Santiago Calatrava es el arquitecto español con mayor notoriedad global. Sus edificios se levantan en una veintena de países. En los anos del cambio de siglo, cargos públicos y promotores privados se disputaron sus servicios. Calatrava era una figura admirada y deseada, pero su imagen fue transformándose hasta invertir su signo. Queríamos un Calatrava se propone averiguar, detallar y exponer las causas de dicha transformación. Con ese objetivo, Llàtzer Moix ha visitado algunas de las principales obras calatraveñas y ha conversado con los clientes que las encargaron, con los colaboradores del arquitecto, con sus usuarios y con otros expertos, detectando algunas constantes: demoras, presupuestos multiplicados, renuncias sobre la marcha a rasgos definitorios de la obra, mantenimientos onerosos, incidencias y clientes que acabaron repudiándole, e incluso demandándolo.
Llàtzer Moix (Sabadell, 1955) és un periodista català. Va començar la seva trajectòria periodística en 1976. Va dirigir durant vint anys la secció cultural de La Vanguardia. Ha estat també redactor cap adjunt del periòdic i crític d'arquitectura.
"«Las estaciones ferroviarias se despliegan como mariposas de hierro, los aeropuertos refulgen como ciclópeas gotas de rocío, los puentes unen orillas a menudo insignificantes con versiones grotescamente ampliadas de un arpa. A cada riachuelo, su Calatrava».
Leí estas palabras de Rem Koolhaas en el 2002, cuando la humanidad se deslumbraba a los pies del arquitecto, ingeniero y creador valenciano; eran los años de la burbuja inmobiliaria, de los ayuntamientos regidos por magnates que derrochaban dinero público, de los concursos amañados de arquitectura para ganar favores o votos y de las autoridades mediocres queriendo salir en la foto. Llàtzer Moix ya nos describió, en Arquitectura milagrosa (2010), el desarrollo febril de la arquitectura icónica en nuestro país después de la construcción del Guggenheim de Bilbao. En el presente ensayo nos propone averiguar las causas del auge y deterioro de la imagen del arquitecto Santiago Calatrava. Con ayuda de la información aportada por algunos de sus colaboradores y clientes, y numerosas visitas a sus obras, Moix nos revela por qué uno de los arquitectos españoles con más proyección internacional, con estudios en una de las mejores escuelas de arquitectura y con casi 30 obras construidas, ha pasado a ser uno de los arquitectos más deseados por autoridades y promotores mundiales, a ser el más criticado y odiado a causa de los numerosos fallos técnicos y los sobrecostes de sus últimas construcciones.
Calatrava representa la bomba de relojería formada por dos factores que configuraron el auge y la caída de su imagen pública: pertenecer y saber utilizar las herramientas políticas de una época en la que, en pocas palabras, se abusó del poder para sumarse a un establishment de fachada, y poseer el carácter ambicioso de un hombre que empezó de cero y supo ver quién llevaría el cotarro en unos años. El derrumbe económico y el posterior cambio de paradigma en las tendencias políticas que le catapultaron, invirtieron luego su signo." Núria Solsona
Todo un mosaico de horrores. Si te cae bien el valenciano o te gusta mínimamente su arquitectura, no lo leas, pero si estas en sintonía con Moix, te lo pasarás pipa con esta biografía de arribismo y HUEVAZOS.
La obra repasa la trayectoria del arquitecto español, oriundo de Valencia, Santiago Calatrava Valls. El libro desgrana algunas de sus más famosas y polémicas creaciones, con profusión de testimonios de colegas, antiguos y actuales colaboradores, clientes y críticos. El autor desglosa de forma amena e irónica las luces y sombras de un arquitecto cuyas obras se han caracterizado, en palabras de aquél, por dar preeminencia a la visión artística de su creador sobre la utilidad de sus creaciones, así como por un desaforado incremento de los costes.
El libro es, además, un buen vehículo para la necesaria reflexión sobre el uso que se hace de los dineros públicos y las tensiones existentes entre los derechos de autoría -especialmente en su dimensión moral- y otros derechos, como los que asisten al titular del «corpus mechanicum» de la obra o las reglas derivadas de los principios de contención del gasto y fin de servicio público.
Por último, pero no por ello menos importante, refleja un período interesante en la historia de España, marcado por períodos de gloria -como los derivados de los fastos de 1992- y ocaso -como la larga y dura crisis que, en los últimos años, ha formado parte de nuestra vida cotidiana-.
Queríamos un Calatrava. Viajes arquitectónicos por la seducción y el repudio
Interesante disección de la vida (desde sus inicios humildes hasta la consagración de su ego) y la obra (grandilocuente, muchas veces fracasada) del arquitecto valenciano Santiago Calatrava.
Sus facetas se nos muestran a través de entrevistas con personas que lo conocieron, ya sea porque fueron sus clientes directos o porque trabajaron en su estudio. Algunos han querido permanecer en el anonimato, pero la mayoría habla de frente, y sin tapujos, mostrando a Calatrava como un vendedor de humo, preocupado por su prestigio y poco amigo de reconocer sus malas decisiones (no sintiéndose responsable de fallos constructivos o de retrasos en la entrega de los proyectos).
Creo que Calatrava nos ha tenido encandilados durante años por la fuerza visual de sus obras, pero cuando éstas han empezado a fallar (baldosas resbaladizas en el puente Zubi Zuri de Bilbao, caída del trencadís en la Ciutat de les Arts de Valencia, etc.) nos hemos dado cuenta de que para él prima la forma (impactante, bella) sobre el fondo (la practicidad de sus obras, que brilla por su ausencia).
Pero la culpa no es toda suya. Si la primera, segunda y tercera vez que se le encarga algo van surgiendo fallos y retrasos, aumento de presupuesto, etc., ¿por qué se le sigue llamando una cuarta, quinta, y siguientes veces? Si la administración no le ha querido o sabido frenar, aquí el mérito (demérito) es de los mezquinos políticos que nos des-gobiernan, que han utilizado las construcciones de Calatrava como bazas para ganarse al electorado.
De todas las obras analizadas al detalle, para mí la peor es la del Complejo Bellavista en Oviedo: en una palabra, es una aberración, le pese a quien le pese. Y alguno dirá aún que "por lo menos hay un Calatrava en Oviedo"… Y la escultura Bou que sobresale por encima de las murallas históricas de Palma de Mallorca (Es Baluard) es un horror que rompe la belleza visual de la piedra del muro.
Brutal. Demoledor. Un auténtico placer para todos los que disfrutamos viendo trabajar las distintas fuerzas y tensiones en un puente o un edificio. Una mirada crítica y esclarecedora sobre la estupidez humana ligada a la escultura de gran tamaño y mayor presupuesto. Tanto la de los políticos e ideólogos que encargaron sus proyectos de transformación de las ciudades a este escultor vende humo de obras icónicas como la del propio Calatrava. Menudo pájaro.
Fantástico libro. Ameno, bien escrito, muy documentado y con algo de mala leche, que también hace falta. Si Calatrava no es Santo de tu devoción vas a disfrutar mucho de su lectura, y si lo es quizá cambies de opinión.
Una lectura crítica e interesante con muchas lecciones valiosas, principalmente para jóvenes arquitectos, con una perspectiva refrescante comparado con el discurso repetido hasta el cansancio por diversas publicaciones sobre Calatrava. Cuando alguien vende la idea de que es un genio, así como que es arquitecto, artista e ingeniero , creo que es válido cuestionar si esto es cierto, que creo es el valor de este libro.