En nuestra lengua la letra "a" es marca por antonomasía de lo femenino. Arabella, poeta y narradora de abecedario completo, atraca su barca en este signo para entregarnos un abanico de historias de mujeres en "a": sus apelativos y sus amores; sus angustias, aromas y amaneceres. En "a", pero también en "la": la impudicia de la rebeldía, la angustia de la espera, la terquedad de la muerte.
Leí este libro durantes mis vacaciones en Manzanillo, Limón. Disfruté muchísimo cada cuento, aunque algunos me gustaron más que otros. Entre mis favoritos estan: Aura...definitivamente el mejor de todos...luego Aguamarina, Angelina, Asunción, Ana, Ainara y Angustias. Todos están llenos de misterio y en efecto algunos son como sueños. Algunos con finales extraños, pero creo que eso los hace más atractivos.
Propuesta interesante en la que la autora juega con los constrastes, construídos a partir del uso de la palabra y las situaciones narradas. El punto débil es que hay demasiadas historias, tantas, que la potencia de cada una de ellas termina diluyéndose en el resto. Me gustó la propuesta, pero creo que, ante la repetición, lo que se narra (no cómo se narra, ojo) termina siendo olvidable.
Un descubrimiento costarricense, el mejor souvenir de un viaje quizás puede ser un libro de una escritora del lugar.
Este libro recoge una serie de relatos, muy cortos, donde se reflexiona sobre lo que viven las mujeres.
Dice la autora que “Las mujeres hemos estado signadas por una serie de marcas, una de esas es la que tenemos que ser púdicas en todo sentido. No solamente desde la perspectiva del mundo físico sino también de nuestro pensamiento”
Y de esto va impúdicas, de historias alrededor de pensamientos, sentires y situaciones que viven las mujeres. Ya sea desde lo más íntimo de sus sentimientos hasta lo más expuesto del sistema patricarcal.
En el libro expone agresiones que ha sufrido la mujer a lo largo de la historia y también habla de migrar, de la búsqueda del hogar, de la tierra y el lugar, la distancia, la añoranza, pero sobre todo de la mujer, y mejor aún a la condición de la mujer.
“El olvido se ha encargado de ir borrando lo que estorba, lo que no se acomoda en su sitio con facilidad, mejor, lo que no tiene sitio. El olvido cose heridas, lava pústulas, desvanece cicatrices. Solo esa premisa puede salvarla. El cerco frente a ella, nadie la ayuda a derribarlo, o tal vez, tal vez, la vida a veces ofrece compensaciones.”
Un libro impresionante, cada historia encierra un universo personal, envuelve en pocos párrafos y remata con finales sorpresivos. Aunque puede ser duro enfrentarse a historias reales, naturales y cotidianas, qué envuelven mucho dolor, también se hace necesario leerlas y darles voz. Fue un gran descubrimiento, ojalá este libro se distribuya mucho en el mundo entero :)
Narrativa íntima, cargada de simbolismos que desbordan en significados y emociones, gran colección de relatos sobre lo femenino, el caribe y “la impudicia”.