Bob es un joven desprovisto y sin experiencia alguna a lo referente a romance o sentimiento amoroso. Hasta que en una temporada de vacaciones en una campiña en Escocia, durante una noche en un jardín, es partícipe de un acontecimiento que desencadenará en sí, el dar ese paso entre la infancia y la madurez.
Es indiscutible la calidad literaria de Stefan Zweig, su prosa arraigada a la poesía mas vivida consigue en lectores apáticos a la lírica(como es mí caso) despertar un vehemente interés hacía ésta. Su narrativa en la que convergen alegoría y citas, sus descripciones tan explícitas. Consiguen dar soltura a la lectura.
Que en el caso de títulos como éste, otorgan una experiencia notable e hilarante. Además de íntima y nostálgica.
Ésta novelle tiene el sello característico de su autor desde el instante que da inicio: presenta al personaje principal(quien será aquél que en primera persona nos narre los acontecimientos), desvela el atractivo de la trama y mantiene la intriga hasta cierto punto.
Pero es en esto último, donde aprecie que debió perpetuarse hasta mas llegada la conclusión, debido que al revelarse el misterio, el desenlace final de la trama pasa a ser predecible y sin contundencia.
Ahora bien, teniendo en cuenta que se trata de una novela corta, lo anterior señalado es excusable. Apreciación final, un título satisfactorio como todo lo leído hasta el momento de su autor.