Una historia de amor. Un testimonio literario inédito.
Desde las primeras palabras, las primeras frases, escritas en 1947, en el joven Jaime, apenas un estudiante de veintiún años, se vislumbra ya el genio y talento de quien habría de convertirse en el poeta contemporáneo más querido y leído en lengua hispana.
Los amorosos. Cartas a Chepita es un documento literario, histórico y amoroso, imprescindible.
Poeta y político mexicano, considerado como uno de los grandes poetas mexicanos del siglo XX
Sus primeros pasos por la poesía fueron "Instrospección", "A mi madre", "Siento que te pierdo" y "Primaveral", los anteriores fueron publicados en el periódico El Estudiante, una publicación de las sociedades estudiantiles de la Escuela Normal y de la Preparatoria de Tuxtla Gutiérrez.
En 1949 regresa a la Ciudad de México para ingresar a la licenciatura en «Lengua y literatura española» en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México. Fue alumno de Julio Torri, Agustín Yáñez, José Gaos y Eduardo Nicol. Entre sus compañeros de clase, destacan los nombres de Emilio Carballido, Sergio Magaña, Sergio Galindo, Rosario Castellanos y Ramón Xirau. La generación de Jaime Sabines -poetas, novelistas, dramaturgos, se reunía en un taller literario con Efrén Hernández.
Entre sus influencias literarias se cuentan Pablo Neruda, García Lorca y James Joyce. En 1949 nace Horal, poemario que inicialmente constaría de 62 poemas, pero que el autor recortó unos días antes de viajar a Tuxtla.
Falleció el 19 de marzo de 1999 en la Ciudad de México, tras varios años de enfermedades, a la edad de 72 años.
Pues se nota q Sabines quería mucho a Chepita y te mete en su cotorreo romántico, pero este libro revela q era un pinche machito y un culero a veces :(
Cartas a Chepita, es precisamente eso, son cartas que el poeta Jaime Sabines enviaba a su entonces novia y posterior esposa Josefina, por los años de 1940 y 1950. No es, por lo tanto, un libro de poesía. Es un libro con una recopilación de los momentos día a día de Jaime, podemos olfatear su enamoramiento, lujuria, obsesión, contradicción, sus demandas y sus deseos futuros. Y (justificado por el contexto y por la época) se vislumbra como un hombre un poco machista, convenenciero y cínico, pues nunca oculta nada, un hombre con una necesidad de tener a su enamorada lo más cerca posible e imposible. Muy buen documento para quienes gustan de las letras del poeta, tal vez se vuelve un poco repetitivo, pero no es algo de lo que se haga queja. Ahí queda como un enamorado, como siempre lo fue.
Sinceramente esperaba mucho de este libro. Creo que no fue para nada lo que esperaba pero no está mal. Realmente tiene 3.5✨ Por que te hace sentir el amor que Jaime le tenia a Chepita y su forma de expresarlo es muy bonito pero para mi tiene una forma pesada de escribir. Estas cartas te enseñan de lo que es capaz el amor. De que la distancia hace que el amor crezca cuando es el amor indicado. Sinceramente no me termino de encantar por ciertas cosas que dice Jaime que aun que van a la época y a la forma en la que se pensaba en esos tiempos , a mi parecer no es la forma de expresar cariño y pertenencia.
Muy difícil escribir algo sobre este libro. Sin dudarlo es un libro hermoso, una historia de amor llena de cartas de esas que a los románticos nos gustan, pero que a la vez están cargadas de un machismo y de unas formas tradicionales de amor romántico que a estas alturas ya no podrían (o al menos no deberían) entenderse como amor.
Este libro recoge las cartas que Jaime Sabines le escribió a Josefa Rodríguez entre 1947 y 1952 cuando se encontraban separados entre Tuxtla y la Ciudad de México. La forma de escribir de Sabines deja ver su forma poética en cada una de las cartas, con las cuales expresa el amor desmedido por su Chepita, amor que aunque no dudo fuera profundo y sincero, venía cargado (entendible en las relaciones de hace 70 años) de una extrema posesión de su pareja, de una exigencia continua por la apariencia física de ella, de un constante reclamo y manipulación por cada carta que no era respondida de inmediato.
En conclusión, para mí este libro es un gran manual de cómo escribir cartas de amor y un pésimo ejemplo de eso que algunos aún entienden como "amar".
2.5* La calidad poética de Jaime Sabines es indiscutible, pero esta compilación de cartas no representa en absoluto su obra. Admiro su obra, pero no del todo su vida. No sé si sea la época, su relación con Chepita, pero CUANTO MACHISMO. No niñas, no: tener un novio que te escriba cartas dónde afirma que eres de su propiedad NO ES SANO; y dejemos de difundirlo como algo "romántico". Básicamente en todas las cartas dice lo mismo y eso lo hace demaaaasiado aburrido. ¿Sobrevalorado? MUCHO. ¿Vale la pena leerlo? No es para nada indispensable, pero si te interesa conocer un aspecto más íntimo de Jaime Sabines it's ok.
Este es uno de esos libros que tienes que cerrar cada dos capítulos para dejar que las frases se hundan en ti. Jaime Sabines expuesto; amoroso, imperfecto, personal.
En todas las paginas se puede percibir el gran amor que Sabines le tenía a Chepita. Lees cada linea en las cartas y al final de ellas de preguntes ¿se puede tener algo así en pleno siglo XXI? Que bonitos esos amores en donde le escribías a tu pareja y esperabas una respuesta de días... Deberíamos regresar a aquellos años... Todo sería mejor, habría más amor en el aire.
Este libro me acompaño en pequeños viajes y en estos días de pandemia y lo disfruté mucho.
Es una experiencia un tanto extraña como contenido literario, pues solo tenemos partes incompletas de una historia mostrando únicamente una perspectiva, aspecto que hace que la lectura sea un poco más lenta y se sienta un vacío entre eventos (tal vez pudo resolverse esto dando contexto entre x número de cartas, pero entiendo por qué decidieron No hacerlo), pero aún con esto, le hace bien a mi corazón leer las palabras que puede escribir un hombre cuando está enamorado.
No es un libro para leerse de corrido y no todas las cartas son igual de "buenas", pero es una experiencia muy cálida que nunca estará de más sentir.
He leído comentarios sobre este libro que van desde "Pesado" hasta "repetitivo".
A todos esos comentarios tengo algo que decirles:
¡Es una complicación de cartas escritas en diferentes fechas, hacia la misma persona, por la misma persona! Obviamente mucha gente no puede leer este libro con la misma fluidez con la que leería una novela. Este libro se disfruta, una carta al día, dos, quizás tres. Es maravilloso conocer este tipo de prosa. Tanto que nos enseña que el Maestro Sabines era un poeta y un amoroso en cada célula de su cuerpo.
Haber leído este libro no hace que deje de admirar al poeta pero sí a la persona. Fue difícil terminar un libro lleno de cartas en donde Jaime habla tanto del físico de Chepita y le dice cómo estar para gustarle, que engorde, luego que está muy gorda y que baje la panza, que es de él, que le pertenece, no una sino mil veces. Con una que otra carta que vale muchísimo la pena y muestran al escritor, pero con muuuchas sin sustancia y profundidad que hacen tedioso el libro. En fin: prescindible.
Quisiera poder darle más estrellas a las cartas de mi poeta favorito, pero no es solo esa sensación de estar entrometiendome en su vida, es que en ese entrometerme descubrí a un hombre un tanto posesivo, mandon, que acepta abiertamente tener aventuras pero reclama solo para el a "su mujer", y definitivamente no me gustó esta parte de él
Siento que esto es lo único que leería de Sabines sin que me caiga mal; cotidiano, íntimo, realmente enamorado. Lo recomiendo abiertamente, y si estás en relación a distancia, aún más. Sabines me hizo sentir menos sola al ponerle palabras al enamorarse con cientos de kilómetros de distancia de por medio; si alguna virtud voy a darle, es la de saber nombrar.
Sabines, expresa su talento desde muy joven. Solo puedo a decir que me sacó sonrisas y suspiros en muchos de sus cartas. Es maravilloso conocer un poco de la intimidad de Jaime Sabines. Un maestro sin duda alguna.
No es que sea precisamente poesía, pero es muy consolador leer algo real y que concuerde con Sabines. Maneja un concepto de amor un poco curioso pues no lo relaciona con la fidelidad y aunque no lo termine de comprender me gustó mucho leerlo.
Es un libro tremendo, lleno de emociones. Lo hace especial, además del hecho de que me lo haya regalado mi novio, esa sensación de estar leyendo algo que te desnuda un poquito, como si Sabines hubiera metido la mano en mi cabeza y sacado, lo que a veces no sé cómo decir.
Me sentí muy identificada con Jaime y con Chepita: ocupada con la escuela, aburrida, enamorada, entusiasmada por mis sueños. Viviendo a ratos con prisa, a ratos con la desidia de quien tiene toda la vida por delante y, al mismo tiempo, siente que no le alcanza para nada.
Jaime expresa a la perfección sus emociones hacia Chepita: su necesidad, su amor, su tristeza, sus enojos. La distancia que se estira y se encoge con los compromisos, pero que nunca deja de hacerla sentir amada. Me derrite ver cómo Sabines fue testigo de Chepita, cómo la quiso a pesar de las separaciones momentáneas, cómo la conocía como nadie más la conocía y la recordaba como realmente era. Con sus cosas pequeñas, como tomar el café amargo, sin azúcar, porque así le gustaba. Nunca dejaba de mirarla, de reconocerla en los detalles. Me gusta su manera de hablar del amor: esa variedad dentro de lo uniforme, esa certeza de que siempre hay algo nuevo por descubrir en quien amas. “Guárdame siempre un pedazo de tu alma”, le dice. Y qué cosa más bonita, aunque sea un poco trágica.
Plasma una realidad donde a veces no hay palabras para escribir, ni ganas de hacer nada. Donde se mezclan la ocupación del día a día, la flojera, la falta de dinero, de tiempo, de salud, pero nunca la falta de amor.
Descubrí la gota tofácea en la columna vertebral que causa radiculopatía y me dio mucho gusto saber que Sabines fue amigo de la gran Castellanos. Me hubiera encantado sentarme con ellos en un restaurancito, escuchar a Castellanos decir algo con su ironía punzante y a Sabines responder con un poema que parece hecho con las manos.
Cartas llenas de poesía y cariño, de sentimientos reales y profundos. Me quedo con cada frase subrayada con la dedicación de la persona que se volvió mi Sabines.
Y claro, también hubo un momento en el que me dieron ganas de meterle una buena putiza a Sabines. Porque sí, su amor por Chepita es hermoso, pero qué pinche necesidad tenía de escribirle que era una tonta y que una mujer que se pone a pensar no debe tomarse en serio. Ahí sí, Jaime, qué ganas de que te caigas de la silla.
También noté un poco de posesión en sus comentarios, aunque la época favorece su machismo no estoy de acuerdo en sus expresiones de pertenencia y manipulación que en diversas ocasiones le dijo a Chepita.
“Más allá de todo enamoramiento y de toda poesía, tú me eres simplemente necesaria para vivir.”
Te quiero reteharto, como la chingada. Jaime
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“Todos escuchan y aplauden mis versos, y se van convencidos de que soy el mejor poeta de México”
No alcancé ni de asomo las palabras para expresar todo lo que este libro me hizo sentir ya que en el momento de la repartición Jaime Sabines se las quedó todas y con ellas pintó su obra como todo un maestro, como un francotirador de la literatura que disparó a matar, directo al corazón.
Desnudo, con una poesía casi taciturna, pero que yacía ahí, que con su amor mostró el fuego de su pluma, que tuvo razón mil veces al escribir que sin su Chepita no era. Era pues un ser humano más, pero uno más grande, más lúcido en la búsqueda de “la realidad” la poesía. Dios, Sabines! Sigues causando estragos en mi corazón en cada carta, en cada letra, en cada día de enfermedades continuas y búsquedas nocturnas, por mucho tiempo estarás en los sentires y pensares de -Jesús V.
Es un libro interesante. Para empezar, nunca había leído un libro así, que solo fueran cartas a alguien pero conocer a Sabines dejando de lado al gran poeta y verlo como lo es, una persona normal quien escribía a su amada fue algo magnífico pero a la vez un poco machista ya que no dejaba que le hablara a sus amigos ella y en cambio él si le hablaba a muchachas y las enamoraba. Eso fue lo malo y que no me gustó pero era su forma de pensar. La manera en que están escritas ya daba a ver mucho de lo que iba a ser después pero que después de todo. Lo deben de leer para conocer un poco a Jaime y ver el romance que le tenia a su esposa.
Simplemente hermoso, cartas con una carga emocional e intelectual dignas de uno de los poetas más importantes del siglo XX en México; sin ser una narración literaria, la correspondencia de Sabines te engancha y esperas con ansias saber qué es lo siguiente que pasó en su vida y en la de la Josefa (Chepita) que se convertiría en su esposa. Conocer un México que ya no existe y la cotidianeidad de Jaime y los círculos de intelectuales, amistad y familiares en los que se veía inmerso, hacen aún más interesante y lo vuelven una gran recomendación para cualquier persona en general.
Un primer contacto con Sabines inmejorable. Leer estas cartas y conocer su relación con Chepita hará que entienda mucho mejor no solo sus primeros poemarios sino también su forma de ver la vida y las relaciones amorosas.
Un amor a la antigua sin lugar a dudas y que con el tiempo ahora veríamos tóxico y posesivo, pero que, sabiendo el contexto se me sigue haciendo romántico. Su manera de escribir y de expresarse, su uso de las palabras me ha dejado enamorada.
le hacía love-bombing a chepita, era machista (que sorpresa) y hasta posesivo. algunas frases lindas pero se lee muy repetitivo que a cada rato en todas las cartas le diga “te quiero te quiero te quiero te quiero”.
La recopilación de cartas que Sabines le escribió a Chepita sin duda contienen líneas maravillosas, salidas de la pluma de un poeta. Incluso hay una muy bonita que contiene una gran dosis de sabiduría y consuelo que circula en las redes sociales. Las partes triviales de ayudan a imaginar la atmósfera de la época de los 50s tanto de la Ciudad de México como de Tuxtla. Sin embargo, creo que las cartas son demasiado personales y hubo algunas en las que sentí estarme entrometiendo en asuntos que no eran de mi incumbencia y a veces me sentí incómoda, ya que estos no son personajes ficticios. Al ser cartas genuinas, no dirigidas a nosotros lectores, no pensadas para ser publicadas, donde no existe un proceso de edición por parte del autor, es quizá como revisar un trabajo en bruto, con partes muy valiosas, pero que me dejaron con la sensación de quererlo editar para publicarlo.
Si quitamos las partes incómodas y las expresiones tóxicas de masculinidad, quedan algunas de las formas de manifestación del amor en lenguaje que más me han conmovido en la lectura de la correspondencia de autores.