo aquel que pase por allí, y yo caí en sus redes. Disfruté especialmente el cuento del niño que necesita una mentira para su madre; me vendría muy bien una línea telefónica de "Excusas para Impuntuales".
Cuando terminé de leerlo sentí una angustia que me resultaba conocida, esa que sentía cuando era chica y se terminaban los cuentos, esa que me hacía preguntarme por qué los libros de los adultos eran tan largos y a los chicos nos querían convencer con muchas menos hojas. La magia también me llevó a ese lugar, y sea como niña o como adulta, espero que haya muchos más libros de Maru, mucha más magia y conjuros para creer que todavía... todavía puedo ser una bruja.
Para empezar, amo la ilustración de la tapa. ¡Las mujeres fuertes al poder! Es un libro con una selección de cuentos de brujas y magia y niños como protagonistas. Tengo dos favoritos, ya podrán elegir los suyos, pero en todos los cuentos encuentro cosas que me gustaron mucho: la inocencia y a la vez sabiduría de los niños frente a lo inusual (o que los más avanzados en edad consideran inusual); la relación e importancia de la familia en cada niño de cada cuento; la curiosidad y las ganas de saber y conocer más, bueno en fin, todo lo que ser un niño implica. Es un llamado de atención para no olvidar lo que fuimos. Me gustó mucho el cambio de relator en cada cuento, los distintos tipos de historias y contextos con un denominador común: la magia. Y cuando en el colegio te preguntaban, ¿qué sensación te deja este libro? Mi respuesta sería: ¡ojalá que la magia exista!
No es fácil ponerle palabras, a la imaginación. Marina lo logra de tal manera que los personajes y las historias "se ven", no solo se leen. Personajes tiernos, curiosos, ingeniosos, niños que hacen desear volver a serlo; brujas que hacen pensar que no es tan malo serlo, al menos un poco. Los cuentos, muy originales, transmiten ternura, frescura y, por supuesto MAGIA.
En una prosa bellísima, Marina nos lleva por un mundos donde el componente femenino de la magia es lo fundamental. La mayoría de los cuentos transcurren en un periodo breve de tiempo, pero todo lo que sucede allí se exprime y disfruta al máximo: una bruja olvidada, juguetes que tienen vida propia, niños que descubren dones mágicos y niños que no, padres que asustan a sus hijos y padres que se asustan de sus hijos, adultos que son un puente para comprender la magia y otros que prefieren creer que esas cosas no existen. Leerlo es dejarse atrapar por un conjuro constante de emoción, risa, ternura, sorpresa e ingenio. Un libro súper disfrutable. Mis favoritos: “Cinco letras, horizontal” y “Una flor rosa” (para mí, un cuento perfecto). ¡Que siga la magia!
La magia y las brujas se reinventan todo el tiempo y en este libro sucede una manera hermosa. Un gran ejemplo de cómo crear algo nuevo cuando creemos que todo ya fue inventado.
El libro es excelente para ser una "ópera prima". Marina tiene realmente una lírica que atrae, logra crear situaciones muy originales. Me dió la sensación de que tranquilamente la mayoría de los cuentos podrían convertirse en novelas con una profundidad aún mayor (¿¿algún hechizo que haga mi deseo realidad??) Le daría 4 estrellas y media, hubo algunas situaciones que me parecieron un poco sobrecargadas o que resolvían problemas de los personajes que bien pudieran quedar así (¡que se banquen la realidad!). Al menos, es mi opinión. El final de LA FUENTE es un guiño literario excepcional, cierra todo el juego de narradores que se viene construyendo. Aplaudo de pie.
Muy recomendable si quieren leer algo original y atrapante, que reviva el tópico clásico de la brujería. ¡Vamos por más, Maru!
Gran libro, gran. El primer cuento ya me generó cosas inexplicables en el interior. La línea que siguen los cuentos donde, en cierta medida, todos los personajes se ven afectado por el creer o no en la magia y por tenerla, desearla u odiarla me maravilla y me pone a pensar en un par de cosas.
Dije que iba a ser subjetiva pero no hizo falta, estos cuentos se merecen cinco estrellas sin necesidad de subjetividad.
Objetivamente hablando, la prosa, las imágenes que se generan a partir de las palabras y los detalles hacen de estos cuentos algo interesante y entretenido.
Mis favoritos son: "Cinco letras, horizontal" y "Nené en la playa".