Aquella noche de vino y mujeres, en un espaciopuerto perdido, Isaac Bonfante no prestó atención a su compañero de juerga, un desconocido para el hasta después de la segunda botella, cuando le aconsejó que no aterrizara en Prelato. Isaac, sumido en las brumas del alcohol, sólo atinó a preguntarle, ¿por qué? ¿Acaso sus habitantes se comen vivos a los extranjeros?. Quien ya consideraba su amigo y sin embargo no le había dicho su nombre, lo miró y respondió. Peor Semanas más tarde, una avería en su nave le obligó a salir del hiperespacio y se encontró en una zona galáctica extraña, a escasa distancia de un planeta del que sólo logró averiguar su código de identificación. Tras pedir permiso a sus habitantes, aterrizó en aquel mundo del que más tarde se enteraría que su nombre era Prelato.
A penas 130 páginas en primera persona. Un terrestre llega a otro planeta para comerciar. La gente es muy listilla ahí, le sacaran todos los cuartos aprovechándose del desconocimiento de esa civilización.
Otra novela corta ambientada en su saga del Orden Estelar. Space Opera cañera muy entretenida de leer, con nulas virtudes en cuanto a personajes y situaciones tópicas pero que divierte sin necesidad de pensar. En su estilo, muy recomendable.