No, no vamos a contar la historia de manual de perdedores. Solo Sasturain puede. Para contar una historia de los días de la dictadura y hacerlo con una voz que no es explicita y que no falsea nada, la realidad solicita desencanto. Y para salvar la experiencia narrativa y el talento de Juan Sasturain, que se atreve a tirar, como una colilla, una desesperada ironía. Etchenike en acción. El personaje tiene encanto maduro de los antihéroes de Chandler y de Hammett. Tiene mas un sesgo porteño que deja oír en cada una de las replicas una larga tradición de perdedores con el oro de la ultima palabra en el puño o en la lengua. Los acontecimientos se precipitan, como suele decir. En Sasturian ni la lucha ni la acción terminan, pero nos reservamos el derecho de decir el subrayado es nuestro. Si el lector es sin duda el que mas gana, sacándole a estas historias tan cercanas lustre y placer. Cada una de las escenas, cada una de las respuestas, cada uno de los gestos de Etchenike en este manual de perdedores son cosas que se atesoran en la memoria para ese instante -raro y feliz, uno de los consuelos delectura- en el que estamos a la altura de nuestros héroes.
Realizó labores periodísticas en diversos diarios y revistas como Clarín, La Opinión, Humor y Super Humor. Además creó las revistas "Feriado Nacional" y "Fierro". Es autor de varias novelas policiales y publicó también varias novelas de aventuras. Guionizó también la historieta "Perramus", dibujada por Alberto Breccia, que obtuvo el Premio Amnesty Internacional para el área francófona en 1988. En 1990 recibió el Premio Internacional Semana Negra de Gijón por su relato "Con tinta sangre".
Me gusto el libro. Tengo que decir también que me pareció como demasiado. Demasiada acción en tan poco tiempo. No se supongo que me esperaba otra cosa. Mucho cambio de escenario, muchos personajes que entran y salen de la historia. Por momento me sentí perdido pero enganchado con la historia. Lo que mas me gusto es que el personaje principal es bien porteño y la novela transita por todo Buenos Aires. Primera novela que leo de Sasturain y me gusto su forma de escribir y creo que voy a leer la segunda parte.
Leí sobre el personaje y autor, en una referencia que hacia Paco Ignacio Taibo II en una de las novelas de Belascoarán Shayne, lo cual creo mucha curiosidad y elevó mis expectativas, al terminar las dos partes de "este manual", puedo decir sin miramientos, que superó por mucho cualquiera de ellas. El manejo irónico de algunas situaciones, los twist en la trama y la sardónica, cínica y "terca" personalidad del veterano investigador, hacen una novela muy redonda, que te mantiene inmerso en ella. De igual forma los "debes" del género, son igualmente manejados con un cinismo fresco y muy latino, me parece una lectura obligada a cualquiera que se diga amante del género.
Y de nuevo (después de mucho tiempo) salta la liebre: "La voz de Cacho sonó displicente y triunfal. Etchenaik clavaba el mentón en los puños superpuestos sobre el escritorio y hacía fuerza con los hombros y las cejas para encontrar una variante ganadora a ese estúpido final de caballos y peones. --Tablas clavado, viejo --repitió el cafetero y acomodó los vasitos colocados en bandolera. Nunca abandonaba sus elementos de trabajo cuando jugaba, sentado en el borde de la silla y siempre dispuesto a irse. --Pará--dijo Etchenaik imperativo. La mano del veterano avanzó titubeante hasta un peón lateral pero se retrajo, decepcionada. Cacho hizo ruidos con la boca. Estaban tan metidos en la partida que Tony García tuvo tiempo de sacarse el saco y mirarlos un momento antes de que su socio lo saludara distraído y volviera a intentar con el peón. Mientras a sus espaldas concluía la batalla diaria y se firmaba un armisticio provisorio, Tony se cebo un mate y fue a tomarlo al balcón. La ventana estaba abierta y la cortina flameaba al aire cálido de las 11 de la mañana bajo el sol de febrero". Excelente novela del género negro clásico. Crimen y ajedrez... ¿qué más se puede pedir?
"Manual de perdedores" es un libro complicado y no estoy segura de que pienso sobre él. Por un lado, intenta ser una especie de deconstrucción del quijote y por otro un policial negro. Me parece que el libro solo empieza a ponerse bueno cuando tira por la borda la idea de ser un quijote y empieza a ser una muy buena novela negra. Aunque un problema que tengo, que me pasa con la mayoría de novelas con misterios, es que al menos que seas un adivino con inteligencia sobrehumana y visión futura, no podés sacar el misterio del libro fácilmente hasta que te lo dicen el texto. Por otro lado, me parece que tiene una visión bastante fetichista de las mujeres que, aunque característico del género, no deja de ser problemático y bastante innecesario. Aun así me gusto bastante, en especial las últimas 200 páginas donde siento que el libro se pone bueno, de verdad.
la primera parte la lei muy espaciada y medio que no entendia mucho (aunque en parte es la idea del libro, que no entiendas hasta que te muestran como se une todo hacia el final), pero la segunda le seguí más el hilo. está bueno pero recomendado leer en vacaciones o cuando se pueda de un tirón recomendado si te gusta el genero de detectives y/o espías (meten muchos tiros).
Un policial como Dios manda. Con todos los chiches del género. Tiene mucho frenesí pero siento que todo tiene una lógica minuciosa. Sin dudas, seguiré con la saga de Etchenaik.
Aproximación crítica de Andreu Martín recogida en los extras de Zenitram: Se le nota que en su argentina natal tenía nada menos que a un Borges y a un Bioy Casares que respaldaban la literatura policíaca, la creaban incluso... Se le nota que ha trabajado en revistas de historieta, que ha colaborado con artistas excelentes como Alberto Breccia, y se le nota que, dadas las circunstancias peculiares de su país, es posible hacer todo ello sin olvidarse de que, tanto la serie negra como la historieta y el humor, son tan literatura como la que más.Y se le nota esa firme base cultural en que la novela fue publicada en forma de folletín y a pesar de ello tiene una calidad y una coherencia que sólo se puede atribuir al mimo exquisito del autor por su obra predilecta.