Una novela distinta, hipnótica, que Matías Correa hace transitar astutamente entre la saga realista, la parábola y la sátira.
Ene es una treintañera que pierde la memoria por causa de una versión prematura del alzhé el Mal de Searle. Antes de que sus recuerdos desaparezcan por completo le pide a su novia que le cuente a Alma, la pequeña hija que tienen, su historia familiar. Así comienza esta novela que es, entre otras cosas, un retrato minucioso e íntimo de los Lorca, una familia que ha convivido por años con la enfermedad y que ha inventado todo un universo para hacerle frente.
«Mucho más sentido tiene prestar atención a las historias de los demás», dice al principio la narradora, cuyo relato se convierte a poco andar en una inusitada caja llena de historias y personajes sorprendentes, en cuyo centro están los hermanos de un mago extravagante y sarcástico y un neurobiólogo de pocas palabras que experimenta con monos tití.
Situada en Santiago, Quintay, Edimburgo y Londres, Alma es, en última instancia, una fábula sobre los mecanismos con que opera el la magia, el amor y la memoria. Una novela distinta, hipnótica, que Matías Correa hace transitar astutamente entre la saga realista, la parábola y la sátira.
Matías Correa Molina (Chile) es escritor, filósofo y honorary fellow del International Writing Program de la Universidad de Iowa. Ha trabajado impartiendo clases en distintas universidades y también escribiendo sobre cine para diferentes medios. Es autor de la novela Geografía de lo inútil (Chancacazo, 2011) y coautor de Las alucinantes aventuras del Barco Volador (Charlas & Coloquios, 2013).
Pese a no ser un libro perfecto como es Autoayuda, sí se observa una madurez respecto de aquel, bastante más estrafalario. Lo leí justo después de escribir mi tesis, entonces me parece un libro tesis, o simulacro de tesis, siendo el interés de su comprobación lo que le pudo suceder a esta familia, desde los ojos de una necrología, que sirve para justificar la ficción en total. Es cierto que no empieza muy bien, pero luego da más de una lección de rock. (Siendo evidente que no podía repetir la estructura de Autoayuda, es lo único que se echó de menos: esta novela cierra como trabajo hecho, y no como reloj).
Al final del libro me hizo un poco de sentido todo lo leído, la "importancia" de lo que quería contar el autor o los personajes. Hubo pasajes que leí ávidamente, pero más bien fue una lectura plana en cuanto a la historia. Creo que es un libro anticlimático, la manera en que el autor escribe lo salva mucho, eso sí, pero siento que será de esos libros que pasan sin pena ni gloria.