Uno de los motivos por los que vamos al cine es la felicidad que nos provocan las películas. Hay films que nos presentan, al mismo tiempo, una teoría sobre la felicidad: los que explican de manera sutil cómo aparece en nosotros esa plenitud instantánea por la cual seguimos viviendo. Son los que nos acompañan siempre, los que recordamos en los malos momentos, los que guardamos en la memoria y nos dibujan una sonrisa. Aquellos donde habitan ya no personajes sino amigos que nos recuerdan que la vida es mucho mas que sufrimiento, que incluso en los días mas tristes hay lugar para el rayo fulminante de la alegría. De Federico Fellini a Orson Welles, de Takeshi Kitano a Walter Hill, de Fred Astaire a The Beatles, de François Truffaut a John Wayne, los artistas detrás de estas películas nos brindan, en cada visión, motivos para seguir adelante. Porque también este libro es un curso de autoayuda donde cowboys, bailarines, enamorados, cantantes pop, anécdotas de juventud, deportes acuáticos, bichos animados, mapaches con ametralladoras y vendedoras de fantasías nos señalan la manera de disolver la tristeza a puro cine: para eso, también, sirve el arte.
Me gustan mucho estos libros de D'Espósito. Suelen ser reseñas breves y muy bien elaboradas sobre películas muy distintas que tienen algo en común, en este caso, cierta búsqueda de la felicidad.
Libro ideal para mirar las películas mencionadas para tener una visión amplia y ecléctica (está tanto Ciudadano Kane como Spice World) que permita conocer o rever obras con un criterio interesante.
Aparte de er una guía random para ver films entrañables, el autor va dejando algunas líneas camufladas, casi al pasar, acerca de la felicidad y su relación no sólo con el arte sino también con la actitud que podemos elegir tener ante la vida y sus gambetas.