Cuentos del general es una obra tardía; se publicó poco antes de la muerte de su autor, ocurrida el 22 de noviembre de 1896, en Madrid, durante su gestión como ministro de la Legación de México en España. Su estancia de diez años en la capital española (con algunos viajes a París) significó la culminación de toda una carrera política y literaria. Riva Palacio frecuentó el ambiente de los cafés, los clubes y las tertulias, donde conoció y trató a los principales intelectuales y políticos de la España de su tiempo; en semejante clima de novedad e intercambio, echó a andar los juguetillos literarios de este libro, caracterizados por el sabor y el estilo de un gran conversador, que supo combinar las impresiones del Casino de Madrid, el café Nueva Iberia, la redacción de La Ilustración Española y Americana, la librería de Fernando Fe, la Institución Libre de Enseñanza, y demás calles y carreras madrileñas, por un lado, con sus entrañables recuerdos mexicanos de lugares y personajes, de historias y anécdotas, por otro. Así, los cuentos de este libro se ambientan unos en España y otros en México; su unidad descansa, sin mayores pretensiones, en un estilo sobrio y a la vez colorido, de sumo equilibrio, y cuyo subsuelo nutricio es la tradición, ya literaria y culta, ya oral y popular. Vasos comunicantes de dos mundos confrontados, que permiten potenciar sus elementos comunes en los planos más diversos de la vida.
Nace en la Ciudad de México el 16 de octubre de 1832, siendo hijo de Dolores Guerrero y Mariano Riva Palacio, el abogado defensor de Maximiliano de Habsburgo durante su captura en Querétaro y Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Nieto directo del Gral. Vicente Guerrero. Estudia para abogado en el Colegio de San Gregorio y se recibe en 1854. Diputado nacional en dos ocasiones, 1856 y 1861.
Periodista exitoso con una señalada y personal actitud crítica y satírica; misma que quedara marcada en periódicos como La Orquesta y El Ahuizote; Riva Palacio participa como un activo literato mexicano en los tiempos de entre guerras.
El género que más le sonríe siempre en popularidad es la novela. Realiza la mayoría de su obra novelesca entre 1868 y 1870. Tuvo a su disposición la mayoría de los archivos de la Santa Inquisición, lo que le brinda una grandísima cantidad de información que plasma en sus novelas de tema colonial. Sólo una de sus novelas (Calvario y Tambor) es de toque militar.
Junto con Juan A. Mateos coescribe zarzuelas y sketches teatrales satirizando la política mexicana. En 1870, junto con Juan A. Mateos, Rafael Martínez de la Torre y Manuel Payno publica El libro rojo, un breviario de la violencia dentro de la historia nacional mexicana. Junto con Juan de Dios Peza narra leyendas en verso en Tradiciones y leyendas mexicanas (1917) y crean a la imaginaria poetisa romántica Rosa Espino para publicar Flores del alma (1875).
Dirigió, junto con el editor Santiago Ballescá, la obra México a través de los siglos, trabajo enciclopédico; encargándose él mismo de escribir el segundo tomo, dedicado a la Colonia. En su obra Los Ceros critica y polemiza a la clase política mexicana, lo que lo identifica como un personaje virulento para el régimen porfirista. Cuentos del General (que apareciera póstumamente en Madrid en el año de su muerte), es una colección de veintiséis relatos que presentan características comunes: brevedad en el título, la acción y la descripción de los personajes. Por su obra literaria, fue designado miembro correspondiente de la Real Academia Española.