Luego de fracasar como novelista y como esposo, Richard decide trabajar para abogados que se especializan en defender a latinoamericanos que podrían recibir la pena de muerte en USA. Protegido por una gran dosis de cinismo, su labor consiste en viajar por los rincones más peligrosos de México a fin de reconstruir las historias de los acusados y encontrar razones para evitar que reciban la pena capital. Pero cuando le asignan el caso de Esperanza Morales, Richard no puede aceptar que una joven tan hermosa y triste sea una asesina. A fin de descubrir a quién protege, el investigador comprende que debe correr en busca de las pistas que lo aguardan en la Tierra Caliente michoacana, en la mortífera frontera norte de México, en la Nueva Orleans que no termina de reconstruirse luego del huracán Katrina e incluso en la mismísima Ciudad Juárez. Consciente de que no puede permitirse un nuevo fracaso y de que el cinismo no es la solución, Richard hará todo por detener a ese monstruo ciego llamado justicia.
Desde que vi la portada y leí la descripción, me llamó mucho la atención, tanto que tuve que adquirirlo. Es un libro muy fácil de digerir y su historia me parece muy entretenida, me gustó mucho la historia. Tiene varias referencias a canciones, mismas que escuchaba cuando lo leía y eso hacía más disfrutable la lectura.
La historia de un investigador estadounidense se cruza con la de Esperanza, una mujer mexicana acusada de asesinar a su propia hija. Este pequeño resúmen ya es suficientemente interesante por si mismo, pero la forma en que se desarrollan sus encuentros, la vida que cada uno llevo, sus diferencias y sus similitudes, es lo que hace que este libro sea aun más fuerte. El final es triste, cruel, y aun así realista, porque muchas veces por más que se intente cambiar el tumbo de la vida, la conclusión es la misma.