“A donde tu vayas, ire” de Victoria Dana, es una joya literaria, con una prosa elegante y
sencilla la narradora o narrador nos transportan por esta pericias del nacimiento o
surgimiento de una familia en un país ajeno.
Poco se ha incluido en la literatura reciente el retratar el origen de las familias,
en este caso la historia nace en Siria casi al inicio del siglo XX. Una familia judía que atraviesa,
que vive en un país que no pueden llamar el suyo.
Más allá de los acontecimientos que agobian y dan surgimiento a Latife, la protagonista, es una
novela que nace en su avance descriptivo, con un riguroso sentimiento el narrador nos comparte
las escenas construidas en un país sumergido en esta desigualdades e hipocresías tan humanas
y deshumanizadas. La nula decisión de la mujer en un patriarcado demuestra las costumbres
heredadas.
Por otra parte la insistente doble moral con la que algunos protagonistas juegan a ser absolutos
dejan poco espacio a una niña despreciada por su sexo y por ver en ella el fallido intento de
un varón, la arrojan a ser una sirviente a un segundo plano.
La novela que rasga el agudo sentido psicológico nos muestra esta gama de personalidades
que se pueden vislumbrar en cualquier cultura. El rico, el pobre, el ganador y el perdedor,
el que no tiene y que nunca tendrá, la poca tolerancia hacia la religiosidad del otro, la devoradora
máquina que es la guerra y como en su frenesí se lleva niños, hombre y ancianos como carne de
cañón. La mujer criatura divina desconsolada que da la vida por los hijos, que es echada fuera en
su viudez y debe vivir para cuidar a los suyos, debe permanecer fuerte sin lamentaciones, debe
a veces venderse para llegar con un pan a su mesa. Son elementos crudos, audaces que forman
la historia humana, de las travesías nocturnas por paisajes desolados, pero entre estos viajes
figuran elementos de sorpresa, de compasión, de esperanza y de sagacidad.
La novela se sitúa en épocas que marcaron a la humanidad, el derrumbe del imperio otomano,
la Primera Guerra Mundial, el dominio francés de este país que aún hoy en día vuelve a
extenderse entre la ambición de las potencias por ser poseerlo, Siria.
Logran los personajes escapar, pasar por un purgatorio, sumergirse y volver a salir, y nuevamente
el ciclo continúa. Parten como partieron los exiliados hacia México, pero en este periodo no vienen
de Europa sino del Medio Oriente, deben desde luego pasar por Francia como un vestigio de
algunos rostros que quedarían en el olvido. Llegan a México ajenos a la cultura, pero guiados
por la esperanza y la oportunidad, con un solo deseo de empezar de nuevo.
Un último detalle atinado de la edición es el glosario el cual cumple con esa necesidad de darle
interpretación a tantas expresiones ajenas a nuestro idioma, algunas quizás sean más
comunes que otras pero siempre enriquecen nuestro mundo.