Me gusta como el "Mcgufin" de esta historia no interfiere en su desarrollo ni en la expresión de que toda magia, como energía que es, fluye y es fuente de creación y destrucción. Que esa magia nazca de los habitantes de una ciudad y pase a la ciudad misma con lo que ésta cobra entidad propia que a su vez influye en sus ciudadanos no es una idea nueva (vease p.e Gotham by Midnight o el propio Londres en Hellblazer), pero no deja de ser por eso interesante como idea. Las motivaciones del querido John son lo bastante complejas para resultar convincentes y los artistas de invitados son de calidad. Destacar también la coincidencia en el aspecto físico-moral de Nerón, el demonio especulador y el de Donald Trump, a estas alturas ya presidente electo de los USA. El lema de su discurso es "haremos que el Infierno vuelva a ser grande", ¿os suena? Sin embargo, estas alusiones irónico-críticas son solo maquillaje aparente para la blandura general de esta cabecera en comparación con el John original (Hellblazer) También me disgusta la calidad del dibujo de los últimos episodios. Aunque Travel Foreman, por el contrario, ha sido una grata sorpresa. En general, me lo he pasado bien, pero no echaré de menos esta etapa. Miedo me da el Constantine Rebirth.