El eterno viajero reúne una serie de relatos de una prosa íntima y solemne, que aborda conflictos tanto cotidianos –el trabajo, el desempleo, el dinero, la familia– como existenciales –el amor, la muerte y la soledad y el olvido–.
El relato que da nombre al libro "El eterno viajero" es un emotivo texto dedicado a José Emilio Pacheco, que relata cómo, a pesar de las distancias y los viajes, la pareja mantiene su vínculo a través de la escritura. Cuando las cartas ya no son suficientes, es necesario llevar un diario –o varios– para contarse la vida "hasta el día en que vuelvas".
Es una periodista, escritora, editora y conductora de origen mexicano. Estaba casada con el poeta y ensayista mexicano José Emilio Pacheco. Inició su labor periodística en 1960, en los diarios El Popular y Novedades.
Son un montón de cuentos? Sí, lo son. Valen la pena? Sí, sí eso te gusta leer.
Me parece que poca gente tiene la habilidad para saber hacer un cuento con todos sus componentes en tan poquitas palabras.
No todos me encantaron pero todos me gustaron, todos me dejaron sintiéndome un poquito más de cerca a MX. Me gusta llamar a ciertos libros como “domingueros” no para hacerlos menos, sino con el afán de describir lo que para mí es un libro sencillo y bonito, digno de un día de descanso como pretender ser un domingo.
Lo recomiendo mucho. Sin temor a equivocarme mis partes favoritas fueron el inicio, el final y los cuentos “Carta de relación”, “Agendas”
“Las cosas nunca son como uno quisiera, pero se hace ilusiones de que así van a ser y de que durarán toda la vida”.
Una óptica, una tienda de artículos de ortopedia, una cantina, un taxi, un departamento, un estacionamiento o una clase de dibujo, son algunos de los escenarios en que están inmersos los personajes de El eterno viajero, libro en el cual mediante una prosa vasta y delicada, la galardonada periodista y escritora mexicana nos adentra en la intimidad de sus habitantes, que a su vez son moradores de la Ciudad de México. Es evidente la forma en que la labor periodística nutrió su imaginario como escritora al lograr una veracidad absoluta en sus historias. En mucho me remiten a los cuentos de José Emilio Pacheco (a pesar de sus diferencias), sobre todo por la descripción de escenarios y personajes en los que la marginalidad forma parte de su cotidiano, al igual que a los “Articuentos” creados por el escritor español Juan José Millás. El cuento que le da el nombre al libro es de una belleza absoluta.
Al leer a Cristina Pacheco, se despierta nuestra imaginación de manera casi mágica con historias que nos hablan del México profundo, de aquel espacio en qué tanto le gustaba entrevistar a personas comunes y corrientes (también llamados ciudadanos de a pie), quienes quizás, frente a su micrófono, tuvieran la única oportunidad de expresar sus inquietudes a un amplio público.
Este libro, además de hablar de sus los individuos como personajes principales también retrata sitios que aún hoy existen, entre ellos se encuentra la cerería La Purísima. Gracias a ello, El Eterno viajero resulta ser uno de esos libros imprescindibles para adentrarnos al alma de esta magnífica y voraz ciudad.
Recomendación musical: Acerina y su danzonera y mambo de Dámaso Pérez Prado.
Quisiera darle una calificación mayor a este libro, pero en realidad el único cuento memorable y al que regresaría muchas veces es el que le da título al libro; aquel que representa la muerte de un ser querido como si se prepara para un largo viaje, en el que hay que empacar maletas y dejar todo preparado para el tiempo que se ausenta. No hay que ser muy intuitivos para saber que se trata de un cuento dedicado a José Emilio Pacheco y me parece un registro bellísimo de su rutina marital (lol, escribir esto ya me está poniendo sensible de nuevo).
De los otros 46 cuentos (por qué tantos tho), hay momentos que me gustan, pero la pieza en su totalidad no termina por encantarme; tal vez sea el recurso de un personaje-narrador ajeno al protagonista, generalmente marginado por su edad o situación económica/familiar, que cuenta su historia (y a veces se siente como el "salvador" de éste) o que algunos cuentos sobran, sea porque son similares o porque tienen un final abrupto (ni siquiera "abierto").
En fin, comparto los cuentos que considero vale la pena leer: Agendas, En el jardín, El milagro, Al natural, Caldo de camarones, Bajo cero, Electora, Carta de relación, Ella y nadie más, Espejos y Sin.
Me encanta la autora, es una persona que admiro demasiado. Recuerdo que leí el primer relato de este libro en el periódico, en ese momento yo no tenía ni idea de la carga emocional que significaba para Pacheco. Me encantó el relato y en cuanto pude compré el libro. El México a través de los ojos de Pacheco es algo que siempre me ha fascinado. Los personajes los veo en la calle, los escenarios son fácilmente reconocibles para mi y, aunque el tiempo de los cuentos siempre son muchos años atrás puedo ver los vestigios del México del que ella habla cuando voy a los lugares que menciona. Uno de los libros a los que vuelvo constantemente.
Las historias de lo cotidiano son las más potentes y significativas. Estos cuentos han sido una excelente compañía en los viajes en el metro de la cdmx.
Escuche un par de relatos y me dieron muchas ganas de leerlo. Un libro lleno de historia, pensé que estaban dedicados José Emilio Pacheco pero no es así, solo el que le da nombre al libro, después uno encuentra casi de todo, desde historias de circo hasta sorprendentes modos de ganarse a vida para una dama de la tercera edad. No todos los relatos son maravillosos, pero la mayoría llevan una sorpresa, una sonrisa y mucho oficio de escritora.